martes, 27 octubre, 2020
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Independientes e indecisos en el Estado de México…

Carlos Flota

Por el tamaño de su padrón electoral, por su posición estratégica respecto a las elecciones presidenciales cada seis años, porque el ejecutivo federal es originario de ese estado, porque desde 1929 no ha habido alternancia en esa entidad federativa, por la irrupción de un nuevo partido político con posibilidades reales de triunfo y por otras razones, las pasadas elecciones para elegir gobernador en el Estado de México generaron gran expectativa entre analistas políticos y la ciudadanía en general.

A medida que se acercaba el día de la elección, se incrementaba, entre los distintos medios de comunicación y encuestadores nacionales, el conceso en torno a la posibilidad de que MORENA podía ganar la elección. Tres eran los principales argumentos que respaldaban dicho consenso: un eventual incremento en la participación electoral, el llamado voto útil (el electorado que sacrifica su primera preferencia) y el voto de los indecisos y de los considerados apartidistas o independientes. Estos tres factores o posibles eventos que se esperaban inclinaran la balanza a favor de MORENA, parecieron no cumplirse de acuerdo a los resultados de la jornada electoral del 4 junio. De hecho, de acuerdo al conteo final de votos realizado por el árbitro local, la diferencia entre el primer (PRI) y el segundo lugar (MORENA) fue finalmente de 2.7 puntos porcentuales.

Se discutió mucho que dado que se esperaba una contienda muy cerrada, los indecisos y los apartidistas podían acabar resolviendo la elección. El argumento era que, llegado el día de la votación, los que no revelaron sus preferencias y los que se declaraban independientes en los sondeos preelectorales, votarían finalmente a favor de Delfina Gómez. Sin embargo, el día de la elección, pareciera que el voto de los indecisos y el de los independientes, no se comportaron de la manera esperada.

Desde el punto de vista metodológico, es importante diferenciar a los indecisos de los independientes. Los indecisos son los ciudadanos que a la pregunta expresa por quién va usted a votar, responden “no sé”. Usualmente, el porcentaje de indecisos es muy elevado al principio de las contiendas electorales, pero disminuyen conforme avanzan las campañas, aunque en el caso del Estado de México se mantuvo relativamente alto. También suelen ser los más difíciles de persuadir y convencer, sobre todo para que salgan a votar del día de la elección. Los llamados votantes independientes son aquellos que, al momento de cuestionarlos sobre con qué partido simpatizan, responden con “ninguno”. Usualmente, el porcentaje de votantes independientes es relativamente estable, ya que la identificación partidista es también relativamente estable. Este tipo de votante generalmente no está interesado en la política, aunque existe un porcentaje entre este tipo de votantes, que sí sale a votar.

En la práctica, aunque es un tanto complicado acceder a los datos obtenidos a través de las encuestas de salida, que son los que permiten hacer un análisis más confiable del verdadero comportamiento de los electores en una elección específica, el periódico El Financiero ya ha hecho públicos algunos resultados de la encuesta de salida que realizó en el Estado de México.

De acuerdo a Alejandro Moreno, encuestador del diario, el voto independiente en el Estado de México se estimaba en alrededor del 50% de los votos totales, de los cuales, 37% se expresó en las urnas el 4 de junio. Este voto independiente, dice Moreno, fue determinante para el crecimiento de MORENA y fundamental para que el PRI lograra sostener la gubernatura. Del total de los votos apartidistas, según sus datos, Delfina obtuvo 42%, lo que significó casi 66% de su voto total. El candidato del PRD, obtuvo 23% de dicho voto, lo que representó casi la mitad de la votación lograda por ese partido, mientras que Alfredo del Mazo acopió 19% del voto apartidista, lo significó 20% de sus votos totales.

La conclusión de Moreno es que, si Alfredo del Mazo hubiese sido menos atractivo para ese votante en específico, este hubiese perdido la elección. En otras palabras, el candidato del PRI se alzó con el triunfo, en buena medida porque el voto apartidista no se concentró en su principal rival, la candidata de MORENA, es decir, el voto independiente anti-PRI se fraccionó entre los distintos candidatos.

Desde luego, siempre se puede tratar de explicar desde distinta ópticas, los resultados electorales de una contienda específica, incluida la posibilidad de un fraude. Pero si se busca extraer lecciones sobre el comportamiento electoral de los ciudadanos antiparistas e indecisos, es importante que las encuestadores desglosen el contenido de la categorías de cada uno de ellos.