sábado, 19 septiembre, 2020
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A los 80 años de edad, el oriundo de Frontera, reseña una vida dedicada a la pintura hasta autoconciderarse quizá en el único de la escuela “realista” que domina siete técnicas distintas.

El artista no se hace en una mesa, sino en la calle

POR LUIS ENRIQUE MARTÍNEZ

 

Aquel pequeño de nueve años que tras visitar con su madre el galerón convertido hoy en Catedral de Tabasco, pintara en aceite al “Señor de Tabasco” perfiló al joven reacio a la academia que abandonó, faltando un año, la carrera de maestro en artes plásticas para asumir la libertad del artista comprometido con “el socialismo honesto” y, también, claro con el futuro de las nuevas generaciones:

“Son muchos los que quieren ser artistas y preguntan: “¿Oiga maestro quiero ser artista?” “A ver muéstrame qué es lo que haces”. Si veo que hay un enfoque honesto para hacer: ¡Órale, adelante! Sino, le digo: “Mira, dedícate a otra cosa muchacho. Para vivir del arte hay que aprender a no comer; hay que aprender a dormir en playas como dormí yo, hay que aprender a caminar: el artista no se hace en una mesa, en un escritorio, sino en la calle. Ahí se visualiza a la gente, el humanismo nace en la calle no tras un escritorio…”

A los 80 años de edad, Héctor Manuel Quintana Suárez (23 de septiembre de 1936, Frontera, Centla), reseña una vida dedicada a la pintura hasta autoconciderarse quizá en el único de la escuela “realista” que domina siete técnicas distintas.

“Y de todas he vivido: de la historieta, de retratos en cantinas, restaurantes; pintura al óleo, acrílicos, paisajes, pintura social a la sanguínea –cafecitos color sangre—y mucho carbón. La acuarela, hice algunas cosas, pero no le entré de lleno”, dice, aceptando la presunción, en entrevista.

Contra la opinión de conocedores de las artes plásticas de Tabasco, con enjundia rechaza la influencia en su obra del desaparecido acuarelista Miguel Ángel Gómez Ventura –“Para nada. Ni conocía al señor Ventura. Yo radicaba en la capital del país y ya tenía un nombre dentro de la historieta”, aclara—pero en cambio acepta la de los dibujos socialistas de Saturnino Herrán y de  algunos de Manuel Rodríguez Lozano. A los muralistas Diego Rivera y David Alfaron Siqueiros, otorga admiración.

 

Socialista al cien por ciento

No olvida a su joven modelo Julia López, quien ahora “es una gran pintora”, cuando dice profesar la ideología política socialista. Explica: “Estoy en contra de la injusticia contra obreros y campesinos pero no pertenezco a movimientos de ese tipo. Las cosas se hacen por la vía pacífica. La cuestión social no es de manipular para hacer política. Es de ayudar al fregado. En fin: Socialista al cien por ciento pero un socialismo honesto, un socialismo verdadero, no el socialismo para sacar provecho del fregado. No estoy de acuerdo con eso…”

–¿Se puede vivir de la pintura en tiempos de crisis económica?—se le pregunta luego de narrar sus aventuras por diversas ciudades del norte del país; el abrupto abandonó de la Escuela Nacional de Pintura “La Esmeralda” del INBA, así como la bohemia del ex Distrito Federal y haciendo historietas  durante 15 años para Novedades Editores, entre tantas dos o tres episodios y portadas del comic Chanoc, Libro Rojo, Novela Policiaca, Novela de amor…dibujos para Novaro y la Editorial Colección, entre tantas empresas donde laboró.

–Hasta ahorita he vivido bien—responde el consolidado creador que en la escuela primaria “maestro Alberto Correa Zapata” de Frontera, Centla, era identificado como “Quintanita” y responsable de hacer los retratos de las conmemoraciones nacionales. En seguida, reflexiona:

“Aunque me decían que me iba a morir de hambre, que la pintura no dejaba, no es cierto. Cuando se aprende el oficio del dibujo y la pintura (golpea la mesa), vas a vivir siempre bien. No falta quien quiera un retrato pero buen retrato; no falta quien quiera un paisaje pero buen paisaje; no falta quien quiera un tema socialista, pero bien hecho. No falta el que quiere un mural de a caballo pero una cosa bella…”

–¿En Tabasco hay clientes para la pintura?

–Claro que los hay. Pocos pero los hay. Tengo clientes que me buscan. El tabasqueño sabe reconocer el arte, no todos porque desgraciadamente no ha habido una cultura…La buena pintura es como la buena música, se impone. Con la pintura realista no puedes engañar: eres bueno o no eres bueno. Un retrato o es bueno o no es bueno.

 

Más de 70 años dedicados a la pintura

Durante más de 70 años dedicados a la pintura, Héctor Quintana –así como firma sus creaciones–, dice que su obra es inconmensurable. Supone que tan sólo a su regreso de la ciudad de México, en 1983, ha realizado 500 retratos a diversas personalidades de la entidad.

“Toda mi vida ha sido pintar, pintar y pintar. No he vivido de otra cosa aunque  muchos me han criticado porque, dicen, que el gobierno me mantiene, no. Al gobierno le he hecho mucho trabajo. Siempre dando lo mejor de mí. Tratando de que sean buenos todos…Un gobernador (sonríe) me dijo: “Oiga maestro, me dicen que todo el trabajo se los damos a usted”. Respondí: “Señor, usted sabrá porqué”. “Usted garantiza un trabajo de calidad…”

“Maestro, usted es un buen artista”, recuerda que recientemente le refrendó el político escritor Enrique González Pedrero, quien siendo gobernador adquirió, junto con la fallecida escritora Julieta Campos, los 17 cuadros a tinta china que expuso a su regreso de la capital del país en el Kiosko de Frontera en 1983.

“Les gustó la técnica y después de comprar los cuadros me invitaron a quedarme en Tabasco. Pero cuando me ofrecen un cargo en el Instituto de Cultura, les digo: “Yo me quedó en Tabasco pero como pintor libre. Si ustedes me encargan un trabajo especial, se los hago dentro de mi técnica de tinta china pero yo sueldo así, no. Burócrata, no. Y cuidado que me estuvieron insistiendo: No, no, no, no. Soy pintor libre. Me gusta la libertad”.

Y así vive viajando de un estudio a otro en la Ciudad de México, en Frontera o en Villahermosa, donde suele pasear como cualquier mundano.