viernes, 25 septiembre, 2020
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La tienda más antigua de Villahermosa, ahora museo

Don Nicanor Ocaña Brindis abrió la tienda en 1917 al “ahí se va”, frente al inmueble que albergó al cine Sheba; 13 años después, en 1930, la hizo parte del comercio establecido de Centro; hace tres meses reabrió sus puertas como un museo viviente.

POR LUIS ENRIQUE MARTÍNEZ

Desde hace trece meses, la antigua tienda de don Nicanor Ocaña Brindis reabrió sus puertas pero ahora convertida en una singular tienda museo viviente, cuyos visitantes ya bautizaron como “La Cápsula del tiempo” aunque el heredero propietario Sergio Guzmán Brindis, prefiere mantener el local ubicado en la calle Juárez 112, sin razón social.

img_7437Ese nuevo domicilio de 34 metros de fondo por 7.5 de ancho que sustituyó al original ubicado en la esquina de las avenidas 27 de Febrero y Madero –demolido por la ampliación de la primera arteria citada en la década de los setentas–, permite una aclaración de nomenclatura: la calle Juárez empieza por Vázquez Norte y no en el Parque Juárez, como algunos villahermosinos creen.

 

Cuenta Guzmán Brindis que cuando don Nicanor Ocaña Brindis abrió la tienda, en 1917, fue al “ahí se va” frente al inmueble que albergó al cine Sheba. Sin embargo, añade, 13 años después, en 1930, la hizo parte del comercio establecido en la capital de Tabasco.  A partir de entonces se erigió como el comercio más antiguo de Villahermosa hasta que la remodelación de 27 de Febrero lo llevó al cierre con su traslado a la calle Juárez.

Durante mucho tiempo, casi 40 años, a ninguno de los herederos le interesó abrirla, nadie quería. Pasaron los años, también la inundación de 2007, y fue hasta en 2015 que el médico veterinario Guzmán Brindis decidió su reapertura.

“Un día tomo la decisión de abrir y no podía dar un paso hacia delante porque todo estaba totalmente lleno de tierra, de polvo y de telaraña y de 20 mil cosas que estaban guardadas”, narra, con emoción.

img_7441En su  nueva versión, el comercio lo mismo vende cosas hasta con 100 o 130 años de vida útil. Pero ahora entre artículos de carpintería (cepillos, formones, escochebras, auténticas y de extraordinaria calidad porque todo el fierro provino de la segunda guerra mundial, particularmente de Alemania) y demás instrumentos del campo, se ofrece en venta libros, fotografías de interpretes y cantautores nacionales, además se exhiben obras plásticas de autores locales y un dechado de cosas antiguas que le dan aires de nostalgia al comercio.

También en la tienda más antigua de Villahermosa, se venden lecheras, aceites como el de marca Singer que tienen 80 o 90 años; monturas de caballo, antiguas, modernas, nuevas, usadas…espuelas, los frenos, las cabezadas, las pecheras, los sarapes, los espadines, las espadas…planchas de carbón, garruchas, cajas fuertes, baúles de madera, etcétera.

Por la ubicación, lo que para conocedores podría ser un museo viviente tiene un promedio de 250 visitas diarias (“no todos compran pero si pasan, se toman fotografías con la carreta…”), lo cual es superior al registro del Museo de Historia de Tabasco, ubicado a menos de 100 metros de distancia.

img_7466Al local que también sirve de oficina para sus dueños, ordinariamente llega gente mayor a los 70 años a comprar cosas que no encuentran en ningún otro lado. Ciertamente, los jóvenes entran por curiosidad porque desconocen el pasado: “A un joven, tú le enseñas un quinqué y no saben qué es un quinqué”, lamenta Guzmán Brindis. Y cuando se refiere a quienes llegan a buscar  libros que tampoco encuentran en las librerías locales, destaca:

 

