miércoles, 21 octubre, 2020
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Estado de México, Partido o Movimiento

Juan José Magaña

Con una lista nominal de electores de 85,610,755 a nivel nacional, casi 14 millones de mexicanos podrán votar el próximo 4 de junio, de los cuales 2,065,694 se encuentran en Coahuila; 11,317,686 en el Estado de México; 815,124 en Nayarit y 5,578,825 en Veracruz, donde solo se elegirá presidencias y diputaciones, más las elecciones extraordinarias de dos municipios, uno de Oaxaca y otro en Tlaxcala, que juntos no superan los 12 mil votantes. Es decir cerca del 15% de los votantes en el país estarán acudiendo a las urnas, de los cuales solo en el Estado de México votaran el 13.26% del listado nominal nacional.
Con esta numerología podemos tener un panorama de lo que se jugará el próximo 4 de junio en los estados donde se realizaran elecciones, el Estado de México por múltiples razones más allá de su peso electoral, es el que más ha llamado la atención; de esta elección se ha dicho de su importancia en el contexto de la elección presidencial venidera y de que es la familia del poder en México la que está compitiendo por sostener uno de sus bastiones más importantes, sin embargo, trataremos de responder una sencilla pero significativa pregunta, que hace ganar una elección el movimiento o la maquinaria electoral.
Por maquinaria electoral debemos entender a la estructura territorial, aquellos militantes o simpatizantes de un partido político dispuestos a representar en las casillas y a generar las sinergias necesarias para que se dé el triunfo del candidato de su partido, y por movimiento, a la sociedad activa, aquella que no teniendo militancia, elige votar por una propuesta que en mayor medida represente sus intereses, éstos pueden votar por hastío a un sistema, a un gobierno o por causa de una problemática social no atendida por el gobierno en turno o simplemente por la continuidad de cierto gobierno, pero su participación es limitada, se manifiestan en mítines, portan las camisetas de sus candidatos de preferencia, las calcomanías en sus coches e incluso apartan un par de días para hacer algo de proselitismo, pero no están dispuestos a hacer más allá de eso.
En el Estado de México se enfrentan estas dos formas de participación, por un lado, la afinada estructura partidista del PRI que es quien gobierna actualmente el estado, y por otro el movimiento social que representa la izquierda en este momento encabezada por López Obrador y su partido Morena, quien apuesta a repetir la hazaña de ganar en territorio mexiquense como lo hizo en el 2006, luego de que Peña Nieto ganara la gubernatura en 2005, todas las encuestas de las últimas fechas arrojan un empate entre Morena y el PRI, seguidos por el PRD, es claro que la fuerza de crecimiento está en la presencia de AMLO en Morena, y esto ha contagiado enormemente a la candidata de ese partido, sin embrago, en la medida de que se acerque el día de la jornada electoral se hará más evidente quién logró compenetrarse más con la sociedad, el PRI le estará apostando a movilizar su estructura octogenaria para contrarrestar el movimiento social que Obrador ha creado, y Morena tendrá que demostrar que trasladó en tiempo y forma el ímpetu de cambio a estructura territorial, de lo contrario estará jugando al malabarista sobre la cuerda floja, esos votos que le representan el respaldo de la sociedad no militante debe llegar a las urnas y una vez ahí, contar con alguien que los cuide y defienda, alguien que reciba las actas de resultados e inmediatamente la resguarde e informe de los mismos, porque aun cuando habrá conteos rápidos, la solvencia de su movimiento debe ser tangible, porque aun cando más del 60% de la población votante  desee cambiar de gobierno, no debe perderse de vista que cuando la participación ciudadana es por debajo del 50% regularmente es el partido en el poder o con mayor estructura quien se beneficia.
Faltan pocos días para conocer el resultado, y a la vez conocer si se ha tenido la capacidad para transformar el apoyo social en estructura, en el 2006, la falta de estructura en el norte del país, hizo perder la presidencia a AMLO frente a   calderón, fue el más votado y ganó en votos la elección, pero en las casillas donde no se contó con un representante, simplemente sus votos no fueron computados, otra cosa sería si de último momento se logra la alianza de facto con los partidos de izquierda, lo que traería mayor presencia territorial y fortaleza en las casillas para poder llevar los votos a las urnas, pero la cercanía marcada entre las cúpulas del PRD, el PAN y el PRI pueden echar por la borda dicha aspiración, solo resta esperar a que las militancias y la sociedad en general decidan sumarse a un movimiento social por encima de sus partidos y solo así podríamos hablar de alternancia en el estado de México, al tiempo. Nos leemos en el próximo comentario.