lunes, 21 septiembre, 2020
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Los tabasqueños hemos perdido el espíritu crítico

 

 

 

POR OCTAVIO NOVELO ZETINA

Marco Tulio Lamoyi Velázquez reconoce que las preguntas son harto complejas en sus respuestas pero no las rehúye. Maestro del abstraccionismo no obstante, es profundamente claro al reconocer con cierta pena que la realidad de su tierra es terrible, sobretodo, porque considera hemos dejado de preguntarnos el porqué y para qué de las cosas.

Con una claridad prodigiosa, el creador, “obsesivo investigador de la forma y la materia”, lamenta que los suyos, sus paisanos, hayan extraviado su vocación natural, esa irreverencia propia del trópico húmedo, engañados por las promesas de una estabilidad y desarrollo que nunca llegaron. En entrevista, este artista conceptual de alcances globales apunta al horizonte y comparte su nítida visión de lo porvenir.

 

Para el artista, ¿la dinámica actual de acontecimientos que nos ahogan como deben de leerse?

– 2017 será un año muy complicado. Los temas se agolpan pero no son sino la suma de muchas situaciones irresueltas del pasado, no son fruto de la casualidad. Existe una planeación para el éxito como para la derrota y tal es el caso.

México, lo sabemos, es un país dependiente en muchos sentidos y en muchos ámbitos pero nos hemos descuidado. El campo, la petroquímica o el agua son fortalezas naturales que no hemos sabido administrar y las variables macroeconómicas mundiales nos están pasando factura.

El arte no está al margen de estos vaivenes.

 

¿Y no percibes un temor generalizado por tanta vuelta de tuerca, un sentimiento nostálgico, una evocación por lo que alguna vez funcionó?

– Sí y no. Las personas informadas sabemos que no todo tiempo pasado fue mejor, en todo caso solo distinto. A los tabasqueños en el pasado por ejemplo no nos llegaron muchas cosas: el buen cine, la buena literatura o el arte apenas y algunos tuvieron acceso. Nuestra noción de Tamayo, Remedios Varo o Picasso fue mínima, no había exposiciones por lo tanto nuestra percepción de este tipo de productos artísticos de alto nivel era casi nula. Y así en todo, ¿cómo prospectar entonces?

 

También hay un gusto particularmente entre los jóvenes por la inmediatez, por vivir el ahora porque quizá no haya mañana…

– Pues ahí tienes a los Millenials y a los Post Millenials cuya principal característica es haber nacido en la era del internet y hay quienes creen que por osmosis se puede adquirir conocimiento y esto no es así, no basta mirar solo la pantalla. Por otra parte hay un sinfín de algoritmos que predeterminan aquello que los que manipulan estas grandes empresas como Google quieren que tú veas y solo eso.

Existe una gran superficialidad pero tampoco es nuevo; desde mediados de los sesentas con el movimiento Pop que tuvo su origen en Inglaterra, las sociedades miran el mundo desde esta perspectiva. Cambian los nombres pero la esencia es la misma, no hay real libertad de movimiento.

 

¿Estas crisis recurrentes como afectan al arte?

– Como artistas no estamos disociados de la realidad, dependemos de las normas del mercado y de las economías de los países, nuestro proceso creativo se ve alterado, no deja de ser competitivo como es mi caso y sin embargo la productividad disminuye porque hay menores ingresos.

 

En un contexto como el actual en el que para los especialistas estamos inmersos en una cuarta revolución industrial en el que la robótica y la nanotecnología amenazan con generar enormes despidos, ¿Qué le espera a una entidad tercermundista como la nuestra?

– Nosotros como sociedad nos encontramos al margen de estos procesos históricos y a la deriva también porque Tabasco nunca se ha preparado para enfrentar los grandes proyectos actuales y futuros de la humanidad. Aquí nos la pasamos quejándonos del inclemente calor y dejamos de lado el estudio y la disciplina por aprender cosas. Los gobiernos no han sabido distribuir la riqueza que algún momento se tuvo, tampoco se generó infraestructura; pensamos que el petróleo era eterno y ya ves.

Los niveles de pobreza en nuestra tierra son pavorosos. No nos preparamos, no hay laboratorios en las regiones ni escuelas con categoría de excelencia. Desatendimos demasiados rubros y algo principalísimo, extraviamos el espíritu crítico, sin él no podemos construir el futuro.

 

En materia cultural tampoco ha habido una continuidad histórica…

– Desde Pellicer no hay verso ni prosa distinguidos y nunca fuimos conocidos por ser tierra de grandes pintores. Yo he construido a través de los años una trayectoria pero no tengo contemporáneos…

 

García Mora falleció hace treinta años, Ocharan no paso de un tope al igual que Fontanelly y qué decir de Ocampo o Ventura…

– A todos ellos les ocurrió que no vieron más allá de los ríos y platanares, nunca se atrevieron…

 

Se perdieron en el verde, en el follaje…

– El arte cambió, evolucionó y no se enteraron. Si tú no conoces la historia del arte, ¿Cómo podrías tratar de modificar o enriquecer y crear un lenguaje que pueda impactar a una sociedad que te mira? En marzo se montará una muestra muy importante en el Hospicio Cabañas que inaugurará el presidente de la república y yo formo parte de esa gran visión del arte mexicano.

En el pasado reciente expuse en el Palacio Nacional en una muestra que abarcaba 250 años del arte en México y yo estaba ahí, el único tabasqueño por cierto.

 

¿Hacia dónde va Tabasco?

– Primero hay que ver hacia dónde va la humanidad porque aquí todo nos llega digerido. Tal parece que estamos regresando al discurso nacionalista y proteccionista; la llegada de Donald Trump o la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea dan fe de esto.

Los tabasqueños estamos a la deriva, a la distancia y en la periferia del mundo.

Ciertamente el internet te puede mostrar muchas páginas con información interesante, cursos y hasta libros gratuitos incluso pero en ingles muchos de ellos y si no manejas el idioma entonces ya no avanzas porque además no tienes la curiosidad de ir más lejos de aquello que programa Google.

Estamos como perdidos y hemos permitido que los sistemas de control nos despojen del espíritu crítico, del pensamiento crítico tan necesario para entender hacia dónde va nuestra sociedad. Donald Trump no va a venir a gobernarnos, tenemos nuestros propios gobiernos locales.

Nosotros no hemos podido fincar pilotes profundos que mantengan a nuestra sociedad por encima de las aguas, esa es la verdad.