jueves, 2 julio, 2020
Home / OPINION / ADÁN, EL GOBERNADOR DE LA PANDEMIA

ADÁN, EL GOBERNADOR DE LA PANDEMIA

«Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo»

Ortega y Gasset

Le tocó.

Como la gran inundación del 2007 a Granier, o el derrumbe de las participaciones federales y del petróleo a Núñez.

En los tres casos ha habido mucho dolor, lágrimas y sufrimiento de los tabasqueños.

Miles de familias perdieron su patrimonio, y algunos la vida, en el primero.

En el segundo, miles también cayeron en el desempleo, desesperación y pobreza.

Y en el tercero, ¡925! murieron hasta ayer, y cientos entraron en shock económico.

¿Cuál es el juicio para la actuación de los gobernadores en esas tristes realidades?

¿Con qué recuerdos de la tragedia específica y del mandatario en turno se quedaron los chocos?

De Granier se dijo -y sigue diciendo- que “desapareció” la ayuda internacional que recibió (casi una leyenda urbana) y que malversó la lana del FONDEN.

Otra imagen de él es dentro del agua vestido con botas y capote amarillo, origen de su buleado dicho “duerman tranquilos pero estén atentos…”

Justamente el año en que el 50% del territorio se vio anegado, Felipe Calderón cambió la Ley de Coordinación Fiscal y condenó al estado a caer del 8% de participaciones al 2.3% que poblacionalmente significaba (y significa) en lo nacional.

Daba, pues, más recursos a las entidades con más habitantes, con lambiscona dedicatoria al Edomex y Peña Nieto.

Año con año, empezando por los de Granier, se fueron restando fondos a Tabasco.

¡Miles de millones de pesos!

Eso, aunado al desplome de la cotización internacional del crudo, inutilizó a Núñez en su crisis, distribuida en los últimos 4 años del sexenio.

La gente concluyó que no pudo.

Pero…. ¿y Adán cómo será recordado?

Sin duda, por los más de 1000 decesos -el nuevo cálculo de Silvia Roldán fue de 1200- que acumulará el Edén.

Poco reconocimiento -o ninguno- se dará a la eficacia con que preparó a los hospitales para resistir.

El peso de los muertos es demasiado.

¿López Hernández enfrentó mal la emergencia y lleva culpa en las defunciones?

En realidad, no hizo nada distinto a lo del mundo o a lo que Gatell aplicó en el país.

De entrada, colocó al frente del combate al virus a una epidemióloga con prestigio y trayectoria como Roldán, siguiendo la línea presidencial con Gatell.

Tabasco instrumentó con oportunidad los filtros sanitarios, e informó desde el principio a la ciudadanía de todas las medidas preventivas que tenía que seguir.

Dando por hecho que los tabasqueños comprenderían la gravedad del virus, y acatarían las indicaciones, Roldán aventuró originalmente 200 muertos.

Lo distinto, lo que básicamente explica la tragedia, es la desastrosa respuesta de la gente y la también pésima salud de la población.

Quizá hubo errores en la implementación del encierro colectivo, de la distancia de seguridad, del Hoy no Circula, de lo que usted guste o mande, pero no pudieron ser la razón del tamaño de los saldos funestos.

En todo caso, de lo que se puede acusar a Adán es de enganchar el destino de Tabasco al de México trazado por AMLO y Gatell.

¿Debió irse por la libre, como varios gobernadores del norte y noreste, y enfrentar solo al COVID?

¿No hubiera sido suicidio?

Era mucho más arriesgado, por la extrema peligrosidad del enemigo, y porque aun ahora, se ignora casi todo de él.

Como quiera que sea, López Hernández pasará a la historia como el gobernador de la pandemia, el gobernador de la muerte…

Así es la vida pública en el pantano.