lunes, 30 noviembre, 2020
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La Revocación de Mandato

 

Por Juan José López Magaña*

¿Por qué esperar a que termine un periodo de gobierno cuando la incapacidad e ineptitud son evidentes? ¿Acaso es inútil el principio constitucional de que Todo poder dimana del pueblo? ¿Por qué limitar la calificación de un gobierno a cada elección? ¿No que el pueblo tiene el inalienable derecho de modificar la forma de gobierno? Cuando se inició el nuevo siglo, la izquierda se planteó firmemente incorporar al sistema constitucional mexicano las figuras de participación ciudadana que dieran respuesta a estas preguntas, existía la convicción de que era tiempo de avanzar al siguiente segmento de los derechos políticos de los ciudadanos, el aire de democracia que inspiraba la entonces ciudad de la esperanza estaba en su apogeo, y las consultas ciudadanas que se implementaron fueron el aliciente para que Tabasco buscara replicarla mediante su instauración en el marco constitucional, en esa tesitura, con la mancuerna del PRD formada por Auldárico Hernández Gerónimo y Darvin González Ballina, como dirigente y presidente del Consejo, respectivamente, junto a otro grupo de compañeros como Afín Díaz Torres y Juan Salinas Romero, fuimos designados como encargados de las mesas de trabajo para la reforma constitucional que finalmente fue presentada y aprobada en el Congreso del Estado en noviembre de 2002; el debate parlamentario de esta reforma fue intenso para que la revocación de mandato fuera una realidad, pero la mayoría oficial la dejó de lado y otros mecanismos como el plebiscito y el referéndum lograron incorporarse al marco constitucional.
Para 2008, con José Ramiro López Obrador, en la dirigencia del PRD, entramos al debate de la reforma constitucional que en ese año se discutía, seis años después del primer intento, lo retomamos y se formó una mesa opositora para plantearla como asunto prioritario; finalmente la reforma se aprobó y con una mayoría oficial quedó fuera nuevamente.
En la reforma constitucional de 2013, ya siendo gobierno la izquierda, se eliminaron las figuras de plebiscito y referéndum instauradas en 2002, que como bien se señala en la exposición de motivos de la iniciativa enviada por el Ejecutivo del Estado, nunca fueron funcionales, en gran medida por los altos porcentajes de firmas requeridos, y en otros casos, por la falta de reglamentación secundaria o por la negativa del IEPCT de realizarla; en dicha reforma, se dio paso a las consultas populares y se redujo considerablemente el porcentaje exigido. Si bien representa un avance a favor de los ciudadanos, también se avanzó a favor del poder público con la reelección.
Hoy la balanza continúa a favor del poder, porque la consulta popular es un mecanismo de participación ciudadana muy limitado y no es un medio de control político, los ciudadanos necesitamos un mecanismo que ponga fin a los malos gobiernos anticipadamente y no esperar a que termine su periodo si este no entrega los resultados esperados, que sirva también como una advertencia a quienes se sientes dueños de los pueblos que gobiernan, que los ciudadanos cuenten con algo más que la denuncia pública que los exhibe, pero que de ninguna manera ponen fin, al menos legalmente, a un periodo nefasto de gobierno.
Creo en la reelección como premio a los buenos gobiernos y a la continuidad de programas exitosos, pero también creo en la revocación de mandato para quienes hacen del poder público un medio para aumentar sus riquezas; hasta hoy, solo en la Ciudad de México y su nueva constitución se contempla la revocación de mandato; a 17 años de los primeros intentos se hizo realidad un sueño de la izquierda mexicana, aunque hay voces que la señalan como una constitución ideológica e inmaterializable; aunque indudablemente es un avance el que se cuente con este mecanismo de control político. Así la balanza se nivela: si no trabajas te vas y si trabajas puedes continuar por otro periodo, pero en cualquier caso, el poder es del pueblo. Sin embargo, en Tabasco seguiremos esperando, ya avanzamos con la reelección como premio al buen gobierno, nos falta la revocación de mandato, como castigo a uno pésimo.

Nos leemos en el próximo comentario, los reacomodos políticos rumbo al 2018 han iniciado, la declaracionitis se agudizó desde el 19 de febrero reciente y, ha obligado a salir del estatus de confort político a más de un actor. Al tiempo.

*Originario de Jalpa de Méndez, Licenciado en Derecho por la UJAT, con amplia experiencia en temas de Derecho Electoral, Constitucional y Parlamentario