miércoles, 23 enero, 2019
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Caminando Bajo una intempestiva Lluvia Crítica

Por Uldárico Canto Taracena*

 

La gobernanza pública se ha configurado en ojos fustigadores, en exacerbados reclamos de ejercicio público transparente y creíble. A cada paso gubernamental hay una reacción pública. Pese a que continúan creciendo los presupuestos en manejos de imágenes del poder público, las “benditas redes sociales” se extienden, cual tentáculos, de reflexiones y argumentos críticos que el propio poder oficial no puede frenar.

Empuñando un “bono democrático” de casi 62 por ciento a su favor, Adán Augusto López Hernández, Gobernador del Estado de Tabasco, empieza a enfrentar serios cuestionamientos. Hay un hervor crítico en sus primeros andares, al ir anunciando nombres de quienes caminarán a su lado.

Pese al aplauso de la apertura de audiencias públicas con el propio gobernador – inservibles sin metodología- de la utilización exclusiva del escudo de Tabasco y evitar tintes de logotipos partidista, la conformación del equipo es el freno.

Se cuestiona que el listado de nombramientos de funcionarios públicos da rienda suelta al transfuguismo político, que no se arredra ni incomoda, al sentir la comodidad del poder. Sin pundonor alguno, poco les entraña reconocimientos de valores y convicciones ideológicas, se muestran afines al pragmatismo político que solamente vela por intereses personales.

Pese a los atajos del Ejecutivo Estatal de considerarlos “honestos”, “de primera”, “ejemplares”, se les enjuicia mayoritariamente de ser una caterva de depredadores del erario público tabasqueño, que en los últimos 30 años vienen usufructuando cargos públicos y sus logros son señalamientos de corrupciones, desviaciones de recursos, compadrazgos, nepotismos, influyentismos, mafias familiares.

Existen nombramientos sin hojas de servicios profesionales afines a las responsabilidades públicas. Ejemplos muy sonados, por citar, es el nuevo titular de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Obras Pública, que recayó en un economista y empresario platanero, una administradora va a Cultura, etcétera.

Se marca merecidamente como prioridad de gobierno el tema de la seguridad, lamentablemente se deja nuevamente al titular de esa área donde Arturo Núñez jamás salió del último lugar.

Se critica nombramientos de exalcaldes que tuvieron cuentas públicas reprobadas, sobresaliendo incluso, de manera nacional, José Ramiro López Obrador.

El excoordinador de campaña, Emilio Contreras, resulta que no ocupa cargo alguno, pero reconoce el propio gobernador que todo el día está con él. ¿Dónde cobrará?, porque nadie pierde su valioso tiempo. Además, es señalado de proponer a su propia hermana, Rita Ofelia, como Secretaria de la Función Púbica, cuando tiene señalamiento de haber ocupado la dirección administrativa, de la fallida Secretaria de Educación, que dejó a los maestros en angustias de sus pagos correspondientes de fin de año.

También, en los nombramientos, se ventila una opinión de ser pagos de facturas políticas, mayormente cuestionados quienes intervinieron en el gobierno de Arturo Núñez, que, con la suma de la aprobación de la cuenta pública, por mayoría de legisladores morenistas, huele a complicidad.

No es comprensible, menos entendible, seguir endeudando al Estado, máxime que hablaban de “probablemente con 5 mil millones”, después 6, pasaron a 7 y ahora 8, donde incluso el propio Ejecutivo Estatal, sin sonrojo alguno, señala que la capacidad de endeudamiento estatal puede obtenerse hasta de 11 mil millones de pesos. Surge la incógnita ¿endeudar al estado, teniendo un Presidente de la República apoyado por 8 de cada 10 paisanos tabasqueños?

Se reprocha a la promesa de una cuarta transformación. Se señala falta de respeto a la carrera judicial, nombramiento de pocas mujeres, vacío de jóvenes, repetición de funcionarios en los mismos cargos, un Fernando Mayans nombrado por cercanía e influencia familiar.