“Es lamentable. Hay que decirlo y recalcarlo: Es muy poca la adición a la lectura. Los tabasqueños no están acostumbrados a leer. Ese es el atraso cultural más notable que se ve en el estado. Por eso, cuando se platica de historia, hay gente joven que ha venido y pregunta si ese señor es mi abuelito (señala una fotografía)…¡Y vienen con uniformes de la preparatoria! Entonces, les digo: “¡Cómo va a ser mi abuelito, si ese es (Francisco) Madero y (José María) Pino Suárez! Lo peor: ¡No saben quien fue Madero y quien fue Pino Suárez…! No tienen idea los jóvenes de ¡nada! Y eso me ha comprometido más a mantener abierto este lugar…”

Visitantes distinguidos

img_7481Entre la gente importante que ha visitado el local, destaca el director de cine Robert Wilson, quien pidió el local para instalar un set para hacer una película de beisbol en Tabasco; así también, Rafael Rueda de León, creador del museo de barro de la avenida Méndez, quien llevó a la hija del Ché Guevara; Carlos Monsiváis, cronista de México; dos rectores de España que llegaron a comprar dos cosas “viejitas”…; y, clientes de todo el continente porque hay interés, no de todos, por conservar algo del pasado…

“Muchos me han dicho: “Pon un café e internet…” No. Quiero conservar el lugar tal como es. No modificarle nada. Es más: las cosas muy viejas, así tengan telaraña y polvo, trato de tocarla lo menos porque la gente que busca las cosas antiguas no quiere que le alteres nada: ni a un cincel, ni a un martillo, ni una fotografía de Jorge Negrete, Pedro Infante, Javier Solís, José Alfredo Jiménez…”.

Entre los asiduos visitantes están los pintores tabasqueños Enrique Quintana, Alejandro Ocampo, Edén García, Mario Avila y, entre tantos curiosos, familias que toman fotos o piden permiso para tomarlas con quinceañeras o novias arriba de la carreta: “La tienda –dice el heredero de don Nicanor Ocaña Brindis–, viene siendo como un pequeño descanso turístico dentro de la zona remodelada”.

Una ventana al pasado

Lo que los jóvenes visitantes bautizaron como “La Cápsula del tiempo” tiene antigüedades que aún esperan clientes: puertas antiguas de 1880, 1830, 1850…ya vendió algunas que fueron propiedad de Tomás Garrido Canabal, otras del general Carlos Green; herrerías, aldabas para portones antiguos y una pistola del general Felipe Ángeles que estuvo en exhibición hasta que un de descendiente del revolucionario llegó por ella:

Según Guzmán Brindis, “esa (arma) la trajo un trailero que compraba ganado en la zona y en una ocasión la ofreció como pieza de museo. Nos llamó la atención cuando investigamos si era original. Un sobrino del general que ya es grande  de edad así lo confirmó: la reliquia llegó porque una amante del general Ángeles, que había sido bisabuela del trailero, escondió el arma que olvidó el general…así, de generación en generación fue pasando hasta llegar aquí. La pistola era de 1900”.

Y toda esa historia que acumula la tienda que abriera en 1917 don Nicanor Ocaña Brindis, es lo que llena de orgullo a uno de sus herederos:

“Es una tienda muy poco común. No todos los de Villahermosa la conocen. La con conoce más gente de fuera porque aquí tengo la visita continuamente de yucatecos, campechanos, poblanos; argentinos, chilenos, venezolanos…”, dice Guzmán Brindis.

–¿Le gustaría recibir apoyo de las autoridades para difundir la tienda como un museo de visita?—se le pregunta.

–Claro que sí estoy interesado en que la tienda aparezca en los catálogos de turismo estatal y del municipio de Centro para darle mayor difusión; que vean que si existe dentro de esta ciudad algo que todavía es una ventada al pasado…

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Casi 40 años, a ninguno de los herederos le interesó abrirla, nadie quería. Pasaron los años, también la inundación de 2007, y fue hasta en 2015 que el médico veterinario Guzmán Brindis decidió su reapertura.

En su  nueva versión, el comercio lo mismo vende cosas hasta con 100 ó 130 años de vida útil; entre artículos de carpintería e instrumentos del campo, se ofrece en venta libros, fotografías de intérpretes y cantautores nacionales.

Lo que los jóvenes bautizaron como “La Cápsula del tiempo” tiene antigüedades que aún esperan clientes: puertas antiguas de 1880, 1830, 1850…ya vendió algunas que fueron propiedad de Tomás Garrido Canabal.