viernes, 19 abril, 2019
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Malas Influencias

 

Por Juan José López Magaña

 

Muchos de ellos, (los contrarios) por complacer a tiranos, por un puñado de monedas o por soborno, están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos.

Emiliano Zapata

 

Noruega, Suecia, Dinamarca, Nueva Zelanda y Suiza, si escucha los nombres de estos países, qué es en lo primero en lo que piensa, si usted es un joven, pensará en mujeres hermosas, si es un persona adulta, seguramente pensará en su sistema de salud, en educación, en los hermosos paisajes que nos ofrecen sus calles y edificios mezclados con la naturaleza, o si le gustan los deportes, seguramente recordará los juegos invernales, pero quizás nunca se preguntará o hará referencia a los nombres de estos países con sus sistemas de gobierno, y mucho menos a los indicadores o variables que sustenta el índice de desarrollo humano, donde se evalúan entre otros aspectos, indicadores como el PIB per cápita, el bienestar económico, la libertad, la igualdad de oportunidades, el acceso a la salud y la educación, pero ¿qué tienen en común estos países?, la respuesta en sencilla, forman parte del top ten de los países más prósperos del planeta, y la ignorancia de más datos sobre el sistema de gobierno, la debemos a nuestro vecino del norte, de quien hemos tomado la referencia del estado ideal de la democracia, pero cuando se evalúan estas variables, el vecino del norte simplemente no encuentra lugar en los primeros 10 lugares de los países más prósperos del planeta, toda vez que, si bien todos tienen economías capitalistas, libre empresa, propiedad privada en la cadena productiva, democracias consolidadas y efectivas, a diferencia de EEUU. Todos ellos practican un sistema de gobierno de tipo social, donde la subvención de este sistema se basa en la recaudación progresiva, mientras más ingresos percibe un ciudadano, mayores serán los impuestos que deberá pagar, y en medida de que reciba menores ingresos, sus impuestos disminuyen, sin embargo, a excepción de un sector muy reducido de la sociedad, todos tienen derecho a programas que ofrece el gobierno como ayuda social, a pensiones de viudez, desempleo, orfandad, jubilación y salud, ya que la política central del gobierno es la destinada a sus ciudadanos y su nivel de vida, todo gracias a tres factores que son aceptados por la mayoría de sus habitantes, y no porque el Estado tenga que ejercer presión sobre ellos, sino porque, la propia ciudadanía es quien se concientiza del gasto que le representa al gobierno no atacar la corrupción, la delincuencia y el desempleo, y es que además de los primeros lugares que ocupan en los indicadores de la PNUD, la mayoría tiene entre su historial, haber librado una lucha feroz contra la corrupción, partiendo de la recomendación que hace el WEF (Word Economic Forum) a través del Inclusive Growth and Development Report (Reporte de Crecimiento y Desarrollo Inclusivo), que señala que la clave para un crecimiento sostenido está en el combate a la corrupción tanto en el gobierno y sus instituciones como en las empresas privadas, y ¿sabe qué? De nueva cuenta, nuestro modelo democrático (USA), no está entre los primeros 10 lugares, toda vez que, mientras estos países invierten enormes sumas de dinero en su lucha contra la corrupción y a la vez incrementan el gasto gubernamental en la subvención de programas sociales para la población sin importar quien ostenta el gobierno, los vecinos del norte, se reinventan cada 8 años, así, mientras los demócratas,- más apegados al socialismo- otorgan beneficios sociales, los republicanos –capitalismo conservador- desmantelan las instituciones y recuperan la preeminencia del marcado.

Así pues, la combinación de lucha contra la corrupción de las instituciones públicas, una eficiente e equitativa recaudación  y la subvención de programas sociales de manera equitativa para todos sus ciudadanos, les ha permitido no solo mantenerse en la lista de los países más prósperos del planeta, sino consolidar un sistema de gobierno, que se ha vuelto una constante, sin importar el partido que asuma el poder, pero esto no es producto de una generación espontánea, fueron años de lucha contra la corrupción gubernamental, crisis económicas e institucionales, paros laborales, gobiernos de tiempos muy cortos, hasta que, lo que fue un clamor de un grupo muy reducido, se arraigó en la mayoría y hoy es una forma de vida.

