sábado, 20 octubre, 2018
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El Agua y la riqueza en la desgracia

 

Juan José López Magaña

 

 

“Juan Comodoro, buscando agua encontró petróleo, pero se murió de sed”

Pobrecito mi Patrón, Facundo Cabral

 

La historia planteada por facundo Cabral en las coplas de la canción Pobrecito mi patrón, está basada en un hecho que se presume real, se trata de un asentamiento humano ubicado en la lejana región de la Patagonia Argentina, allá por el año de 1907, donde, debido a la lejanía con el lago Muster situado a 160 km de dicha localidad y la insuficiencia de los manantiales naturales para abastecer la población, obligaron al gobierno a realizar exploraciones en busca de los mantos acuíferos subterráneos, durante esta búsqueda, nunca se encontró agua, que era la idea original, pero si se encontró petróleo, generando el descontento de los pobladores de la época, porque se destinaba a Comodoro Rivadavia a la muerte, pero a la larga se convertiría en la capital del petróleo, así pues, la desgracia de unos es también la oportunidad para generar riquezas de otros.

 

Por aquellos mismos rumbos de nuestra América Latina, por el año de 1999, en la región de Cochabamba, el pueblo boliviano sufría por la escases del agua, ante esta desgracia, el gobierno de Hugo Bazner, dictador boliviano y bajo el auspicio del Banco Mundial, cedió a la empresa multinacional Bechtel un contrato que le permitía tener el control de la explotación, suministro y venta del agua en la región, para el año 2000, las tarifas hacían imposible que los pobladores adquirieran el vital líquido lo que a la larga terminó con la denominada guerra del agua, ya que la empresa obligaba al Gobierno de Bazner a custodiar los pozos y mantos acuíferos que eran considerados de su propiedad, fue hasta el 2003, cuando con la intervención de la comunidad internacional se dio por terminado este conflicto.

 

Y como nuestro querido México parece tener la desgracia de ser la última frontera de las multinacionales y el residuo de las políticas privatizadoras del Banco Mundial y su política capitalista, hace escasos tres años, en 2015, el Congreso de la Unión con mayoría priista intentó aprobar la Ley Nacional de Aguas que tenía como fin la apertura a las empresas nacionales y trasnacionales del dicho sector, debilitando la presencia del Estado como regulador para abrir paso a la competencia, que al final de cuentas, como ya se vive con el caso de la gasolina, no existe, ya que los precios son fijados por una comisión formada por los mismos empresarios gasolineros que nunca bajarán los precios.

 

Si bien esta intentona del capitalismo se quedó en el tintero y ahora con la mayoría morenista en ambas cámaras se presentó una iniciativa que busca garantizar el abastecimiento del agua al reconocerlo como un derecho humano es un paso en la dirección correcta, hace falta que se reforme y actualice la función del Estado mexicano como garante en el cuidado, conservación, suministro y control del vital líquido, ya que la función de la Conagua es más de una empresa contratista que pareciera busca generar la desgracia para conseguir la riqueza que un ente regulador, nuestros mantos acuíferos, ríos, lagunas y mares están cada día más contaminados y abandonados, la reciente muerte de los manatíes en nuestro estado es un llamado de emergencia para las autoridades, y qué decir la gloriosa Laguna de las Ilusiones que en honor a su nombre, han hecho fortuna muchos empresarios y uno que otro representante popular, ya que solo ilusionan con su rescate y al final los miles de millones que se destinan, van a parar a las cuentas bancarias de los empresarios y funcionarios de Conagua y el Ayuntamiento del Centro.

 

Avanzar en la recuperación de nuestro sector energético es una necesidad actual, las nuevas oportunidades con las que cuenta nuestro estado en materia petrolera es un aliciente a la economía local, pero a la par debemos discutir qué haremos con nuestra riqueza más abundante, la hidrológica, la consigna de comodoro llama cada vez más a nuestras puertas y no podemos hacer caso omiso a los focos de alerta, sin petróleo podremos vivir, pero no sin agua y el norte y centro del país ya sufren los estragos de su escasez, al tiempo y atentos.

 

 

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