jueves, 21 marzo, 2019
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En busca de la felicidad

 

 

“El desarrollo no puede ser en contra de la felicidad. Tiene que ser a favor de la felicidad humana; del amor arriba de la Tierra, de las relaciones humanas, del cuidado a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental”.

Pepe Mujica

 

La mitología griega nos relata la historia de la virtud, el amor, la esperanza y de la capacidad inquebrantable de luchar por algo, pero también la duda y la desesperanza en el mito de Orfeo, quien al tener ascendencia de los dioses, nació con el don de la música, a través de ella, Orfeo transmitía la felicidad a los que escuchaban la ejecución de su lira, para Orfeo eso era la felicidad, sin embargo, cuando conoce a Eurídice, su felicidad cobra vida, es algo palpable, algo alcanzable, pero se interrumpe cuando Eurídice pierde la vida, lo que provoca desdicha en éste y lo hace emprender su viaje hacia el Tártaro en busca de su amada, utilizando su virtud con la música logra un acuerdo con Hades, quien le concede regresar con su amada siempre y cuando éste no mirase hacia atrás hasta que ella estuviera bajo la luz del sol, así Orfeo, guía a Eurídice por la oscuridad del Tártaro sólo con el sonido de su lira, pero justo al momento de salir a la luz del sol, éste duda, y voltea para cerciorarse de que su amada venía tras él, lo que produce que las fuerzas del Tártaro la arrastren hacia sus entrañas nuevamente y la pierda para siempre.

Se dice que la felicidad se produce cuando se tiene o posee lo que se desea, cuando la persona satisface una necesidad o puede gozar de algo a plenitud, lo relativo del tema, radica en el tiempo, y al tratarse de un estado de ánimo, puede durar tanto como cada persona considere, de ahí que la felicidad sea un instrumento político eficiente, el neoliberalismo por ejemplo, vende el “american dream” como la máxima expresión de la felicidad, se fundamenta en que la prosperidad está basada en la política macroeconómica de libre mercado, los factores que rigen sus metas, son internacionales, poco le importan los esquemas nacionales y mucho menos la satisfacción individual, su maquinaria propagandística está dirigida a generar insatisfacción en todo lo que no se ajuste a sus esquemas, el temor es su herramienta máxima.

La lucha emprendida por el pueblo mexicano y el cambio de gobierno han generado en el pueblo un estado de satisfacción, hoy más que nunca buscamos recobrar el orgullo nacional, nos aferramos a cualquiera que haga algo diferente y por momentáneo que sea, hacemos nuestro su logro, esta felicidad colectiva nos permite ver donde antes no veíamos, tener certeza de lo que antes sólo eran rumores, somos más abiertos a saber, exigimos que se hagan las cosas de la mejor manera, AMLO ha permitido que eso que soñamos se haga realidad, y no porque él sea o represente la felicidad; eso es muy subjetivo, es porque todos deseábamos que nuestro país tomara un rumbo diferente al que los neoliberales lo habían dirigido, sin embargo, este sueño de salir del Tártaro neoliberal está supeditado a no mirar hacia atrás, a no caer en la mentira que nos representa la macroeconomía, y no es que no queramos la competencia y el libre mercado, son necesarias y debemos asumirlas como tal, pero no podemos creer en su propaganda difundida a través de los medios de comunicación, sus organismos o sus instrumentos como las calificadoras, es curioso que cuando en nuestro país se discute en el Congreso la disminución de las altas comisiones cobradas por los bancos, una calificadora baje las estimaciones de los bancos que operan en México, lo mismo sucedió cuando se inició la lucha contra la corrupción en Pemex, o en el sector minero cuando se anunció la revisión de las concesiones y la actualización del marco regulatorio, pero el ejemplo más claro de que lo que representaría mirar hacia atrás en estos momentos, es la cantidad de datos reveladores que se han puesto al descubierto por parte del gobierno de AMLO del costo de la corrupción y los negocios que se hicieron al amparo del poder público, por difícil que sea el tramo para salir del Tártaro no hay que mirar atrás y confiar en que lo mejor está por venir, quienes piden resultados en dos meses pareciera que bebieron del Leteo en este ascenso, que es un río del Hades que tiene la particularidad de producir el olvido en quien toma de sus aguas, todo cambió, es difícil, pero sería más difícil volver a la miseria que nos ofrecían quienes nos gobernaron durante años, al final, la decisión es de todos, y las recientes encuestas demuestran que en el poco tiempo avanzado, se auguran buenos tiempos.

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