viernes, 21 septiembre, 2018
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Cerrando ciclos

 

 

Juan José López Magaña

“La única lucha que se pierde es la que se abandona”

             Che Guevara

 

Para el día en que tome protesta como Presidente de la Republica Andrés Manuel López Obrador habrán pasado 31 años de aquella “Marcha de las 100 horas” realizada por la Corriente Democrática, aquel 18 de septiembre de 1987; sería el inicio de una lucha que tenía como personajes centrales a Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, aquel día, en la explanada del Zócalo, un Muñoz Ledo emocionado por la respuesta, sobre un camión de redilas según consigna Proceso, sentenció “Hay que detener la contrarrevolución” en clara alusión a la imposición del sistema neoliberal que recientemente había adoptado el PRI a través de los tecnócratas, y cuya continuidad encarnaba Salinas de Gortari,  desplazando de esa forma la visión izquierdista que había identificado a ese partido en la época postrevolucionaria, con el tiempo, estos personajes, terminarían formando el Frente Democrático Nacional para postular a Cuauhtémoc Cárdenas a la Presidencia de la Republica y así inaugurar los nuevos tiempos de la política nacional.

Nueve años después, en 1996, Porfirio Muñoz Ledo, siendo Presidente Nacional del PRD, planteó la necesidad de cuidar el liderazgo emergente de Andrés Manuel López Obrador, reconociendo con ello el trabajo que éste había realizado en Tabasco luego del fraude del 94 y la notoriedad que había alcanzado con el Éxodo por la Democracia y las cajas de la ignominia, por lo que, fue propuesto para presidir el PRD Nacional. Ya con AMLO en la Presidencia del PRD y Muñoz Ledo en el Congreso de la Unión, la lucha democrática tomó un impulso sin precedentes, aun cuando la fracción parlamentaria del PRD era minoría, se logró una sólida presencia que permitió incorporar en la agenda política el tema de la democratización de la vida pública, en gran medida, por el liderazgo de ambos personajes.

Para el año 2000, luego de la infructífera candidatura a la Presidencia de la Republica, Muñoz Ledo decidió apoyar al entonces candidato del PAN Vicente Fox, lo que le significó una serie de críticas y un distanciamiento claro con la izquierda mexicana, fue hasta que el tema del desafuero a AMLO se asomó en el horizonte  cuando Muñoz Ledo volvió a mostrarse con la izquierda, para 2006, fue claro y contundente su apoyo a López Obrador, ya que consideraba que ése año, “la izquierda estaba más cerca que nunca de alcanzar el poder”.

Para este 1 de septiembre, se habrán cumplido también, 30 años desde que en  1988 durante el Sexto Informe de Gobierno del Miguel de la Madrid, Muñoz Ledo siendo diputado de oposición, en un hecho sin precedentes para el presidencialismo mexicano, interpeló al presidente y por primera vez, las cifras del informe fueron contrarrestadas con la realidad, dando una radiografía distinta del país, originando así un debate que dura hasta nuestros días sobre la forma en que se desarrollan estos informes y la urgente necesidad de democratizarlo y abrirlo al debate parlamentario con un Presidente que responda a los cuestionamientos de los representantes del pueblo.

Así pues, Muñoz Ledo, con su designación como Presidente del Congreso, cargado de historia y un enorme conocimiento de la vida parlamentaria y política del país, será el encargado de colocarle la Banda Presidencial al Primer Presidente de Izquierda, el simbolismo de tan solemne acto sólo pudo imaginarse en un guion cinematográfico, pero que fue trasladado a la realidad por un pueblo que se manifestó en las urnas el pasado 1 de julio.

Más allá de lo que representa como iniciador de la lucha democrática, Muñoz Ledo tiene por sus cartas credenciales, el enorme trabajo de consolidar junto a los demás diputados de Morena y aliados, la transformación del sistema político mexicano, por lo pronto, ya ha manifestado la intención de reformar la Ley Orgánica del Congreso, a efectos de hacer más ágil y provechoso el trabajo legislativo, sabe que los primeros tres años de gobierno estarán encaminados en dos vertientes, la primera: consolidar el proyecto alternativo de nación impulsado por AMLO y la segunda: mantener la fuerza política que actualmente ostenta Morena, en ambos casos, se requieren reformas legales y constitucionales que tienen que pasar por el Congreso, y un habilidoso aliado como él, podría darle cause a estas iniciativas con el mayor consenso posible.

De los tres personajes claves del movimiento del 88, dos están en posiciones de apoyar a AMLO a consolidar la transformación de nuestro país, la Maestra Ifigenia Martínez desde el senado y Muñoz Ledo desde la Cámara de Diputados, Cuauhtémoc Cárdenas aunque renuente en ocasiones, también podría jugar un papel importante en estos nuevos tiempos de la política nacional, habría que esperar lo que el tiempo nos dicta.

 

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