domingo, 21 octubre, 2018
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“Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo,…. del miedo al cambio”

El Miedo político.

 

Octavio Paz.

 

Marco Aurelio Almazán definía a la política –como el arte de evitar que la gente se meta en lo que si le importa.– Mientras más distracciones existan y mayor sean los nubarrones de la mentira, la verdad pasara disimulada e inadvertida.

 

El virtual candidato de PRI a la presidencia de la Republica fue muy claro en su primer discurso, apuesta por la continuidad del gobierno de Peña Nieto, a quien llamo “arquitecto del cambio” su lejanía con la realidad política del país, al cual conoce solamente por números, fue evidente, se sentía los otrora candidatos del PRI en los años los 80´s, esperaba la convulsión nacional en torno a su persona, frases como “háganme suyo” “combate frontal y definitivo a la corrupción” “sin privilegios” todo esto en un ambiente rodeado de casos como el de Lozoya y oderbrech, que le consto el puesto al fiscal de delitos electorales, sin privilegios como el de la gaviota y la investigación de la casa blanca con la persecución del equipo periodístico que dio a conocer el reportaje, habla de futuro y de bienestar, en un país donde cada día es más caro vivir, gracias a los incrementos de las gasolinas y la electricidad, casualmente autorizados y programados desde su oficina en la Secretaria de Hacienda, hablo de fortalecer la educación y ahora  coloca como su coordinador a un represor de maestros, sin duda alguna, un discurso delata la identidad del orador, y es que no es para menos, un personaje que no conoce el país, que no tiene el pulso de la realidad nacional, de sus regiones, que lo más que conoce de los estados son sus capitales, no puede esperarse más, su meta fue memorizar el discurso y lo cumplió, del alcance de sus frases y del contexto, estoy seguro que nunca preguntó, y creo que tampoco le interesen, hablo de 300 mil nuevos empleos, pero no dijo que esos mismos trabajadores entes tenían mejores salarios, pero que fueron despedidos para luego ser contratados con la nueva ley laboral que limita sus derechos.

 

A pesar de este desastroso discurso, en menos de una hora, ya habían encuestas que lo colocaban empatado en las preferencias con López Obrador, la pregunta obligada siempre fue, a qué hora hicieron esas encuestas que inmediatamente finalizo su discurso, lo colocaron en la competencia electoral, esto evidencia que algunas encuestas tienen demasiado levadura y fácilmente se inflan, éste efecto no está lejos de repetirse en tabasco, encuestas van y vienen y los resultados son tan diversos como sus casas encuestadoras, la idea central en ambos casos es distraer la atención  de los problemas reales que nos aquejan a los mexicanos, considero que a ras de tierra está la verdadera encuesta, más allá del ilusionismo discursivo y los números de preferencias, lo que nos debe de preocupar es nuestro entorno, nuestro núcleo social más íntimo, nuestras familias y su futuro, que diferencias pueden construirse desde la perspectiva de alguien que se siente cómodo con los negros resultados a nivel nacional o estatal, o peor aún, desde la visión de alguien que colaboro en gran medida con el deterioro económico, político, social y cultural en el que vivimos, siempre he apelado por la continuidad de los buenos resultados, pero colocar en el pensamiento de la población en general el miedo al cambio con la consigna de que se puede estar peor, es aceptar que no tienes la capacidad de mejorar nada, nuestro país y nuestro estado no necesita gente que tenga demasiados estudios, que hable dos o tres idiomas, que se la pase hablando de cifras sin rostro, sin nombres, sin manos ni pies, necesitamos hombres que por lo menos tengan sentido común, que tengan vocación social, pero sobre todo que amen a nuestro país y a nuestro estado, los que se han creído súper hombres nos han recetado súper fracasos.

 

Las boquitas educadas en Harvard, Yale, Chicago, Cambridge, Paris, solo conocen y hablan de números y su malinchismo es tan intenso que repugna, por eso, mientras no aprendamos a valorar con la razón y nuestro entorno, será el miedo el que decida por nosotros, mientras no castiguemos a quienes nos tienen en esta situación, será nuestro conformismo el que actué, mientras sigamos más preocupados por un mundial de futbol que por la educación de nuestros hijos, terminaremos repudiando la pobreza como amenaza, pero votando por quienes la crearon para someternos.

 

Nos leemos en el próximo comentario y no olviden seguirnos en las redes sociales como @juanjoselopezm en Twitter y @lopezmaganaelecciones en Facebook