lunes, 26 octubre, 2020
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La ex legisladora del PRI, quien goza de privilegios y nuevos bienes, aduce gastos legales de que la limitan económicamente.

Lloriquea diputada chapulín

POR IGNACIO RÍOS

@NachoRios1

 

Patricia Hernández Calderón, la ex diputada del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que ahora legisla desde las filas del Partido de la Revolución Democrática (PRD), a todas luces goza hoy en día de un mejor nivel de vida que desea ocultar señalando que en vez de utilidades “puedo decir que he gastado más de 700 mil pesos en demandas y defensas legales”.

Y aunque no lo dice, pero se demuestra, desde que se cruzó al PRD vive en mejores condiciones de vida, en una historia que apenas lleva, de su renuncia a la militancia al PRI y los sucesos en su entorno, menos de un año.

Así, la mujer que alguna vez vivió en Casa Blanca hoy goza de ostentación y lujos como vigilancia, conductor designado, vehículos propios, secretarias a costa del Congreso, mejor vestimenta, un salario de 150 mil pesos al mes y residencias sobre las que fue cuestionada.

De carácter irritable, lo que antes no tenía, Paty Calderón, quien hoy forma parte de los seis diputados que se independizaron, señala en entrevista que ese hecho de ningún modo mancha su nombre y linaje.

De Casa Blanca a Tabasco 2000

Al cuestionarle sobre la casa en que vive actualmente, ubicada en la calle Nance del fraccionamiento “La Choca”, Patricia Hernández afirma que el inmueble pertenece a su hermano  Mateo, locutor de años.  “Y no se la compré sino que hice un traspaso”.

–¿Y la casa que le compró a la maestra Magda? ¿Esa que está en remodelación en la calle Puxcatán?

–“Esa  también es de mi hermano Mateo, y no es compra, es un traspaso. Ya sé quién te dio la información, pero no hay nada de cierto. Esas casas de Río Puxcatán-Río Usumacinta son herencia de nuestros padres”.

 

Trato de familia

La casa (residencia) ubicada en la colonia Tabasco 2000 se la estoy comprando a mi hermano. Es acto de negociación entre él y yo porque él todavía la está pagando. La edificación está a su nombre él y hasta que le termine de pagar se harán las escrituras a mi nombre. Pero pues falta mucho para liquidarla, señala en entrevista Patricia Hernández Calderón.

–¿Y la remodelación?

No hay ninguna  remodelación.  Nada más se cerraron dos ventanas.  No le he podido siquiera poner  los mosaicos. Solamente la pinté.

–¿La Casa de la maestra Magda usted la compró?

–No, esa casa es de mi hermano Mateo.

–Es su casa de gestión?

–No tengo casa de gestión

–¿Es casa de gestión de Pepe Toño?

–¿De Pepe Toño? ¡Ay! Hasta vergüenza me da. No sé por qué me tienen miedo. No he cambiado de carro, mi marido tiene el mismo carro, la misma casa, ya sabes. Yo quisiera tener, pero me gasté 700 mil pesos en demandas. Cómo voy a ser rica si no he acabado con esos asuntos.

–¿En el caso de Andrade, sigue en pie la denuncia?

–Sí, eso sigue en pie.