viernes, 21 septiembre, 2018
Home / NACIONAL / Más allá de los porros: este es el verdadero conflicto en la UNAM
El objetivo de este texto no es hablar del conflicto de la UNAM en sí mismo, sino poner sobre la mesa los posibles intereses que rondan a esta coyuntura.

Más allá de los porros: este es el verdadero conflicto en la UNAM

Tras el ataque porril sufrido por estudiantes universitarios frente al Edificio de Rectoría, en Ciudad Universitaria, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha estado en el centro de la discusión pública del país.

Y es que una manifestación de 30 mil estudiantes, trabajadores, académicos y demás miembros de la comunidad universitaria, exigiendo a la autoridad el fin de la violencia dentro de la Universidad, mejores condiciones de seguridad y la eliminación de las prácticas represivas del pasado, es una imagen que pesa muchísimo si tomamos en cuenta que faltan pocos días para los 50 años de la Matanza de Tlatelolco.

Quizás es por esa razón que las autoridades de la Universidad han sido muy diligentes con el trato hacia los estudiantes y sus legítimas demandas.

Sin embargo, el objetivo de este texto no es hablar del conflicto en sí mismo, sino poner sobre la mesa los posibles intereses que rondan a esta coyuntura.

Para nadie es un secreto que al interior de la UNAM conviven muchos y muy diversos intereses. Algunos perfectamente legítimos y justificables, como las luchas estudiantiles por mejorar las condiciones de estudio; y otras no tan justificables y carentes de toda legitimidad, como la presencia de narcomenudeo dentro de las instalaciones.

Y dentro de ese amplio abanico de intereses, existen también los de aquellos personajes o grupos que entienden lo que significa la Universidad para la vida política de la Ciudad de México y de todo el país.

UNAM

Más de 10 mil estudiantes de los diferentes planteles de la máxima casa de estudios marcharon contra la violencia.

Una movilización estudiantil en la UNAM, sobre todo cuando logra el alcance y la convocatoria que ha tenido ésta, es la oportunidad perfecta para colgar demandas que poco o nada tienen que ver con el pliego petitorio que originalmente motivaba las manifestaciones.

Así, la solidaridad estudiantil con lo que ocurre en el resto del país puede llevar a que las demandas pasen de resolver un problema con las autoridades del CCH Azcapotzalco, a exigir la renuncia del Rector y de todas las autoridades universitarias.

La demanda no es nueva. Cada vez que hay una coyuntura, algunos liderazgos estudiantiles reviven la exigencia de hacer caer al Rector de turno, pues se trata de una estrategia que permite atraer reflectores. Además, la historia política de la UNAM, donde se suele enaltecer el espíritu universitario como un conflicto eterno entre estudiantes y autoridades, suele darle a Rectoría el papel del adversario y el lugar desde donde se da la orden de reprimir o desarticular la organización estudiantil. Y siendo claro, muchas veces así fue.

Pero en esta ocasión, es necesario prestar atención a los detalles.Exigir la renuncia del Rector de la UNAM es hoy una demanda que se escucha con especial seriedad y fuerza, como sabiendo que el movimiento estudiantil tiene hoy la capacidad para eso y más.

Y es allí, precisamente, donde radica el peligro de la situación. No son gratuitos los mensajes que ha enviado la Universidad desde sus cuentas oficiales en redes sociales, que el lunes pintaron un regreso a clases y un regreso a la normalidad (después de un paro activo convocado por los estudiantes la semana pasada) que fue mal recibido por algunos.

Tampoco es casual que el Rector, Enrique Graue, haya acudido a la oficina del Presidente Electo para hablar del conflicto en la Universidad. Claramente, la cruzada del Rector en este momento es por hacerse con apoyos en el siguiente gobierno para asegurar respaldo frente a lo que él mismo ha llamado “intentos de desestabilización”.

Notimex.

Rector de la UNAM

De igual modo, ha llamado la atención y extrañeza que un periódico capitalino vinculado a la UNAM haya publicado algunas notas tendientes a responsabilizar directamente al Rector de algunas situaciones. En el mismo sentido, el desencuentro entre la Procuraduría General de Justicia de la CDMX y la propia UNAM, luego de que la primera aseguró que los sospechosos de los ataques porriles habían quedado libres porque la Universidad no había presentado denuncia, algo que Rectoría desmintió mostrando copia de las denuncias.

¿A quién le interesa que Rectoría quede exhibida frente al estudiantado? ¿Quién se beneficia de ello? ¿A quién le sirve que señalen al Rector de la Universidad como responsable de los ataques porriles, por obra u omisión? ¿Quién gana con una hipotética renuncia de Graue? ¿Quién mandó a los porros? ¿Qué grupos internos se están peleando el poder en la UNAM?

Estos eventos no pueden ni deben ser vistos como casos aislados. Por el contrario, deben ser señalados como evidencia suficiente para tener la certeza de que lo que ocurre en la UNAM no se trata solamente de un conflicto estudiantil, ni de identificar a los autores intelectuales y materiales del ataque porril del pasado lunes 3 de septiembre de 2018. Sino que va más allá.

Y que sus consecuencias, dependiendo de lo que se desarrolle en las próximas semanas, no se limitarán solamente a la Universidad.