viernes, 21 septiembre, 2018
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El poder y sus juegos

 

Juan José López Magaña

“No es el poder lo que corrompe, sino el miedo. El miedo a perder el poder corrompe a aquellos que lo ejercen y el miedo del castigo del poder corrompe a los que están sujetos a él”.

Aung San Suu Kyi

Pasada la marea que representó para los partidos políticos y los poderes fácticos la elección del pasado 1 de julio, las aguas parecen volver a la normalidad y comienzan los juegos del poder público en el país, mientras Andrés Manuel López Obrador en su calidad de presidente electo imprime un ritmo vertiginoso a la transición administrativa, los cuartos de guerra de los otros partidos comienzan a prepararse para la guerra de guerrillas que se avecina; saben que no pueden permitir al tabasqueño que se mantenga en un nivel tan alto de popularidad, aunque el PAN y el PRI se digan dispuestos a colaborar, saben que es necesario apostarle al desgaste de la figura de AMLO, sus propuestas de modificación al sistema político actual han encontrado gran respaldo social.

Sin el ejercicio formal de la presidencia, el tabasqueño ha delineado de manera contundente sus proyectos. Las resistencias previas a la jornada electoral se han ido diluyendo o están a la espera de una mejor oportunidad, permitiendo avanzar sin contrapesos al tabasqueño, lo que representa una gran ventaja y a la vez un peligroso vacío, si tomamos en cuenta que los adversarios políticos si bien aceptaron sus derrotas, no significa que renuncien al poder público y todo lo que representa, una muestra de ello, es que, cualquier cambio sustancial que se requiera en el sistema político mexicano debe necesariamente pasar por una reforma a la Constitución, y en términos de lo que establece el Artículo 135 constitucional, ésta, debe ser aprobada por la mayoría de las Cámaras de la Unión y por la mayoría de las legislaturas locales, de ahí la importancia de las resoluciones de los Tribunales Electorales locales de los estados de Guerrero, Nuevo León y el Estado de México, donde quitan diputados a Morena para ser entregados a otros partidos con la finalidad de ir diluyendo la fuerza que tiene actualmente al liderar 17 de los 32 congresos estatales, lo que hace transitable cualquier reforma constitucional casi sin resistencia, algo que no se veía en México desde la década de los 90, de ahí que AMLO se centre más en la organización de su gobierno que en la negociación cameral, algo que no obstante, también se está llevando a cabo por quienes se presume, serán los coordinadores camerales, que saben que lo que en la campaña fueron alicientes políticos, hoy pueden ser un peso insostenible si no se procesan con la mayor certeza posible. Los adversarios lo saben y ya están en los temas, por ellos los partidos que conformaron el frente PRD y MC se subieron a los medios de comunicación a mostrar su disposición para echar atrás algunas reformas que ayer ellos mismos aplaudieron e impulsaron en su alianza con el PAN, pero que hoy los ubicó al borde de la extinción, queriendo trasladar la presión que sufrieron en la campaña a Morena y sus mayorías legislativas, saben que con ellos y sin ellos éstas reformas son procesables, pero no quieren perder la oportunidad de sacar raja política.

En política exterior, en lo que va de este pequeño periodo post electoral, con AMLO se ha mostrado una renovada presencia diplomática, los acercamientos con los gobiernos extranjeros han sido exitosos, mientras se negocia el TLC, también se busca nuevas relaciones comerciales con China y otros países y, aunque pareciera que en lo inmediato no hay agenda latinoamericana, AMLO sabe de su posición estratégica en el continente, pero que no es oportuno mostrarse dispuesto a liderar  América Latina con la negociación del TLC en proceso, TRUMP como buen negociador, sabe de las habilidades políticas de AMLO, de su efectividad discursiva dentro y fuera del territorio mexicano, pero sobre todo, de su característica fuerza de voluntad, por eso, las negociaciones cambiaron de rumbo, y aunque parezcan estancadas no lo están, simplemente se mantienen en el nivel adecuado a las naturalezas de ambos personajes.

Mientras todo esto pasa, y se vislumbra el inicio del  juego del poder, a los que parece no importarles nada ni nadie es a los dueños de concesiones de gasolineras en el país; la desregularización solo sirvió para que ellos adquirieran el control, el gatopardismo del cambio de nombre no abrió la competencia que tanto se esperaba por los precios, ya que las diferencias en el precio entre una y otra se limita a centavos, y si bien es cierto no hay gasolinazos del gobierno, el aumento a este combustible no ha parado desde la liberación de su precio y todo parece indicar que ante la ausencia de un Estado fuerte y un presidente saliente perdido, seguirá aumentando en lo que llega el nuevo gobierno que todo parece indicar pondrá orden.

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