jueves, 22 octubre, 2020
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Elección por la gubernatura de Tabasco 2018

Uldárico Canto Taracena

Tabasco es llama y pasión incandescente, donde las hectáreas de cultivo de cítricos y ganadería se abandonaron, sus pozos petroleros también, para abonarse en el nacimiento y la fertilización de hectáreas de políticos, donde la mayoría posa sus ojos en convertir el erario público en patrimonio personal. De tal suerte, difícil observar riquezas sin la ausencia de la cercanía de gobierno.

La entidad tabasqueña no ha tenido la capacidad de crear cultura emprendedora, ni de explotar su proyección turística, la riqueza de su cultura, la gloria de poseer la tercera parte del agua dulce de México, debatiéndose en la mediocridad de sus políticos que ven a los habitantes como meramente mercancía electoral, al grado insultante como describiera el propio Obrador cuando enjuició al PRI diciendo que si este partido ponía una vaca en campaña, el animal ganaba; nunca imaginó tragarse sus propias palabras, al señalar ahora, “no vean quienes son los candidatos de Morena solamente voten por todos ellos”.

Los participantes en este 2018 son Gerardo Gaudiano Rovirosa por el PAN-PRD-MC; Georgina Trujillo Zentella por el PRI; Adán Augusto López Hernández por el PT-Morena-PES; Manuel Paz Ojeda por el PNA y Jesús Alí de la Torre, Independiente.

La encuestitis ha ponderado vaivenes de supuestos ganadores. Lo más que se ha acentuado es una circunstancia obradorista que favorece al candidato Adán Augusto López Hernández. Detrás de él se han disputado Georgina Trujillo Zentella y Gerardo Gaudiano Rovirosa.

Los datos históricos electorales dictaminan que, la competencia de seis años atrás fue, el PAN de manera estatal sacó 50,672 votos; el PRI obtuvo 466,499 votos por 547,663 obtenidos por el PRD, con una diferencia de 81,164 sufragios. Analizando que en el municipio de Centro, la diferencia de Núñez sobre Alí, fue de 50 mil votos. Es decir, si Alí hubiese triunfado en Centro, la historia fuera otra.

Ahora un antecedente que implica un reto para Morena: ni el PRD ni el PRI en sus peores momentos han dejado de crecer numéricamente. Por lo tanto, si cualquiera de estos se mantiene en su votación, es virtual ganador de la gubernatura, por encima de Morena.

Ciertamente, el nuevo partido de AMLO no se ha probado en competencia a la gubernatura. El máximo voto estatal fue en 2015 que pudiéramos tomar los 115,794 obtenidos en los 21 distritos locales.

Si nos vamos a la última elección de 2012, que empató lo local y lo federal, vemos que Arturo Núñez sacó 547,663 votos y AMLO 646,981. Esto es, el voto cruzado fue de 99,318 votos.

Se añade, Arturo Núñez, hace 6 años, fue un súper candidato de lujo: tenía antecedentes de currículo impresionante, tanto legislativo como de gobierno federal; sin acusación de corrupción, un hombre de letras, un personaje herido por el PRI, que Roberto Madrazo despojó de la candidatura que le tocaba. No era antipático, sabía deleitar a su público con su sapiencia innegable. Es decir, todo un monstruo de la política.

Sumado a los anteriores méritos, se tenía un publicitado mal gobierno de Andrés Granier, la exigencia de una alternancia en Tabasco, tampoco se hablaba del voto cruzado, con todo esto, Núñez sacó 99,318 votos menos que Obrador.

Ahora, el partido Morena presenta un candidato a la gubernatura, sin carisma, sin reconocimientos o medallas meritorias de conocimientos especiales, desgastado por el proceso interno en la selección de candidatos, con una súper publicitada campaña interna de voto cruzado, con acusaciones de corrupción, aliados de personajes oscuros y poco gratos para la opinión pública, lo que representa un reto que pueda cristalizar lo que señalan las encuestas.

Los adversarios de Adán Augusto: Gaudiano tiene en contra la imagen de un gobierno estatal que no cumplió las expectativas, además pese a su juventud hay señalamientos de corrupción, tampoco tuvo buena evaluación como alcalde de la capital. En el caso de Georgina Trujillo, los descalificativos fueron de pretender empatarla con la Reforma Energética, que ni fue cierto que ella aprobara esta decisión pero tampoco puede menospreciarse la derrama financiera que beneficiará a Tabasco con miles de millones de pesos los próximos 10 años, de manera gradual, por esta vilipendiada reforma.

Además, analistas y políticos de profesión, señalan que Gina Trujillo es la mejor candidata, sin mancha de corrupción y que, ciertamente, fue arropada por un partido desquebrajado, sin mística de triunfo pero que osadamente, la candidata priista lo metió en franca competencia política, de tal dimensión que abrió un terreno fértil para alcanzar la gloria este 1 de julio.

Morena, para ganar la gubernatura necesita desquebrajar la mitad de votos obtenidos, en 2012, por el PRI, lo mismo que la mitad del PRD o en un mejor escenario que salga a votar el 30 % que se abstiene de hacerlo y que no existiera el voto cruzado, cosa que parece imposible. Porque tanto el PRI como el PRD manejan ayuntamientos y sus eventos se ven altamente nutridos y fortalecidos políticamente. Peor aún, la expulsión de Óscar Cantón del PVEM, se prevé que el voto verde mayoritariamente se cruzará en favor de Gina Trujillo y de menor puntaje con Gaudiano.

*Sociólogo. Maestría en Administración. Doctorado en Alta Dirección.