domingo, 21 enero, 2018
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No, ¡Esto no somos las Mujeres!

El Biólogo Humberto Maturana sostiene que somos seres lingüísticos. Somos lo que decimos, nuestro lenguaje y emoción nos constituye como personas. Basta preguntarle a alguien ¿quién eres?, para reconocer su identidad y lo que obtenemos de su relato y emoción. Para identificar los juicios con los que fundamenta su lenguaje y que lo constituyen como persona.

 

Hace días escuchamos desde la sesión plenaria del Palacio de San Lázaro, el lenguaje discriminatorio y homofóbico de varias diputadas federales del PRI; Sara Latife, Arlet Mólgora, Rocío Díaz, Cristina Sánchez, Jasmine Bugarín y Citlali Ceja, integrantes de las comisiones de equidad de género y derechos humanos. Sara Latife fue secretaria de Educación con Roberto Borge en Quintana Roo.

 

Causa indignación su comportamiento, cuando están obligadas a modelar talento, ética, respeto y sensibilidad. Causa enojo cuando rompen el juramento de respetar la Carta Magna, en cuyo Artículo Primero se encuentra el principio de no discriminación y ellas son las promotoras activas desde su curul de estas prácticas que lastiman.

 

 

7 puntos para comprender el grito nocivo del ¡Eeeeeeeh puto! de las diputadas:

 

  1. En una sociedad masculinizada, el comportamiento de las mujeres suele ser reflejo de ese adiestramiento a actuar desde la dominación.
  2. El problema de la violencia de género según la doctora Rita Segato, es creer que la violencia es un problema de hombres y mujeres.
  3. Es la precariedad de la sociedad, la que establece roles en las que el hombre y la mujer se conducen según su sujeción.
  4. Son 212 legisladoras quienes hoy integran la LXIII legislatura y la interrogante sigue siendo si las diputadas se comportan como varones ¿quién defiende a la mujer de la mujer masculinizada?
  5. La mayor cantidad de violaciones y agresiones a mujeres no son hechas por psicópatas, sino por personas que están en una sociedad que practica la agresión de género de mil formas… incluso desde el Senado y la Cámara de Diputados.
  6. La euforia siempre efervescente y en grupos, deja ver las expresiones más primarias de quienes interpretan roles que no necesariamente conocen y comprenden.
  7. ¿La conducta deja ver las entrañas de la intolerancia o como iceberg poco importa el tamaño de su fondo, con la superficie basta?

 

Los mexicanos no somos brutos, tenemos claro quiénes desde su lenguaje y acción nos  siguen lastimando y despojando, no sólo de nuestras riquezas nacionales, sino también de nuestra dignidad.