lunes, 28 septiembre, 2020
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Aristocracia corrupta hunde a Macuspana

 

Por: Luis Enrique Martínez

Macuspana es la cuna de Andrés Manuel López Obrador. En la genealogía del municipio, son otros los apellidos que predominan aunque el paterno del dos veces candidato presidencial está representado fielmente por su hermano José Ramiro, quien fuera presidente municipal durante el trienio 2004-2006.
Además de diputado local como su paisano José Luis Sánchez López, Víctor Manuel López Cruz fue alcalde en el trienio 1977-1979 pero lo mismo que el primero, su apellido paterno no tiene vínculo de sangre con José Ramiro López Obrador, a quien la Legislatura 59 en el Congreso estatal reprobó la cuenta pública 2006 por “malos manejos” de la hacienda municipal, por 50 millones de pesos.
“Es una declaración de guerra”, denunció el diputado Adán Augusto López Hernández al salir en defensa del hermano menor de Andrés Manuel López Obrador, luego que la mayoría de 20 votos del PRI se impusieron a los 15 de la alianza PRD-PAN, entre éste último partido –Acción Nacional- contó el voto del diputado José Antonio Pablo de la Vega Asmitia, ahora perredista.
Pero la molestia del entonces coordinador de la bancada del PRD no pasó a más, igual como ocurrió cuando el Congreso invalidó los ejercicios fiscales de Oscar Zacarías Pérez en 1989, Julio César Pérez Oropeza en 1994 y de José Eduardo Rovirosa Ramírez en 2003; a pesar del documentado desvío de fondos públicos, ninguno fue a parar a la cárcel.
Aún más, Rovirosa Ramírez –quien dice llevar en sus venas sangre del sabio José Narciso Rovirosa Andrade, además de ser hijo del ex alcalde José Eduardo Rovirosa Carrillo y hermano del frustrado primer regidor electo en 1991, Carlos Manuel–, 12 años después de aquella anulación volvió a competir por la presidencia municipal, y en un caso como el de Felipe Torres Arias en Jonuta, volvió a ganar. Actualmente gobierna Macuspana de escándalo en escándalo. Su partido, el PRI, le lleva un proceso de expulsión.

 

 

 

 

 

 

Belleza y corrupción

Con cinco flores de oro en las ferias de Tabasco -Eloísa Solórzano González (1956), Mireya García Moucillo (1964), Melba Bocanegra Andrade (1968), Hilda Lorena Pulido García (1976) y María Marisela Maciel Álvarez (1988)-, Macuspana disputa el liderazgo de belleza estatal con Centro y Teapa. Sin embargo, una estela de corrupción en su clase gobernante opaca ese orgullo de la mayoría de 153 mil 129 habitantes de ese municipio, según el Censo de Población y Vivienda del INEGI 2010.
Tal vez ese fenómeno sea de origen. Desde siempre, tres historiadores (Marcos E. Becerra, José Narciso Rovirosa y Manuel Gil y Sáenz), no coincidieron en definir la toponimia del municipio. De ahí que propios y extraños, definan a sus habitantes con el apelativo tumbapatos.
En realidad, la democracia y la alternancia poca cosa le han dado a Macuspana. Al caso de José Ramiro López Obrador se suma el de Víctor Manuel González Valerio, ambos militantes del PRD.


Este último, por ejemplo, a pesar de que el Órgano Superior de Fiscalización presentó observaciones documentales, presupuestales, financieras y al gasto devengado, la mayoría perredista en la Comisión Segunda Inspectora de Hacienda y en el pleno, aprobó un cuestionado ejercicio fiscal 2014 al no aclararse el destino de 97 millones 052 mil 642.04 pesos.
Antes, cuando la hegemonía priista mandaba en el territorio estatal, al menos se operaba la farsa para engatusar a la ciudadanía. Es el caso de Oscar Zacarías Pérez, quien solicitó licencia al cabildo el 22 de septiembre de 1990. Concluyó el periodo por el cual fue electo (1989-1991) Héctor Jorge Ruiz Andrade, a quien informaron que la mayoría en el Congreso reprobó la cuenta pública 1989. Y el presidente de la Legislatura 57, Jesús Madrazo Martínez de Escobar, ordenó solventar las irregularidades detectadas.
De la convulsa elección de 1991, surgió un concejo municipal que desplazó al candidato ganador de la contienda Carlos Manuel Rovirosa Ramírez, hermano mayor de José Eduardo, quien está por concluir en 2018 su segundo periodo como alcalde. Julio César Pérez Oropeza –cabeza del cuerpo colegiado dispuesto por el Congreso que, además, integraron José Juan Paz Reyes y Xicoténcatl Romero León–, terminó eludiendo la orden de aprehensión dictada por actos de corrupción contra la hacienda municipal.
Lo peor: el decreto 052 establece que la soberanía reprobó la cuenta pública el 31 de agosto de 1995, acusando al presidente del concejo municipal “de incapacidad administrativa, omisión de funciones y desvío de fondos por 3 millones 330 mil 875 pesos”.
Aun así, Pérez Oropeza no fue a la cárcel. Después de andar a salto de mata, el ex primer concejal regresó al pueblo para cafetear y dictar “consejos de honestidad” a los herederos de las aristocracia municipal que aún sueña con recuperar los días idos con la desaparición de sus parientes cercanos como Abel Falcón Cámara –dinastía que gobernó hasta en cuatro ocasiones al ayuntamiento— o la de los Andrade (Diego Andrade Ruiz, Héctor Jorge Ruiz Andrade, fueron presidentes)…
Ah, y los Rovirosa que, al igual que los Álvarez, se sienten dueños de Macuspana.