sábado, 20 octubre, 2018
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Además de Chalchihuitán, en Tuxtla Gutiérrez, ahora los pobladores de Aldama, sufren las consecuencias de asesinatos y desplazamiento forzado masivo.

Cobran fuerza grupos armados en Tuxtla

Redacción

 

El grupo armado que opera en la región de Chenalhó, en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, no sólo ha afectado a indígenas de Chalchihuitán, sino también a los del municipio de Aldama, así lo informaron líderes de este sector, quienes exigieron a las autoridades federales y estatales la desarticulación de esta banda.

 

Marcos Ruiz Hernández, comisariado de Bienes Comunales de Aldama, dijo que ya están padeciendo las consecuencias de asesinatos y el desplazamiento forzado masivo de hombres, mujeres, niños y ancianos que ya están dejando sus chozas.

 

Ruiz Hernández recordó que el conflicto inició desde los años setenta, cuando a indígenas tzotziles de Santa Martha Manuel Utrilla, municipio de Chenalhó, les dieron tierras que habían pertenecido a comuneros tzotziles del vecino municipio de Aldama.

 

En conferencia de prensa, expuso que son cerca de 60 hectáreas que reclaman los de Chenalhó, sin embargo estas tierras ya eran propiedad de al menos 115 comuneros de Aldama que las han trabajado.

 

A manera de mediación, y con la intervención del gobierno estatal, en 2009, los de Aldama pagaron un millón 300 mil pesos a los de Chenalhó, pero en 2014 se recrudecieron los ataques; hubo destrucción de cafetales, tala de bosques, robo de cosechas de maíz y recientemente quemaron sus casas a unas siete familias que tuvieron que huir a las montañas para refugiarse y donde actualmente viven crisis por hambre, sed, frío y las lluvias que han empezado a caer en la zona de los Altos de Chiapas.

 

Otro de los líderes indígenas, Adolfo López Gómez dijo que el gobierno de Chiapas ha permanecido pasivo ante las agresiones, lo que llegó al punto de que los de Chenalhó emboscaron hace unas semanas a tres de sus pobladores, dos de ellos menores de edad, uno de 17 y otro de 11 años, que iban a sembrar maíz con su padre.

 

Cristóbal Santiz Jiménez, Mateo Jiménez López y Marcos Ruiz Hernández, líderes de los pobladores atacados, exigieron la desarticulación de este grupo armado.

 

Se fusionan atacantes de Chenalhó y Santa Martha

 

Adolfo López Gómez explicó que por la violencia se han desplazado habitantes de unas cinco comunidades, unas 700 personas: “la mayoría está en el monte, en los cafetales y en las cuevas para proteger sus vidas”.

 

Indicó que el grupo de Santa Martha recibe apoyo de los grupos armados de Chenalhó que atentaron contra Chalchihuitán. “Ahora los mismos grupos son los que nos están agrediendo”.

 

Según información con la que cuenta el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, el grupo que actúa en el ejido Manuel Utrilla incrementó el pánico desde febrero de este año, con ataques armados contra las comunidades de Aldama: Tabak, Koko’, Cotsilnam, Stselej Potop, Xuxchen, Puente, Yoctontik, Sepelton y la cabecera municipal.

 

Entre las comunidades afectadas hay familias Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (BAEZLN), quienes como el resto de la población se encuentran en riesgo. Denunciaron que las agresiones continúan hasta la fecha; las últimas, han sido con dirección a poblados y en contra de personas que transitan los caminos y acuden a trabajar sus parcelas.

 

De acuerdo al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, Chenalhó ha sido clave en la contrainsurgencia que el Estado mexicano gestó en los altos de Chiapas para disminuir la resistencia autónoma de las comunidades indígenas, al afirmar que en esta zona el Ejército mexicano formó y protegió grupos paramilitares responsables de crímenes de lesa humanidad, como la Masacre de Acteal; agrupaciones que el Estado mexicano no desarticuló ni desarmó. Actualmente, siguen siendo el motivo de la acción que mantiene en vilo a la población con impactos psicosociales que van desde el miedo, a brotes de enfermedades que están afectando principalmente a las niñas, niños, jóvenes, mujeres y ancianos.