sábado, 19 septiembre, 2020
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Cierran comercios, caen rentas y ciudadanos pierden empleos y dinero, por lo que tienen que recurrir a la ‘posada’ familiar.

‘ESTAMOS CONDENADOS A DESAPARECER’: PEGA COVID A COMERCIO DE LA SIERRA.

MACUSPANA.- La pandemia del SARS-Cov-2 diseminada por el mundo e iniciada en Tabasco des­de el 31 de marzo, ha desaparecido el poder adquisitivo de los tabas­queños, al grado de que la renta de locales comerciales se ha desplomado en los últimos 4 meses, siendo el mes de julio, el que determinó quienes abrían y muchos ya no lo hicieron, a lo que se ha sumado la caída en la renta de casas y departamentos, pues los ciudadanos han perdido empleo y recursos, teniendo que re­currir a ‘posar’ en casa de algún pa­riente.

Los despidos en las institucio­nes públicas, agravaron la situa­ción por lo que propietarios de comercios, tiendas de abarrotes y restaurantes, han sido los prime­ros perjudicados, al perder clientela y no poder pagar altas rentas de los locales que ocuparon durante déca­das.

OBLIGADOS A CERRAR

Miembros de la Cámara de Comer­cio, señalan que esperaron, de ma­nera paciente que la pandemia fuera corta, por lo que esperanzados paga­ron las primeras rentas, sin embargo, al llegar la nueva normalidad, la rea­lidad los golpeó a tal grado de que se vieron obligados a cerrar. 

DESPLOMAN RENTAS

En el caso de las casas en renta, ne­gocio que sostiene a cientos de ta­basqueños, éstas se han desploma­do, pues los arrendatarios perdieron sus empleos en el sector público, otros al bajarles los salarios, se han visto en la necesidad de abandonar la ciudad o se van a pedir ‘posada’ en casa de sus parientes, o de plano re­gresan a sus comunidades.

 

CONDENADOS A DESAPARECER

Raúl Orueta Palacios, vendedor de ropa y artículos electrónicos, seña­la que al abrirse a la nueva normali­dad, el propietario del local, le exigió el pago total de los meses inactivos, “eso me aniquiló”, señala.

En sondeo realizado en la región de la Sierra, estarían cerrando 570 lo­cales y una cantidad similar de ven­dedores informales, mientras que las casas en renta oscilaría en las mil 500 viviendas desocupadas, muestra de la parálisis financiera que azota el esta­do y los municipios tabasqueños.