miércoles, 23 septiembre, 2020
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Del sueño americano… a la pesadilla mexicana

Por: Mariel Arroyo

 

Tenosique
La migración en el sur de México no disminuye a pesar de las duras políticas antiinmigrantes de Donald Trump.
Ante esto, que ha frenado el flujo de indocumentados hacia Estados Unidos, pero no a México; quienes salen de su país de origen para ir en busca del “sueño americano”, están comenzando a quedarse y a emplearse en territorio mexicano, particularmente en Tabasco.
“Está tremendo, imagínese cómo va a querer uno emigrar para Estados Unidos ahorita, nomás llegar y lo deportan a uno. ¿Para qué sirve? Mejor yo me voy a quedar aquí, me quedo aquí en México –Tabasco- trabajando un buen rato, después regreso a mi país”, comentó Jorge, migrante hondureño de 33 años.
Él atraviesa por quinta ocasión el territorio mexicano en calidad de indocumentado. Viaja con Doris, su esposa de 32 años, para quien es la segunda ocasión que realiza la travesía. En diciembre trabajaban como recepcionista y asistente de limpieza en Monterrey, Nuevo León, pero fueron deportados al intentar llegar a Estados Unidos antes de Navidad. Migran de nuevo desde Honduras, huyendo del desempleo y el acoso de la delincuencia, a pesar de que allí dejan a sus tres hijos y a sus madres.
Jorge ya vivió tres años en Nueva York, donde como asistente de albañil ganaba 150 dólares diarios, que equivalen a unas 2 mil 600 lempiras hondureñas. Algo que en su país ganaría con mucho esfuerzo en dos semanas, suponiendo que consigue un buen trabajo.
Por su parte, Héctor, de 23 años, viene desde Honduras en un grupo de seis. Es la tercera vez que lo intenta. La anterior, a través del desierto, vio a varios de sus compañeros quedarse en el camino y caer víctimas de la deshidratación. Su objetivo es llegar hasta los Estados Unidos, a pesar de Donald Trump.
“Vamos a demostrarle al nuevo Presidente de Estados Unidos que vamos a trabajar, que no vamos a hacer maldad”, dijo, “eso de tener trabajo un día y al día siguiente no tener para comer está cabrón”, expresó.

Cambian rutas

Al respecto, Rubén Figueroa, coordinador de la región sur-sureste del Movimiento Migrante Mesoamericano, comentó que en los primeros meses del año la migración tiende a crecer, lo cual no ha cambiado a pesar de las duras amenazas lanzadas contra los indocumentados por el presidente de Estados Unidos.
Siguen entrando al país diariamente entre 800 y mil centroamericanos sin documentos debido a las causas que originan el fenómeno migratorio, como la violencia, la pobreza y el cambio climático. Sin embargo, desde la implementación del Plan Frontera Sur en 2014, las rutas de los migrantes han cambiado para hacerse menos visibles, explicó.
“Se ven muy pocos tomando el tren comparado con antes que era un gran número, antes podías ver que iban hasta 400 a la vez en esta zona de Tabasco, en Chiapas el tren iba con hasta 800 migrantes. Eso ha cambiado mucho y ya no los ves arriba del tren, aunque de pronto sí los ves en algunos puntos, en los albergues”, declaró Rubén Figueroa.
“Hay varias entradas, puntos ciegos donde los migrantes entran en toda la frontera sur entre Tabasco y Chiapas; está la ruta del Golfo, que es una de las más transitadas; está la ruta del Pacífico, por Chiapas y Oaxaca. Son zonas donde los migrantes empiezan a transitar para luego juntarse en algún momento en la ruta del tren en Veracruz, aunque otros son llevados en la ruta marítima o algunos se van por la Sierra. Son rutas que muchas veces las marcan los propios migrantes, otras veces el crimen organizado o los traficantes de personas”, añadió.
Los estados con mayor número de detención de migrantes son Chiapas, Veracruz, Tabasco y Oaxaca, afirmó.