miércoles, 23 enero, 2019
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Retomar el rumbo

 

Por Juan José López Magaña

 

“Toda mi vida he estado luchando por no ser una marioneta movida por los hilos de los poderosos.”

                                                                             Don Vito Corleone (El Padrino)

 

En su concepción más tradicional, el Estado existe para proteger al hombre de otros hombres y con ello asegurar la convivencia social, de ahí partimos para entender las diferentes definiciones hechas por Alexander Hamilton, John Locke, Jean-Jacques, Rousseau y Montesquieu, que hablan de su integración y funcionamiento, de esta integración y funcionamiento se deriva el poder político, que se entiende como una consecuencia lógica del ejercicio de una función, ahora bien, esta función, en el sistema democrático de la división de poderes, se encuentra revestida de legitimidad, que en el caso del Poder Ejecutivo deriva de la voluntad manifiesta en las urnas y que lo dota de  representatividad popular, en los finales del siglo pasado y en el actual, rara vez se podía observar que ambas figuras, poder político y legitimidad se depositaran en una misma persona, aun cuando la concepción original del Poder Ejecutivo tuviera esa finalidad, lo anterior fue así, en razón de la pluralidad que se manifestaba en las urnas para la integración de los poderes y en gran medida, por el debilitamiento que se concibió desde la política neoliberal donde, el Estado pasaba de ser rector a ser un simple administrador, bajo este esquema, y conocedor de estas concepciones creadas, el pasado 3 de diciembre, en su primer  conferencia matutina, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, a pregunta expresa de un reportero, de que como empezaba su gobierno, soltó sin mayor contratiempo: –¿Cómo empezamos? Bien, tengo las riendas del poder en las manos, es decir, hay gobierno en México y es un gobierno para darle seguridad y protección a los mexicanos –  y además habló de conservar la legitimidad, basada en cuidar y proteger a los mexicanos.

Resulta necesario entrar a la profundidad de las palabras de AMLO en su primera rueda de prensa, durante los días previos, una serie de personajes formados y enriquecidos desde los regímenes anteriores, acostumbrados a los negocios creados desde el poder público, comenzaron los ataques al gobierno de AMLO, acusándolo de que se implementara en México el autoritarismo y que se está yendo por el camino equivocado, y no es de extrañarnos estas posturas, saben que no tienen la misma influencia que tenían en las anteriores administraciones, las presiones fueron diversas, desde los gobiernos estatales, hasta los empresarios que sienten lesionados sus intereses por la cancelación del NAIM, pero las palabras de AMLO fueron muy claras, él tiene las riendas del país y no ellos.

Pero, ¿qué significa en nuestros tiempos que un solo hombre o mujer posea tal legitimidad y poder político?, para nuestro país, significa que estamos retomando la esencia misma del Estado, pero no se trata sólo de una dinámica nacional y tampoco significa que vamos en contrasentido de lo que pasa en el mundo; pondré algunos ejemplos de lo que significa la decisión que hemos tomado como Mexicanos, Angela Merkel, desempeña la función de canciller alemana desde 2005, y concentra gran parte del poder político alemán, ha construido su liderazgo a base de decisiones que otros no se atrevían a tomar por miedo a mover el “Status Quo” de la política económica y social de la postguerra, ella al llegar a poder a través de una alianza y muchas más que construyó en el camino recorrido, ha sabido combinar la política del Estado regulador con la del Estado social y al mismo tiempo entrelazar la política de la Unión Europea con su proyecto económico alemán, y qué decir de Bladimir Putin, el presidente ruso, quien lleva cuatro periodos de gobierno y ha puesto de nueva cuenta a Rusia en la geopolítica mundial a quien los rusos le han dado la legitimidad necesaria para ejercer el gobierno que los tiene de nueva cuenta en la lucha por el control de los mercados y el rumbo político mundial, otro caso, Justin Trudeau de Canadá, a quien se le otorgó la mayoría absoluta tras su aplastante victoria en 2015, o el líder chino Xi Jinping, al frente del Gobierno desde 2012, quien mantiene una política económica pujante y con apego a los principios de su cultura ancestral. Como pueden observar, no se trata de gobiernos de un solo esquema político, hay líderes de izquierda, de derecha y de centro, no importa la ideología, lo que los hace poseedores de ese gran poder político y legitimidad es el ejercicio y su enfoque, México hasta antes del neoliberalismo venia construyéndose bajo un liderazgo sólido y con rumbo, a su llegada, desviamos el rumbo y abandonamos nuestra identidad nacional y comenzamos a entregar todo a los extranjeros, la llegada de un nacionalista al poder político en México y con la legitimidad de AMLO no debe asustarnos y tampoco debemos permitir que se nos infrinja miedo, por el contrario, debemos esperanzarnos en que nos irá mejor y que retomaremos el rumbo como la gran nación que somos y que nunca debimos perder.

 

De salida.

La cacería sobre Taibo II no es por las palabras que desafortunadamente expresó, sino porque a algunas vaquitas sagradas las bajarán de su pedestal, la apertura literaria y de publicaciones propuesta por Taibo II rompería la hegemonía de la culturización neoliberal impuesta, al tiempo.

 

 

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