viernes, 30 octubre, 2020
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¿Crees que estás gordo y fuera de forma? Entonces comienza a caminar

Diana Nyad, la atleta de 64 años que nadó desde Cuba a Florida, tiene otro gran sueño. No tiene que ver con el agua, ni con venenosas medusas ni con un agotador trayecto de casi 180 kilómetros en 53 horas. Esta deportista sueña con ver a millones de personas caminar a lo largo de toda la nación y avanzar en cada uno de los estados de los Estados Unidos.

“Estar sentado se ha convertido en lo que antes era fumar”, suele decir la nadadora, según explica el doctor James A. Levine. Esa frase ahora cobra más sentido que nunca porque nuestro estilo de vida sedentario está arruinando la salud de la sociedad. Más del 70% de la población adulta sufre sobrepeso u obesidad, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos. Tanto para los hombres como para las mujeres, los problemas de corazón suponen la primera causa de muerte, y la mitad de los estadounidenses en edad adulta tiene diabetes o prediabetes, según un estudio publicado en 2015 en el diario de la Asociación Americana de Medicina.

América, estamos enfermos de obesidad“, anunció Nyad durante una entrevista en TMZ Sports en 2014, un año después de cumplir esa hazaña. “Estamos teniendo niños enfermos de diabetes, así que vamos a tener que convertirnos en caminantes. De la misma forma que los chinos hacen tai chi cada mañana, nosotros vamos a ir a caminar”, afirmó.

En 2016, Nyad y su mejor amiga, Bonnie Stoll, ex jugadora profesional de ráquetbol y una de las responsables de la travesía de la nadadora en Cuba, lanzaron el proyecto EverWalk. Se trataba de una iniciativa que animaba a los estadounidenses a caminar. Cualquiera podría comprometerse a caminar, al menos tres veces a la semana, dándose de alta en el sitio web EverWalk. En esta plataforma, ambas deportistas elaboraron un calendario de entrenamiento y abrieron las inscripciones para el gran evento del próximo 16 de septiembre: EverWalk New England, un recorrido de más de 240 km para hacer a pie entre Boston (Massachusetts) y Portland (Maine).

Los participantes pueden registrarse para realizar una pequeña caminata, de ocho o dieciséis kilómetros, de un día (25 km), varios días, o la travesía entera.

Podremos disfrutar de unas vistas maravillosas e idílicas de New England, perfecto para hacer un recorrido prácticamente al borde del océano“, señaló Nyad, que recientemente añadió a más de 600 participantes de la asociación River LA.

A diferencia de la natación, el ciclismo o el footing, que requiere de una preparación física especial, caminar es la manera perfecta de estar en forma y mejorar el bienestar, asegura la nadadora, al tiempo que subraya que eso supone una actividad de bajo impacto que todo el mundo puede hacer: jóvenes, mayores, gordos, flacos, ricos o pobres.

Hasta el momento, más de 3.000 personas se han unido a la iniciativa de EverWalk. Las dos impulsoras prevén que decenas de miles, cientos de miles e incluso millones de personas puedan unirse virtualmente a las caminatas regulares sin importar dónde vivan. Actualmente están trabajando en una página web que esperan se convierta en una referencia para todos los que quieran caminar. Allí podrán encontrar compañeros para salir a caminar, salidas para realizar rutas a pie, consejos para entrenar y otros incentivos.

El pasado octubre se realizó el primer evento inaugural de este proyecto, con una ruta de 215 km entre Los Ángeles y San Diego, en California. Unas 300 personas participaron como excursionistas, caminantes virtuales (que caminaron en sus respectivas ciudades) o caminantes épicos (que hicieron todo el recorrido). Una de esas heroínas fue Laura Petersen, de 49 años, y que ejerce de estadista en la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA).

 

Petersen nunca se ha considerado una mujer atlética, tampoco cuando era una niña. “A mí nunca me escogían en los equipos, siempre era la segunda o la última“, recuerda. En la edad adulta tampoco solía hacer cosas que requirieran actividad física, hasta que hace ocho años su familia empezó a salir a caminar después de las comidas. Petersen y su hijo solían caminar unos 30 minutos, mientras que su marido y su hija iban más rápido. Los 30 minutos se convirtieron en 45 y después, Petersen empezó a caminar durante la hora del almuerzo.

Para algunos, caminar tiene menos que ver con los desafíos físicos y mentales y más con los elementos espirituales. Linda Fitts, de 66 años, hizo el Camino de Santiago, la ruta que hacían los peregrinos en España, en tres ocasiones. Ella utilizaba las caminatas para recuperarse del agotamiento en el trabajo y del estrés que suponía estar trabajando como doctora en el área de medicina interna.

Necesitaba descansar y reflexionar“, relata mientras recuerda que, para ella, caminar tiene un efecto de calma. Fitts, que vive en el sur de California, también participó en la caminata entre Los Ángeles y San Diego.

La palabra “caminar” significa “un estilo de vida”, y para muchos, lo es.
Nunca me arrepiento de salir a dar un paseo. Puedo decir que no me apetece, pero si me obligo a salir me sentiré mucho mejor que cuando me fui de casa“, dice Petersen.