sábado, 19 septiembre, 2020
Home / REPORTAJES / Emiliano Zapata, en manos de los Cabrera

Emiliano Zapata, en manos de los Cabrera

Por: Luis Enrique Martínez

En la antigua Montecristo, donde el 19 de marzo de 1915 naciera el inmortal cantautor Pepe del Rivero, la voz popular acuñó, entre veras y en serio, una demoledora frase que cada víspera de elección democrática invoca a la enquistada presencia de una aristocracia inamovible en el poder desde tiempos inmemoriales: “Ta’cabrón que no sea Cabrera…”
Historiadores locales como Gregorio Cabrera García –aquí salta una prueba por si faltara–, Enrique Fonz Romero y Raúl Abreu Marín, reseñan tres etapas de la historia de la toponimia municipal desde el siglo V a. c., cuando grupos mayas provenientes de los Altos guatemaltecos y de Chiapas, iniciaron la población de las tierras bañadas por el río Usumacinta, hasta el paso del conquistador Hernán Cortés durante la expedición a las Hibueras en 1524.
La superficie territorial de 510. 00 kilómetros cuadrados, primero fue identificada con el nombre nahua de Iztapan; luego, frailes dominicos en la época colonial, primero, lo nombraron San Agustín y, posteriormente, Montecristo. Con la Ley Orgánica de División Territorial de 1883 es considerado como uno de los 17 municipios de Tabasco y 44 años después, el 27 de diciembre de 1927, recibe el nombre de Emiliano Zapata.

El linaje

El linaje de las actuales familias Cabrera, Marín, Lara, que con el paso del tiempo se entrelazaron con las provenientes de la península yucateca (Teodoro Cruz, Biviano Bautista Trujeque, Marcos Canché, Gregorio Gutiérrez, Chi, Manzanilla, Gamboa, Crisanto, Ayala, Pinto, entre otros), y los españoles como Manuel Menéndez Díaz, Carlos Jasso Baqueiro, Ovidio Jasso Abreu… los hermanos Aldecoa, Carlos Manjarrez; francés y alemanes como José María Escoffié y David Scherrer…, tiene como origen a los indígenas chontales de Macuspana.
Esta breve historia reseña a una aristocracia que a pulso se ganó la expresión inicial del reportaje, porque de 1950 hasta la fecha, el apellido Cabrera predomina en la administración municipal cuya población actual es de 29 mil 519 habitantes, apenas superior por ocho habitantes a los 29 mil 511 de Jonuta que es la demarcación menos poblada de Tabasco.
Así, durante 67 años, la familia Cabrera de manera personal o por interpósita persona –destaca el caso de Manuel Díaz Martínez que de chofer de uno de los representantes de aquella dinastía, fue diputado local y alcalde en el periodo 2001-2003–, ha gobernado hasta en 10 ocasiones el municipio. Algunas de ellas, representantes de tal aristocracia como Heberto Cabrera Sibilla o Heberto Ramón Cabrera Jasso, incluso gobernaron en dos periodos indistintos.
Entre los Heberto Cabrera Sibilla, Julio César Romero Cabrera, Ciprián Cabrera Martínez, Segismundo Fonz Cabrera, Joaquín Cabrera Pujol, Heberto Cabrera Jasso, Miguel A. Cabrera Pujol, se han intercalado apellidos como González, Lastra, Sauri, Bernat, Marín, Nazar, Bolívar, Fonz, que salvo prueba en contrario, representan la misma sangre, incluyendo a la actual alcaldesa Manuela del Pilar Ríos López, impuesta a decir de la ciudadanía, por el ex primer regidor José Armín Marín Saury. Este caso se parece al citado de Díaz Martínez.

Poder tras el trono

Ulises Nájera Álvarez, actual cronista de la vida zapatense, reseña que la familia Cabrera sigue manejando los hilos del gobierno municipal hasta en la designación de la embajadora a la Feria Tabasco 2017, Andrea Aysa Valenzuela, pues en las venas de esta corre sangre de la aristocracia que en 2010, rompió Miguel Ángel Jiménez Landero.
El caso del ex presidente Jiménez Landero es la excepción a la regla como en su tiempo lo fueron Miguel Pascual González, Ricardo Aguilar Gutiérrez, Armando Capdepont Inurreta –abogado que en 1974 pagó caro no llevar sangre azul pues lo depusieron las intrigas de la aristocracia en su primer año de alcalde–, Bartolo Aguirre Martínez, José Cruz Marenco y Ramón Antonio Rodríguez Laynes.
Una representante de la aristocracia, María Lourdes Bolívar Gorra, no concluyó el trienio  1998—2000, por el que fue electa. Y no terminó ese periodo porque la entonces Contaduría Mayor de Hacienda reportó en marzo de 1999, un desfalcó de 2 millones 632 mil 798 pesos en el último trimestre de 1998. No obstante, el Congreso estatal, condescendiente con el linaje, responsabilizó a nueve de sus colaboradores eximiendo a la alcaldesa de culpas, según consigna el decreto 182 de ese año.
Bolívar Gorra pidió licencia al cargo el 8 de abril de 1999 y ¿Qué creen? La soberanía estatal designó a Heberto Cabrera Jasso como su relevo.
Lo dicho: si los personajes ilustres de Emiliano Zapata se apellidan Cabrera como la liberal Ana Carsis Cabrera o el político Gregorio Cabrera García, entre otros, “Ta´cabrón que no sea Cabrera” el linaje que desafíe los vientos democráticos de ayer y de hoy con la organización política que sea.
Ayer la plataforma era el PRI. Después el PRD y el PAN, ahora es el PVEM el que ostenta el poder municipal, pero detrás de bambalinas lo maneja un representante conspicuo de la familia Cabrera: el ex alcalde José Armín Marín Saury.