sábado, 5 diciembre, 2020
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Desgracia, desesperación y hambre

CENTRO, TABASCO.- Desde el puente Grijalva II hasta avanzar 300 metros sobre la calle Calderón Marchena, la principal de la colonia Gaviotas Sur, una lar­ga fila como más de 400 personas amontonadas, aguardan horas pa­rados en el agua por una despensa que nunca llegó.

Casas y comercios están ce­rrados, la comida empieza a es­casear, es difícil salir a comprar, pues incluso en la vecina Gavio­tas Norte, los comercios han ce­rrado, hay que caminar hasta el Centro o al Mercado del otro la­do de Villahermosa para abaste­cerse, sin embargo, muchos que viven de la informalidad hoy solo sobreviven con la ayuda de otros.

SALIERON DE URGENCIAS

“Yo estaba trabajando cuando mi niña me habló, vendo pozol en un triciclo y de volada me regre­sé para ver que onda, porque el río estaba entrando a la zona de Armenia y San José, apenas pu­dimos salir con una bolsa de ropa y pues no he podido chambear”, expreso Román Alvarado.

A decir de Román, en medio de la desgracia ha habido quienes han llegado con tortas, sándwi­ches y pozol, “el hambre no mon­ta en burro, aunque sea, aunque sea un taco hemos tenido en estos días que son cada vez más difíciles y el agua no baja, sino que se sigue extendiendo más”.

Un cayuco en la orilla de la banqueta listo para transportar personas.

 

DIFÍCIL SITUACIÓN

Para doña Esperanza Hernández Santos, la situación no es menos difícil, ella vive entre las calles La­guna y Garzas de la Segunda del Monal, donde soportaron cuatro días inundados, sin embargo, el nivel del agua ya rebasó los dos metros.

“Ya subió demasiado el nivel del agua, cuando salimos de allá nos llegaba hasta el cuello, ahori­ta ya está mucho más hondo y co­mo tenemos niños y personas de la tercera edad en la casa y aparte cortaron la electricidad, mejor nos salimos, porque nos había­mos quedado incomunicados”, expresó.

Para doña Esperanza ahora viene lo más difícil, encontrar un lugar dónde quedarse, ade­más de que con tristeza asegura que no pudieron ni sacar las ca­mas, los colchones, sus muebles, el refrigerador, además de que asegura, no alcanzaron los vales que entregó el gobierno.

MUCHAS FILTRACIONES

También en la colonia Gaviotas Norte, el agua ha comenzado a filtrar y aunque el nivel del agua aún es bajo en la calle Pepe del Rivero, a doña Dora maría Do­mínguez de la Cruz, lo que le preocupa es la rapiña, la falta de abasto de alimentos y una plan­ta de emergencia la CFE dejó instalada y ya le está llegando el agua.

“Nosotros ya nos fuimos al agua, pero nos prestaron un se­gundo piso para quedarnos ahí mientras pasa la corriente, lo­gramos alzar algunas cosas, pe­ro me dan miedo las culebras y los ratones, sobre todo los de dos patas, que por la noche an­dan checando las casas donde no haya familias para meterse a robar”, expresó la señora cons­ternada.