miércoles, 2 diciembre, 2020
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Jalapa: nueva sangre al relevo de la oligarquía

 

Por: Luis Enrique Martínez

Los hermanos Ana Karem y José Alfonso Mollinedo Zurita, así como la alcaldesa Esperanza Méndez Vázquez, representan la nueva generación de políticos afines al pasado que tanto daño causó a la hacienda municipal de Jalapa. Antonio Priego Jiménez, es el emblema de la deshonra.
Con una población de 36 mil 386 habitantes, Jalapa rompió con la hegemonía del PRI hasta la elección de 2009. Sin embargo, el triunfo del Partido de la Revolución Democrática (PRD) no cambió en nada el pasado. Luis Francisco Deyá Oropeza, el candidato ganador, representó los intereses de la oligarquía local y terminó como tal: pidiendo clemencia en las escalinatas de la Cámara de Diputados para eludir la cárcel, después de tres años de presidir una administración deshonesta a los ojos de los jalapanecos.
Y como en el edén tropical, la realidad supera la ficción, a pesar de las múltiples pruebas de corrupción, Deyá Oropeza quedó libre. Después, en la doble campaña por la presidencia municipal de Centro en 2015 y 2016, acompañó a su primo Octavio Romero Oropeza como seguidor del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un negocio familiar

Es tal la desilusión de la ciudadanía del municipio originalmente poblado por migrantes zoques de Nacajuca antes del siglo XV, que a menos de dos años de la elección de 2015 están arrepentidos de votar en mayoría por la opción que la reforma constitucional del presidente Enrique Peña Nieto impuso: la equidad de género.
Y es que la alcaldesa Esperanza Méndez Vázquez, como si estuviera en su hogar, concede el mando a su esposo Fermín Torres Sánchez, a la sazón, el aspirante sacrificado por la equidad de género que, como Síndico de Hacienda, maneja el ayuntamiento a su antojo.
Con el control incluso de los regidores del PRI, María del Carmen Pantoja y Adrián López Avilés, la pareja presidencial armó en 2016 un equipo administrativo para provecho familiar: en la Tesorería municipal puso a su compadre Reyes Ascencio Hidalgo y al sobrino de éste José Luis Cornelio Sosa, en la Unidad de Transparencia.
Originalmente, en esas alianzas de campaña con la aristocracia municipal, Edy Cárdenas Palomeque, Martha Laura Cárdenas Ascencio y Carlos Manuel Cámara López, estuvieron en el gabinete. Sin embargo, al resistirse a las componendas, fueron destituidos de las direcciones de Obras Públicas, Contraloría y de Programación, respectivamente.

El PRI, vigente

A juicio de la oposición partidista, el PRI nunca se ha ido de Jalapa. La presidenta municipal como su esposo, el Síndico de Hacienda, emulan a José Jesús Andrade Blanco, quien fuera el primer presidente municipal impuesto por la “gente de bien” en 1917. A partir de ese año, la familia se puso de acuerdo para administrar indistintamente, cada tres años, el ayuntamiento.
A pesar de los supuestos escollos de la democracia o de la alternancia partidista, la nobleza local ha sabido acomodarse a tiempo y sin problemas: Herminio Oropeza Oropeza, Rómulo Oropeza de la Cruz, Freddy Oropeza Correa y Luis Felipe Oropeza Luna, descienden de un mismo árbol genealógico. Y todos fueron presidentes municipales, algunos hasta diputados locales.
Pero al igual que los Deyá, Andrade, Cárdenas, Palomeque, Évoli, Ocaña, Bocanegra, Zurita, Álvarez y Fernández, que dejaron descendientes en la administración tras su paso por el ayuntamiento, Tiburcio Torres Méndez, quien fuera alcalde en el periodo 1943-1945, no sólo dejó familiares sino que, 70 años después de abandonar la alcaldía, un par de consanguíneos están al frente de la administración: Fermín Torres Sánchez y Esperanza Méndez Vázquez.
Territorialmente, Jalapa es de los municipios menos extensos de Tabasco con 642.91 kilómetros cuadrados. Ahí nació el afamado lingüista Francisco J. Santamaría, quien fue gobernador durante el sexenio 1947-1952. De ahí también es el fundador del programa radiofónico Telereportaje, Jesús Antonio Sibilla Zurita (1922-1989).
Y a pesar de su cercanía con Villahermosa, a menos de 40 minutos por carretera, Jalapa no marca excepción estatal en el nombramiento de embajadoras, salvo por contar con solo una flor de oro durante el periodo 1953-2016: siempre se impone el apellido surgido de cuna de seda.
María Lucía Osorio Andrade ganó la presea en 1993. Para este año -2017-, la embajadora de la aristocracia jalapense es Kiara Itzayami Andrade Flota. Y la anterior, en 2016, fue María Eugenia Andrade Zurita.
En estos tres ejemplos, se confirma que el apellido Andrade se impone en la elección de candidatas a la Feria Tabasco, aunque no en la política porque hasta la fecha sólo un representante de los Andrade aparece como ex alcalde: Benedicto Andrade Alcocer, hermano de las ex dirigente de la Sección 29 del SNTE y del CDE del PRI, Martha Victoria Andrade Alcocer.
Como diría doña Margot Andrade Acosta, creadora del rompope casero “Doña Margot”, con la presencia de la sangre nueva de la aristocracia de Jalapa (los hermanos Mollinedo Zurita y los ¿primos? Méndez Vázquez y Torres Sánchez), el epitafio de la democracia y la alternancia política en Tabasco podría ser: “sin jarrón, la flor no es nada…”
Es cierto: la reforma constitucional empoderó a la mujer en la política, pero la equidad de género en vez de fortalecer a la democracia, simplemente la convirtió en ornamento municipal.

Jalapa, un municipio de solo 36 mil 386 habitantes, rompió con la hegemonía del PRI hasta la elección de 2009, sin embargo, el triunfo del PRD no cambió en nada su pasado.

A menos de dos años de la elección de 2015, los jalapanecos están arrepentidos de votar en mayoría por la opción que la reforma constitucional impuso: la equidad de género.

La hoy alcaldesa, Esperanza Méndez, como en su hogar, concede el mando a su esposo Fermín Torres, aspirante sacrificado por la equidad de género, quien como Síndico de Hacienda maneja el ayuntamiento a su antojo.

Desde 1917, con el gobierno de José Jesús Andrade Blanco, la “gente de bien” se puso de acuerdo para administrar indistintamente, cada tres años, el ayuntamiento de Jalapa.