lunes, 28 septiembre, 2020
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«Soldado avisado, no muere en guerra»

GATELL: EL DESMADRE DE TABASCO

En nuestra extraña forma de ser, a los tabasqueños no nos sorprendió “el mensaje particular” de Hugo López Gatell reprochándonos haber relajado el distanciamiento social una semana antes del Día de las Madres.

Ya lo sabíamos.

¿El resultado?

Exacerbación de la transmisión del virus.

¿Y a qué nos llevó esto?

A que vayamos a un ritmo de casi ¡6 difuntos diarios! por COVID-19, desde el primer caso el 18 de marzo y a lo largo de más de dos meses.

¿Qué otra cosa pudo haber dicho el subsecretario del Edén?

¿Que a los chocos, como a los caballos, hay que darles una vueltecita para que suelten el brío?

Su respetuoso mensaje “al estado, a la sociedad”, fue para que tengamos un cuidado especial, de aquí a fin de mes en que concluye la Jornada Nacional de la Sana Distancia, “porque esto -el relajamiento, la exacerbación- es exactamente lo que no queremos que ocurra cuando venga la apertura”.

Así es: Tabasco, tierra y agua del presidente de la República, volvió a ser ejemplo de lo que no se debe hacer.

Lo dijo de una manera elegante: “Y no es por individualizar peyorativamente a Tabasco, ni a su pueblo ni a su gobierno, pero si esto ocurre en otros estados o en el conjunto del país, no va a ser deseable”.

Quiso decir el Sub que si el resto de los mexicanos actúa irresponsablemente como nosotros, el “no deseable” significa que las defunciones se producirían como racimos de plátano, pero en todo el suelo patrio.

Por otra parte, hizo muy bien en despolitizar su actualización de Tabasco, porque los demonios de la grilla -no les importa lucrar con muertos- ya reparten culpas sin esperar siquiera a que termine o calme la pandemia.

¿Entenderemos por fin? ¿Tendremos el “especial cuidado” pedido por Gatell? ¿Qué dirá el presidente López Obrador? ¿“Eso calienta”, como cuando supo de la insolidaridad de Macuspana y Palenque?

Un millón a uno, a que los propios tabasqueños -conociéndonos requete bien- somos los primeros en no creer que cambiaremos.

¿Qué pasará entonces en 10 días, cuando empiece el desconfinamiento?

No hace falta ser adivino para saberlo: seremos de los últimos en salir.

Porque, además, Gatell adelantó que las aperturas tienen que ser ordenadas, escalonadas “y bien cuidadas”.

¿Dónde habrá aquí tanto diantre civilizado?

¿O a palos salen las hicoteas de su cerrazón?