domingo, 21 enero, 2018
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¿Alguna diferencia del PRI de 1968 al que gobierna hoy?

 

 

Nelly Vargas Pérez

 

Hay dolores que permanecen vivos en la memoria de los mexicanos, sobre todo, cuando se trata de una masacre diseñada desde el poder para contener y conservarlo. Cuando vemos las imágenes del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, de la cruenta violencia a fuego abierto en contra de jóvenes estudiantes que se manifestaban en Tlatelolco, nos preguntamos hoy ¿ha cambiado el estilo de gobernar de los priistas de 1968 a la fecha? Creo que no.

 

Las coincidencias en el tiempo y el espacio, nos llevan a reflexionar que seguimos gobernados por  un PRI represor, autoritario y distante de la sociedad. Enemigo permanente de los jóvenes a quienes olvida, golpea y desaparece. En el 68, el país era una válvula de presión y con una sociedad sin fuerza para contener el autoritarismo. Los líderes ferrocarrileros y obreros más contestatarios, como Demetrio Vallejo y Valentín Campa, estaban encarcelados, los médicos exigían mejor salario y la represión se dejaba sentir hacia los trabajadores de la educación. Igual que hoy.

 

Paralelamente se gestaba una fuerte inconformidad al orden establecido, un rechazo tangible al PRI por los jóvenes del Politécnico y la UNAM, que crecía en las manifestaciones públicas, alimentada por otros cientos en varias partes del país, de la sociedad civil, catedráticos y obreros inconformes. Igual que hoy.

Lastimosa trama tejida entre la Presidencia de la República y el Estado Mayor Presidencial que detonó con una linterna de señal de ataque el 2 de Octubre de 1968, amparados por el artículo 145  del Código Penal que se refería a algo tan impreciso como la disolución social, que sirvió al Estado de entonces como instrumento perfecto para encarcelar, desaparecer y asesinar a jóvenes y trabajadores. Igual que hoy.

A casi 50 años de la masacre, nos damos cuenta que el PRI sólo ha cambiado de rostros y apellidos, pero no su obtusa y violenta forma de gobernar y retener el poder a costa de todo. Hoy frente a los últimos acontecimientos del sismo en la CDMX vemos al igual que en el 68 a jóvenes unidos, con sueños aspiracionales no cumplidos, con el puño en alto y la fuerza para enfrentar su destino en el 2018. ¿Se atreverá el PRI nuevamente a reprimirlos? Al tiempo…