lunes, 28 septiembre, 2020
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El valor de un ciudadano

Juan José Magaña*

Hace algunos años, escuche de Alberto Cortes y Facundo Cabrales algo que denominaron “texto ciudadano”, en él se discute bajo la sátira de estos personajes la diferencia entre el hombre y el ciudadano, y se concluye, que el hombre es un ser invaluable, pero que un ciudadano, cuesta un voto y nada más.

Winston Churchill decía que el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones, la diferencia entre el estadista y el político según este pensamiento, radica en lo qué se hace, para quién se hace y cuando se hace.

Las elecciones del estado de México nos dan una muestra clara de la clase política nacional que hoy nos gobierna, previo al inicio de las campañas se “descubrió” que los habitantes de ese estado, sufrían de pobreza, que no tenían acceso a los servicios de salud, que la delincuencia traía azotada a la ciudadanía, que los salarios no alcanzan para cubrir las necesidades básicas de las familias mexiquenses e inmediatamente en su infinita condescendencia, el gobierno federal ordeno a más de la mitad del gabinete actuar en consecuencia, y fuimos testigos como uno a uno, fueron visitando dicho estado para dar a conocer “que ahora sí” las cosas cambiaran, que quien les hundió en esa miseria con la reforma energética, laboral y el alza en los combustibles, tenían la solución a sus problemas, para luego rematar con el spot del candidato del PRI y la amenaza, que de que se pueden perder estos beneficios si no se vota por ellos.

Si revisamos detenidamente las reformas emprendidas por esta clase política y uno que otro aliado ocasional, nos daremos cuenta que poco les importó el ciudadano al momento de convertir en leyes sus planes, tenemos una reforma energética que nos sumió en la dependencia extranjera, cediendo el petróleo, el control de los medios de comunicación, la cadena productiva y los bancos, luego tenemos la reforma laboral, el tema de las pensiones, del pago de salarios por accidentes de trabajo y el limite al pago de los salarios caídos, seguimos con las reformas financieras y su excluyentismo hacia las grandes empresas, la famosa liberación del precio de los combustibles, que deja a la competencia el fijar los precios, y que en las últimas publicaciones la variación ha sido de centavos, debemos entender que la ciudadanía no es solo el derecho al voto y que los gobernantes tienen la obligación de generar bienestar para todos, debemos avanzar de una democracia basada en el voto a la democracia participativa, con mecanismos de control hacia los gobernantes, se me hace irrisorio que los países latinoamericanos a los que tanto se critican por su forma de gobierno tengan mecanismos de control constitucional que en nuestro país no existen como el referéndum y la consulta ciudadana.

En septiembre de este año iniciara el proceso electoral para elegir al próximo presidente de la república, por el momento y mientras no se cambie legalmente la realidad jurídica del ciudadano seguiremos valiendo un voto, pero esa limitante jurídica no es una barrera social, debemos analizar detenidamente quien representa un cambio de sistema político y económico, hasta ahora el valor del ciudadano se limitó a las urnas y el resultado está a la vista, cunando se aprobó la reforma educativa los maestros salieron a las calles demostrando que valían más que un voto y se les reprimió, con la reformas energética y laboral los electricistas salieron a las calles y el resultado fue el mismo, a los petroleros no se les tomo en cuenta para la reforma energética y hoy una inmensa mayoría no tienen trabajo, si continuamos permitiendo que el valor de un ciudadano sea reconocido solo en las elecciones, nuestro país se desboronara en nuestras manos, tenemos ante nosotros la oportunidad histórica de cambiar el rumbo de éste maravilloso país, en nosotros esta darnos el valor como ciudadanos o continuar valiendo un voto.

En otro asunto, la inseguridad no es una percepción, es una realidad, entrevistar a 300 hogares por ciudad de interés, según datos del INEGI y su Encuesta Nacional de Seguridad Publica Urbana (ENSU),  es solo una forma de subdividir la realidad, limitarla a percepción con puntos de calificación no soluciona el problema, tal parece que los gobiernos solo luchan por no estar en el último lugar, de ahí que la gendarmería solo venga a  Villahermosa, que es donde se realiza la encuesta, dejando a su suerte los otros 16 municipios, además si consideramos que el centro, y específicamente la ciudad tienen más de 100 colonias y fraccionamientos, suponiendo que se entrevistaran todas colonias, solo alcanzaría para una encuesta, de ahí que su percepción no corresponda a nuestra realidad, hasta el próximo comentario.

 

 

 

*Originario de Jalpa de Méndez. Licenciado en Derecho por la UJAT, con amplia experiencia en temas de Derecho Electoral, Constitucional y Parlamentario