lunes, 21 septiembre, 2020
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Las dinastías del municipio de la región de Los Ríos han gobernador bajo todos los colores políticos: PRI, PRD y PAN, sin embargo, ninguna ha sido capaz de modificar la imagen de pobreza y abandono que presenta dicha comuna ante los visitantes

Balancán, alternancia fallida

Por: Luis Enrique Martínez

Durante mucho tiempo, Ambrosio González Burelo fue el cacique de caciques de Balancán. Para estar a tono con la toponimia del municipio, literalmente, era el “tigre” que distribuía el poder a las “serpientes” hasta que, en 1985, la “democracia de carne y hueso” amputó su poder.
Pero a pesar de que Darvin González Ballina identifica a quien fuera presidente municipal en el trienio 1953-1955 y al hijo de éste, Ambrosio González Ramos –que también fue primer regidor del ayuntamiento en el período 1977-1979–, como el hombre de horca y cuchillo en Balancán, en ese municipio cohabita más de una dinastía que cada tres años participa en la distribución de la comuna.


Por si mismos, destacan los hermanos Rubicel, Orión, Ventura y Patricio Moguel Pérez, quienes indistintamente han gobernado el municipio en los trienios 1968-1970, 1974-1976, 1989-1991 y 2004-2006. Asimismo, en esos 12 años al menos uno de ellos fue diputado local (Ventura, en la Legislatura LIV) y funcionario en la administración estatal. Este doctor jubilado por el IMSS, actualmente es delegado del ISSSTE.
Con la presunta democratización del poder municipal, Milton Lastra Valencia inició la era de los chapulines en el municipio, pues como militante del PRI fue presidente municipal (1995-1997), diputado local en la Legislatura 56 y, posteriormente, ya como adherente del PAN, repitió como alcalde en el periodo 2010-2012.
El mismo González Ballina –por el apellido paterno podría estar ligado a la dinastía de los Ambrosio González Burelo–, protagonista de la “democracia de carne y hueso”, fue presidente municipal en 1986-1988 impulsado por el PRI, pero años después, ya convertido en opositor bajo el emblema del PRD fue diputado local en las legislaturas LIV y LVIII. La primera de mayoría relativa y la segunda plurinominal.


Otra familia que comparte el poder municipal desde la época constitucionalista es la Abreu. Durante el trienio 1959-1961, Amaury Abreu Bertuy fue el primero de la dinastía en convertirse en alcalde. Un paréntesis de tres años, permitió que presidiera el ayuntamiento Javier Abreu García, hermano de Jaime, quien fue primer regidor de 1971 a 1973. Ya en el presente siglo, en el periodo 2007-2009, Arturo Abreu Ruiz, también gobernó el municipio.
Y como en otras demarcaciones, también la aristocracia balancaneca no sólo comparte el poder político sino también la belleza: Elia Ramírez Abreu fue flor Tabasco en 1965.

Mancha al tigre

Balancán se fundó en 1516. Aunque existen vestigios de la cultura Olmeca, en la región hay asentamientos mayas “no suficientemente explorados”, ubicados en las comunidades El Arenal, Reforma, Santa Elena y Tiradero. En una extensión territorial de 3 mil 626. 10 kilómetros cuadrados, residen, actualmente, más de 56 mil 739 personas.
De los 32 alcaldes que antecedieron, desde 1942 hasta 2015, al actual primer regidor Mario Eugenio Bocanegra Cruz, tan sólo uno dejó huella documentada de malversar fondos de la hacienda municipal. Es el caso siguiente:


Como no pudo saltar de la dirección de la escuela veterinaria a la rectoría de la Universidad Juárez Autónoma de Tabaco (UJAT), Paulino Rivera Calvo cambió la mira política a su pueblo natal: Balancán, cuna del comandante de la Brigada Usumacinta y primer gobernador de la “revolución constitucionalista”, Luis Felipe Domínguez Suárez, además del hermano de éste José Eusebio, a quien, en su honor por caer en combate el 18 de agosto de 1914, el municipio lleva su apellido paterno: Balancán de Domínguez.
Aunque concluyó el periodo constitucional 1983-1985, el médico veterinario no fue un dechado de honestidad. Con documentación de la Contaduría Mayor de Hacienda (dependencia predecesora del Órgano Superior de Fiscalización), el Congreso estatal no aprobó su cuenta pública 1985. A pesar de ello, no pasó nada. Gozó la impunidad del todo poderoso aparato priista.
Es la mancha al tigre. Es, también, una experiencia que crea suspicacia entre la única ciudadanía de Tabasco que ha experimentado la alternancia con mayor profundidad: en distintas épocas, el PRI, PRD y PAN han administrado el ayuntamiento, pero ninguno de esos partidos políticos ha sido capaz de modificar la imagen de pobreza y abandono que presenta el municipio al visitante.
Lo que a primera vista surge desde la laguna de El Popalillo es una realidad inocultable: el cacicazgo de Ambrosio González Burelo, no se ha ido. Tan sólo se trasmutó en una aristocracia globalizada que representan ahora nuevos apellidos de poder como Castro Paredes, Castro Marín, Plancarte Torres, Palacios Hernández, Arguello Hernández, etcétera.