lunes, 21 septiembre, 2020
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El Discurso

Por Juan José López Magaña

“Aquel que tenga a la palabra como un arma será el más fuerte, solo hay que saber cómo utilizarla”. Demóstenes.

La política del odio y las imposiciones no son ajenas a la cultura anglosajona y Estados Unidos se ha convertido en el representante más emblemático. Su historia está fundada en el “destino manifiesto” donde se atribuye a la “divinidad” su potestad de poseer todo el continente que les fue dado, y de exterminar a los nativos que se opongan a ello (John Cotton. 1630). Su pretendida similitud con el pueblo de Israel es evidente (solo ellos son buenos como migrantes) y se ha convertido en su premisa fundamental; al parecer solo ellos pueden destruir las costumbres de los pueblos y exportar su cultura relativista. Con su política neoliberal han buscado un enemigo que les permita alimentar esta cultura del odio, culpando a otros de sus propios errores y el blanco de estas culpas han sido los migrantes en los últimos tiempos, por eso no es casualidad que el Papa Francisco con una visión casi profética, habló a favor de los migrantes en su discurso de septiembre de 2015 ante el Congreso Estadounidense, donde les recordó su historia de migración y los convocó a no culpar a los extranjeros de los problemas internos, “nosotros hace mucho tiempo fuimos extranjeros en estas tierras” les dijo, en clara alusión a la fundación de Estados Unidos y a su historia propia al ser hijo de migrantes italianos.
Dos años después, la migración se ha vuelto el epicentro de todos los males y México su villano favorito. La amenaza, la intimidación, la ofensa discursiva, hasta llegar a las órdenes ejecutivas han sido la carta de presentación diplomática del gobierno de Trump, por lo que muchas naciones han utilizado el lenguaje diplomático para oponerse a sus pretensiones y han marcado la línea de respeto con énfasis y firmeza. En contraparte, el Gobierno Mexicano ha soportado insultos y amenazas sin que exista una respuesta firme. Trump ha dejado claro que el dialogo con México es de superior a inferior, el gobierno de Peña Nieto parece no conocer la historia; por una posición temeraria perdimos la mitad de nuestro territorio en 1848, pero por una posición firme dentro del marco diplomático recuperamos nuestros petróleo en 1938 cuando el Presidente Cárdenas pidió a la nación su respaldo moral y material suficiente para llevar a cabo una resolución tan justificada, tan trascendente y tan indispensable. El pueblo lo respaldó y la historia le dio la razón.
En el marco de esta tibieza temeraria por parte del Gobierno mexicano, el discurso histórico de Andrés Manuel López Obrador del pasado 12 de febrero a favor de los migrantes y de la dignidad de América, es el primero pronunciado por un líder político extranjero en territorio estadounidense en los tiempos de Trump. López Obrador asumió el papel que por omisión y evidente falta de acción abandonó el gobierno de Peña Nieto. En éste discurso López Obrador dijo en tierra estadounidense lo que por miedo o intereses económicos no ha dicho el Gobierno Mexicano. Amparado en una línea muy delgada de respeto, Andrés Manuel les dijo a los estadounidense que se equivocan, que la crisis económica que sufren se debe fundamentalmente a los errores de su gobierno y no a los migrantes, llamó a los connacionales radicados en Estados Unidos a contrarrestar de forma simple esta campaña con inteligencia, sabiduría y dignidad, a no asumir una postura de provocación, y enfatizó que “cuando se erige un muro para segregar a las poblaciones o cuando la palabra “extranjero” es utilizada para insultar, denigrar y discriminar a nuestro semejante, se ofende a la humanidad, se ofende a la inteligencia y se ofende a la historia”. En él marcó un discurso de no violencia pero firme, comparó a Trump con Hitler, y calificó su política migratoria como neofascista y de paso tendió un puente con los sectores progresistas estadounidenses representados por los intelectuales, académicos, empresarios y líderes sociales que se han opuesto a la política migratoria de Trump, algo que Peña Nieto y su gobierno se han negado a ver.
Podrá gustarnos o no la forma en que Andrés Manuel propone la defensa de nuestros connacionales pero es ésta la postura más firme y contundente que se ha planteado, lo otros presidenciables, simplemente han guardado silencio solapando la temeraria postura de Peña Nieto.
Nos leemos en la próxima colaboración.

*Originario de Jalpa de Méndez, Licenciado en Derecho por la UJAT, con amplia experiencia en temas de Derecho Electoral, Constitucional y Parlamentario.