domingo, 25 octubre, 2020
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“¡DESAPENDÉJENSE!”, POLITIZACIÓN DEL VIRUS

«A los amigos se les acompaña hasta el cementerio, pero no nos enterramos con ellos»…

Es un fastidio, el que para muchos en México todo tenga que ver con el presidente o con la política.

Hoy resulta que Obrador será culpable de lo que en 15 días -tiempo de incubación- pase con el coronavirus en los territorios por los que anda.

El problema de la pandemia es la pandemia misma, el pésimo estado de salud de los mexicanos -no nos cuidamos, y no es culpa del gobierno-, y la mexicanísima costumbre de no hacer caso ni confiar en las autoridades.

Sí se puede reclamar a la administración pública, en cambio, que de manera institucional no destine más presupuesto a salud.

Eso sí.

Hugo López Gatell es el máximo responsable de contener al COVID-19, no AMLO.

Y el subsecretario dijo ayer a los gobernadores que la República -no excluyó a Tabasco- “enfrenta el peor momento” de la pandemia.

Hay, pues, tanta “nueva normalidad” como cada quien desee ver en positivo, aunque la emergencia no ha terminado.

Punto.

Ya corresponde a los estados elaborar los planes de reactivación económica.

Cada gobernador -se supone que asesorado por expertos y científicos- es responsable de aplicar los semáforos epidemiológicos.

¿Qué sentido y fin práctico tiene entonces politizar la información del virus?

Aburre que se pretenda responsabilizar a AMLO, por ejemplo, de lo dicho por Ricardo Salinas Pliego minimizando el peligro: “¡Desapendéjense!”, o por declaraciones que no le pueden ser atribuidas ni como intención o coincidencia.

Únicamente debe responder por sus dichos, como titular del Poder Ejecutivo federal, o por los de aquellos -colaboradores- que impliquen la posición del gobierno.

Y si no basta recordar que el propio presidente puso al frente de la emergencia a Gatell, y que la especialidad médica de éste es justamente epidemiología, para entender qué instrucciones se deben seguir, hay otra manera -proveniente del futuro- para decidir lo que corresponda en cada hogar.

Es suficiente con analizar un poquito lo que sucedió y sucede en EEUU y algunos países de Europa y Asia, para concluir -con relativa facilidad- lo que hay que hacer.

Del futuro, porque lo que va pasando con el coronavirus en México es lo que sucedió en Europa y Asia dos semanas antes (no EEUU, que va igual).

Igual que aquí la “grilla” se puso intensísima, en naciones como en España, Italia, URSS y EEUU, también se pusieron “color de hormiga”, tanto que por vez primera la reelección de Putin en Moscú está en duda, y ni se diga la de Trump en Washington.

La politización del COVID no ha ayudado ni detenido la avalancha de infectados y muertos.