domingo, 20 septiembre, 2020
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Cuatro jóvenes universitarios han logrado destacar en la creación de proyectos enfocados a la salud, dejando claro que Tabasco no sólo vive de hidrocarburos.

Ganan concurso en la NASA; reto superado

Por Flor García Morales
@FlorGarciaMora1

Diagnosticar si una persona tiene dengue o no, podría ser tan rápido como pinchar el dedo del paciente, poner en una tira reactiva una gota de sangre, colocarla en un dispositivo y obtener los resultados.

El proyecto “Dengue Fever NS1 Test, fue ideado por los estudiantes tabasqueños de la Universidad Olmeca, Humberto Palomares Priego (Ingeniería Biomédica) y Valeria Jocelyne Castillo Ávalos (Licenciatura en Médico Cirujano), quienes participaron en el reto impuesto en el Medical Innovation and Research Program realizado en el Texas Medical Center de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), en Houston, Texas.

El reto consistía en encontrar una manera de diagnosticar el dengue de manera más rápida; el análisis se realizó de la zona de África, donde algunas regiones son de las más afectadas por los mosquitos que transmiten esta enfermedad, teniendo en cuenta lo costoso que resulta realizarse muestras de sangre.

Humberto Palomares Priego explicó: “Propusimos que mediante un dispositivo que tendría una tira reactiva, una lanceta que con ella le pinchas el dedo al paciente, lo pones en la tira reactiva, lo injertas en el dispositivo y te diagnostica en un breve lapso de tiempo, además de que no es muy caro pues costaría alrededor de 30 dólares (600 pesos aproximadamente), más unos 15 dólares por la tira reactiva (300 pesos aproximadamente)”.

Pero este proyecto podría ir aún más allá, pues este dispositivo podría diagnosticar otros tipos de enfermedades con este mismo procedimiento, solo se determinaría la proteína y los reactivos para diagnosticar otros tipos de enfermedades, como se hace para determinar los índices de glucosa en la sangre.

“Analizamos también que en nuestro estado existe un problema con la enfermedad del dengue y pensamos que este proyecto bien podría ser aplicado aquí, sin embargo, se requeriría de recursos para investigar más y poder desarrollarlo”, explicó Palomares Priego, quien recordó que para este concurso contaron con el apoyo de dos estudiantes más, ambos de la Universidad de Lasalle, de Pachuca, Hidalgo.

Ganan también segundo y tercer lugar   

Con el Proyecto “URFS Underwater Regulated filtration System”, el estudiante de ingeniería biomédica, José Alberto Martínez Ancona, también de la Universidad Olmeca, obtuvo el tercer lugar en este concurso organizado por la NASA.

“Primero se nos pidió identificar una enfermedad por medio de diferentes pistas en el Museo de la Salud, después se nos pidió elaborar un proyecto para ayudar a resolver esa enfermedad, a mi me tocó la electopirosis y junto con otros compañeros ideamos un sistema de purificación del agua por medio de un filtro de microfibra, un filtro de carbón activado, luz ultravioleta, un dispensado de cloro midiendo la cantidad de agua que pasa por un conductor y un microcontrolador que hacía todo el trabajo”, explicó.

“Diseñamos el dispositivo, realizamos un modelo de negocios de cómo iban a funcionar, su distribución y el marketing, nosotros propusimos que fuera para hogares, de uso diario, pues el agua que iba a entregar era alcalina y libre de gérmenes, con un nivel de PH entre 7 y 9, y también se podría utilizar para riego, ya que al final del proceso se elimina el cloro restante mediante el filtro de carbón activado y puede usar para hidroponia, en donde las plantas no tocan la tierra y las raíces tocan agua con nutrientes específicos”, señaló Martínez Ancona.

El estudiante del tercer semestre apuntó que este proyecto bien podría ser aplicado en Tabasco y así mejorar la calidad del agua.

“Mi proyecto no solo se enfoca en la electoperosis, sino que podría ser útil para ayudar a prevenir algunos tipos de cáncer, por lo que incluí la alcalinización del agua”, sostuvo.

“El agua que estamos consumiendo es ácida, lo que hace en el cuerpo es que baja los niveles de oxígeno, lo cual es apropiado para el cáncer, al no haber oxígeno en la sangre hace que prolifere en el momento de fluir el PH en la sangre, suben los niveles de oxígeno y el sistema inmunológico al tener los niveles de oxígeno adecuado trabaja de manera adecuada”, explicó.

De esta manera al momento que el PH se hace demasiado ácido las células se desgastan y empiezan a producirse en demasía, se daña el núcleo celular y en consecuencia se daña la apoptosis que es la muerte celular programada.

“Con este filtro se podría crear un auxiliar en el tratamiento del cáncer, donde el agua  pasaría por una filtro de microfibra que pasa por un sensor especial que mide la cantidad de agua, pasa por una tubería después se dispensa la cantidad específica del cloro por una bomba peristáltica, después pasa por un filtro de carbón activado que elimina el cloro y alcaliniza el agua y por último pasa por un filtro de luz ultravioleta que mata todos los microroganismos que puedan quedar en el agua, que pasa por una última vez por un filtro de microfibra para asegurarnos que no quede absolutamente nada en el agua y  es totalmente limpia, alcalina y es apta para el consumo”, expuso Martínez Ancona.

Según el proyecto la instalación se planeó para que fuera por casa, donde solo se tendría que cambiar el filtro cada cierto tiempo, eso lo indicaría e microcontralador que incluiría una pantalla integrada, se cambiaría el filtro de carbón activado y el filtro de microfibra y rellenar cada cierto tiempo el dispensador de cloro. Individualmente como 2 mil 500 pesos.

Con el proyecto Proyecto “”Zenith” Ácido Poliláctico, el estudiante de ingeniería en geología, Yobain Eleazar Morales González, obtuvo el segundo lugar en la competencia Jhonson Space Center University.

El joven de 19 años explicó que el este consistía en desarrollar o modificar un material que pudiera resistir las condiciones del espacio para mejorar la vida en la estación espacial internacional y de paso mejorar la vida en la tierra en algún aspecto.

Para ello trabajó con dos estudiantes de la Universidad de Guadalajara y uno de Hidalgo.

“Nuestro equipo desarrolló un material en base al ácido poliláctico, pasamos por algunas opciones como dióxido de titanio, biopolímero, pero decidimos por una opción más barata porque el proyecto está próximo a lanzarse”.

“Nuestro proyecto se basó en desarrollar con base a este polímero ropa para que los astronautas en el espacio pudieran usarla dentro de la estación espacial, como sabemos cuando ellos están allí no usan una ropa en especial sino común y estando dentro reciben cantidades significativas de radiación, lo que queríamos era mejorar esa parte con ropa especial, porque una de las propiedades del ácido polieláctico es que resiste la radiación y esa tecnología sería muy útil en la tierra por ejemplo para cuidarse de los rayos del sol, en algunos lugares con altos índices de radiación y por lo tanto deicidios que era la mejor opción”, explicó.

El reto era que resistiera a la radiación UV, la gama, al oxígeno atómico, la corrosión, impactos de micrometioritos, sobreviviera a las condiciones extremas del espacio que van de temperaturas muy bajas a muy altas.

“No es un material tan caro y podría ser útil en lugares con climas como el nuestro”, aseveró el joven tabasqueño.