lunes, 21 septiembre, 2020
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La gente rumora

Han transcurrido ya tres meses de la llegada de María Alejandra Barrales Magdaleno a la dirigencia nacional del PRD, su rostro y poses ya no son tan relajados como cuando posó para la revista “H” en el año 2006 donde la catalogaron como una de las mujeres más sexys de México. Ahora luce tensa, preocupada y angustiada, este nuevo reto que asumió en julio pasado la está atormentando.

Y no es para menos, asumir la presidencia nacional del partido de izquierda más importante en el país se antoja complejo, titánico. El PRD es un monstruo de varias cabezas, corrientes internas que en la lucha por el poder y el control han destrozado aquel proyecto político que encabezó en sus orígenes Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano junto con otros auténticos líderes de la izquierda en nuestro país.

Alejandra Barrales lo sabe, su amplia experiencia legislativa y en la función pública en gobiernos perredistas le han permitido estar en los  grandes debates, acostumbrada a las negociaciones y también a las traiciones como cuando se le señaló de haberle retirado su apoyo a su padrino político René Bejarano al caer en desgracia con la exhibida que le propinaron en televisión nacional con imágenes recibiendo dinero en efectivo por parte del empresario Carlos Ahumada (¿se acuerdan de las ligas?).

Pero la vida da vueltas –y los dineros-, hoy a la Senadora Dolores Padierna se le ha olvidado ese triste capítulo de la historia de su marido, el Movimiento Nacional por la Esperanza –el cual encabezan Bejarano y Padierna- fue el principal impulsor de Alejandra Barrales para hacerse de la dirigencia nacional. Hoy se reagrupan, claro, en medio de la conveniente crisis interna surgen nuevamente las lealtades, las causas sociales que realmente les preocupan son las candidaturas y van por ellas.

Así inicia su gestión Alejandra Barrales, cobijada por esta pareja que ha sido señalada por corrupción, principalmente por la venta de candidaturas. Y este tema no es ajeno a Tabasco: en los últimos procesos electorales ha sido cuestionado el liderazgo de Juan Manuel Fócil Pérez a quien se le acusa de condicionar las nominaciones locales al margen de la dirigencia estatal. Es decir, si quieres ser candidato a regidor, diputado local o alcalde tienes que pagar tanto, y si además quieres el “apoyo” de la estructura durante tu campaña ese ya es otro costo, la gente rumora.

Pero las cosas ya no son tan sencillas en la actualidad, el grupo que encabeza el diputado Fócil se ha debilitado, al interior del Consejo Político Estatal hay rechazo a estas prácticas mercenarias, hay otras corrientes que quieren medir fuerzas en la elección del próximo dirigente estatal, ha trascendido que con la propuesta de Héctor Peralta Grapin para la presidencia del comité estatal disminuirán las “simpatías” de Juan Manuel Fócil, de esta manera se pondría en riesgo también su aspiración real de la candidatura al Senado por la primera fórmula.

Y no es fortuito el debilitamiento del grupo de Fócil, de manera sigilosa Agustín Silva Vidal ha desarrollado una estrategia de convencimiento de cara a la sucesión partidista a celebrarse en agosto próximo. El titular de la SCT y además gente cercana al gobernador Arturo Núñez, realiza reuniones periódicas tanto con consejeros estatales como con personajes políticos influyentes para generar una propuesta diferente, en la búsqueda de un nombre que permita reunificar al sol azteca y devolverle su esencia, un proyecto político que regrese a la militancia, a las causas sociales justas, a los pobres.

Tabasco necesita partidos políticos fuertes, instituciones transparentes, organismos verdaderamente democráticos y que se alejen de las malas prácticas que a todos hace daño.