martes, 20 octubre, 2020
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CON EL AGUA HASTA EL… COPETE

Por Samuel Cantón Zetina

«Si estás con el agua al cuello, recuerda que no puedes agachar la cabeza…»

Será el sereno, distracción mediática u oportunismo político, pero Emilio Lozoya -además de sapear a ratas del PRIAN- tendrá que responder de cualquier forma y medida por sus delitos, que no son pocos.

1.- Encabezó, desde su despacho de la Torre de Pemex, la entrega de “moches” a políticos y legisladores para aprobar en fast-track la Reforma Energética de Enrique Peña Nieto.

Tres actuales gobernadores -ex diputados- participaron: Francisco Domínguez (Querétaro), Francisco García Cabeza de Vaca (Tamaulipas), y Miguel Barbosa (Puebla).

2.- Lozoya recibió depósitos del empresario Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, para facilitar la venta millonaria de una planta chatarra (PGR le giró orden de aprehensión).

3.- Fue beneficiario también de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht por al menos 9.1 millones de dólares, a cambio de contratos una vez que fuera nombrado en Pemex, en el más grande caso de corrupción de América Latina.

Dada la presunción de Odebrecht de “acompañar a tiempo completo” la campaña del PRI, se infiere que la mayor del dinero se invirtió en compra de votos para EPN.

Lozoya era director de su campaña internacional.

El “acompañamiento” se produjo mientras Braskem, filial de Odebrecht, construía una planta de polietileno en Veracruz.

Marcelo Odebrecht reveló haberse entrevistado 4 veces en privado con el ex presidente, en Brasil, Querétaro y CDMX, de 2010 a 2013, con Peña gobernador (2 veces), presidente electo, y ya en funciones, en Los Pinos.

4.-  Lozoya está además involucrado en la “Estafa Maestra”: $7,700 millones públicos desviados a cuentas privadas y paraísos fiscales a través de universidades públicas -algunas del Edén- y de Pemex, con él como director general.

Por ese atraco está en la cárcel Rosario Robles, ex secretaria de Desarrollo Social, y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, con EPN.

A propósito de la contratación de empresas fantasmas por parte de universidades (cobraban y desaparecían), Santiago Nieto, de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, dijo que los fondos eran trasladados a cuentas particulares, de ahí se sacaban en efectivo, y por traslado de valores se depositaban en bancos de distintos lugares de la República y Centroamérica.

Y 5.- Un descalabro más al patrimonio de México protagonizado por Lozoya fue la compra del 51% de las acciones del astillero gallego Barreras y Navantia (a punto de quiebra), por parte de Pemex a propuesta suya.

Nuestro país perdió 50 millones de euros, de acuerdo a la UIF.

Todo lo ha negado, aunque en el 2013, el angelito adquirió una lujosa residencia de casi 2 millones de dólares en Ixtapa.

¡Vaya pájaro de cuenta!

Ahora Lozoya aceptó repatriarse al amparo del “criterio de oportunidad” que contempla el artículo 256 del Código Nacional de Procedimientos Penales, y todo hace suponer -como en las series- que negoció a cambio de delatar a otros roedores.

De acuerdo a esa versión, sustentada por un lado en el hecho de que se mandó un avión especial por él a España, y a que en vez de prisión llegó a enfermería, Lozoya se comprometió a entregar videos de funcionarios y parlamentarios recibiendo “moches” para aprobar la Reforma Energética y otras iniciativas de Peña Nieto.

“No me meteré; el proceso está a cargo de la FGR; no es como antes…”, fijó posición AMLO.

Es hora de que Copetes se vuelva a disfrazar -ya sin Tania-, ésta vez de inocente.