lunes, 18 noviembre, 2019
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El Estrecho de Ormuz y el Suministro Global de Petróleo

 

Por Manuel Rodríguez González* 

 

Una vez más el componente geopolítico del petróleo se hace presente en el Oriente Próximo, región del mundo con graves tensiones y un delicado equilibrio, donde Estados Unidos, principal aliado de Arabia Saudita e Israel, protagoniza un conflicto con Irán, el tercer exportador mundial de petróleo, que es respaldado por la Federación Rusa y China, quien recientemente ha enviado el mensaje a Washington para que no abra “la caja de Pandora” en la región.

 

El potencial conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán de consecuencias impredecibles, marcan el ritmo de los mercados petroleros aumentando un 5 por ciento el precio del barril de Brent europeo, situándolo en 66 dólares, ante la incertidumbre en el golfo Pérsico y el riesgo de interrupción del suministro. Esta tensión entre ambos países, tiene como escenario geográfico el estrecho de Ormuz de poco más de 55 kilómetros que separa a Irán con Omán; zona clave para la hegemonía mundial, por el papel crucial que juega en el transporte de petróleo a escala mundial.

 

Para dejar de depender en absoluto de esta vía marítima, tanto Arabia Saudita como los Emiratos Árabes Unidos (EAU), han invertido en el oleoducto Este-Oeste que transporta el crudo de la Provincia Oriental hasta el puerto de Yanbu, en la costa del mar Rojo, desde donde se envía a Europa; así como el que va de Abu Dhabi hasta el puerto de Fujairah, próximo a inaugurarse; sin embargo, al igual que Irán, Irak, Kuwait y Qatar, continúan exportando la mayor parte de su producción de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz.

 

Por este estrecho pasan alrededor de 20 millones de petróleo por día, hacia los mercados de Asía Pacífico, Europa y América del Norte; equivalente a una quinta parte del consumo mundial y un tercio del petróleo que se comercializa por vía marítima.

 

El presidente estadounidense Donald Trump, es quien ha puesto en riesgo el delicado equilibrio de la región y la estabilidad internacional, al abandonar el acuerdo nuclear, firmado en el año 2015 por Irán, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y China, que contribuyo a controlar la proliferación de armas nucleares en Oriente Próximo; y reducía las sanciones económicas a Teherán.

 

En lugar de ir ampliando este acuerdo, Estados Unidos de manera unilateral decide abandonarlo, intensificando las sanciones económicas contra Irán, con el fin de impedir por completo sus exportaciones de petróleo; además de aumentar su flota militar en la zona.

 

Ante el riesgo de que Irán recurra a los grupos armados que apoya en Oriente Medio, como el hezbolá libanés, rebeldes huithi de Yemen, milicias iraquíes, el régimen sirio y la guardia revolucionaria, que ven a Estados Unidos como el enemigo en común y con la capacidad bélica para desestabilizar a la región; Donald Trump, ha abortado una represalia militar contra Irán, y no por cuestiones humanitarias como ha declarado.

 

Además, Estados Unidos tiene en la región intereses y bases militares al alcance del ejército iraní, que después de la guerra con Irak en la década de los ochenta, llevó a cabo un proceso de modernización de su estructura bélica, que le permite en la actualidad bloquear el estrecho de Ormuz, al tener la capacidad de desplegar minas, lanchas rápidas con lanzacohetes, fragatas de producción china y submarinos rusos, y ha desarrollado con tecnología china misiles antibuques.

 

Irán, por su cuenta también ha estirado la cuerda, en un contexto de acusaciones mutuas por varios ataques contra petroleros en el golfo Pérsico, anunció que superará el límite de uranio enriquecido y la cantidad de agua pesada permitida por el acuerdo nuclear; además mantiene su amenaza del cierre de Ormuz, si se les impide exportar su petróleo.

 

Mientras en la Asamblea Consultiva Islámica de Irán, que es el poder legislativo de esta nación, 150 de los 290 diputados han firmado un proyecto de Ley de bloqueo del estrecho de Ormuz, que contempla el cobro del tres por ciento sobre las cargas de petróleo, que pretenden aprobar antes del mes de julio, con el objetivo de que se levante las sanciones económicas por su programa nuclear.

 

El desenlace de este conflicto con un intento de condicionar el paso o de cerrar el estrecho de Ormuz, tendría consecuencias geopolíticas imprevisibles, para la región de Oriente Próximo, cuyas repercusiones tendrían un impacto mundial y sobre todo en la industria petrolera, provocando una tendencia alcista en el mercado.

 

*Diputado Federal 

Presidente de la Comisión de Energía de la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión 

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