jueves, 26 abril, 2018
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En Cuaresma… atún por pescado

Por Flor García Morales

El locatario Wilber Sierra, quien se dedica a la venta de pescados y mariscos señaló que a pesar de que su puesto está ubicado a la entrada del mercado, las ventas son muy bajas, aunque considera que la cuaresma sería buena temporada,  de no ser por los altos índices de desempleo que hay en el estado, aunque ya ha pensado en renunciar, para él la mejor opción es continuar luchando.

“Antes la gente sabía que está era buena temporada, ahora la gente prefiere comer atún en cuaresma por la economía, hemos procurado mantener precios porque si de por si no vendemos mucho y lo que queremos es seguir trabajando en el mercado”, subrayó.

Reyes de la Cruz Cruz, también expendedor de pescados y mariscos aseguró que a pesar de lo mal que pinta el panorama ellos continúan trabajando, ya que antes en el antiguo mercado vendían hasta 200 kilogramos al día, sobre todo en cuaresma, pero ahora lo más que llegan a vender son 40 kilos.

“Sabemos que la situación económica en nuestro estado es mala, ya ve que ni a la gente que trabaja en el gobierno le han pagado, por eso tenemos menos clientes, y con el préstamo que nos dieron ahora nos la vemos más difícil, pues a quienes le prestaron hasta 50 mil pesos tienen que pagar más de 4 mil pesos mensuales, ¿de dónde podemos sacar esa cantidad, si a duras penas ganamos a veces 100 pesos para nuestra familia?”, sostuvo el locatario.

En recorrido por el mercado provisional los locatarios expresaron su preocupación por no poder reunir la cantidad que deben pagar cada mes, “lo usamos para invertir y pagar algunas deudas que hemos ido adquiriendo para habilitar nuestros locales, pero en enero empezamos a pagar y estamos desesperados porque no sale ni para pagar, cada mes se pega como 3 mil o 4 mil pesos, cuando llegamos aquí tuvimos que invertir, tenemos familias que mantener y estamos desesperados, no sabemos ni que hacer, sólo seguimos trabajando”, sostuvo Reyes.

 

 

 

 

 

Los pasillos de la muerte

En algunos locales del provisional la venta es poca, pero hay una zona, a las que los propios locatarios han denominado, “La zona de la muerte”; se trata del área que nadie visita, donde los más desafortunados que les tocó ser vecinos han quebrado, bajado sus cortinas o como comúnmente se dice “tiraron la toalla”.

Marcos Gordillo, peluquero del lugar, colinda con esta área, a la que todos temen. Para tener algunos clientes él tiene que ir a visitar a sus compañeros del mercado y publicitarse.

“Mis clientes son los compañeros, busco a mis amigos y les digo que cuando necesiten un corte de cabello no se olviden de mi, antes tenía clientes en el otro mercado, ahora si me gano doscientos pesos al día es seguro un buen día”, aseveró.

Unos locales antes de llegar a esta zona, está Nicolás Martínez Hernández, quien en un principio temía que lo mandaran hasta el final del pasillo, hasta “La zona de la muerte”, allí donde los puestos están cerrados, sólo unos pocos quedan abiertos y no venden.