Bajo este panorama, y tomando como punto de partida la reciente lucha emprendida por el Gobierno del López Obrador contra la corrupción de las instituciones y la ampliación de los programas sociales, nos hace plantearnos la siguiente pregunta, ¿qué es lo que queremos como nación? Si queremos progresar, la fórmula ya está por demás probada, querernos espantar con una crisis institucional está demás, como nos explicamos que otros países se consoliden a través de la lucha contra la corrupción y nuestro país es presionado por los grandes inversionistas cuando inicia una estrategia similar a la premiada en otras latitudes, yo creo que no se trata de una mala estrategia, se trata más bien, que tenemos los socios comerciales equivocados, ya que a mayor corrupción mayores ganancias para ellos, y al cambiar la operación de estas instituciones de gobierno y limitarse a lo que debe de ser, estos “socios” disminuyen sus ingresos, de ahí que jueguen con los mercados y pretendan asustarnos con que la campaña contra la corrupción solo está ahuyentando las inversiones y que el endurecimiento de las políticas públicas limita el comercio, cuando vemos países como China, India, Rusia, Noruega, Islandia, Singapur, Finlandia, Japón y otros, endureciendo sus medidas anti corrupción o los mecanismos de inversión privada y sin embargo siguen siendo no sólo atractivas para los grandes capitales sino que se consolidan como las nuevas economías.

Las instituciones que dicen defender algunos, representan al Estado corrupto que nos gobernó durante mucho tiempo, y cuando algunos hablan de crisis institucional, no lo hacen en pos de conservar lo mejor, sino de los negocios que les representaban, o ¿de qué otra forma podemos entender que se asusten por que se le quita dinero al INE?, y hablan de crisis institucional, pero no se asustaron nunca por la corrupción de PEMEX, como puede hablarse de crisis institucional por suprimir dependencias que solo eran usadas como agencia de colocaciones de políticos en desgracia electoral, pero no hubo crisis institucional cuando se desapareció Luz y Fuerza del Centro y se entregó a manos de particulares la generación de energía, NO, no son las instituciones las que preocupan, no es el desabasto de gasolina en algunos estados, es la pérdida de los grandes negocios que se hacían al amparo del poder público, y el principal problema al que nos enfrentamos, es que seguimos viendo como ejemplo de democracia, desarrollo, educación, salud e infinidad de variables al país equivocado, el problema es que, tenemos el peor socio comercial posible, la historia ha demostrado que cuando miramos más allá de los bigotes del Tío Sam, hemos avanzado como nación, nos hemos industrializado, hemos tenido avances tecnológicos, y hasta hemos repuntado educacionalmente, pero desde que los tecnócratas exportaron las políticas neoliberales yanquis, y vinieron con sus boquitas de Harvard, Yale, Stanford, vendiendo mentiras y cuando llegaron al poder, nuestro país no solo se estancó, sino que perdió autosuficiencia económica, política, alimentaria y recientemente energética, pero esas instituciones que se crearon a partir del modelo neoliberal, son las que debemos desaparecer, porque no está en crisis el Estado, eso es un gran mentira, están en crisis las instituciones corruptas y serviles que obedecieron al neoliberalismo rapaz estadounidense, y si queremos progresar, debemos mirar hacia otro lado, hacia aquellos países que combinan acertadamente el capitalismo de libre mercado y la protección del estado nacional, hacia aquellos estados que no buscan reconocimientos de revistas o periódicos, sino el reconocimiento de su pueblo y velan por su bienestar, solo cuando nos quitemos tantas telarañas de la cabeza, podremos ver, que no nos hemos equivocado al optar por un nuevo gobierno y que éste, tampoco se equivoca al combatir la corrupción, y tampoco se equivocan el 77%  de los mexicanos que aprobaron la lucha emprendida por el presidente, porcentaje que esperamos siga creciendo, hasta que, como pasa en el top ten del bienestar social, se nos haga costumbre.

Hasta el próximo comentario, deseándoles un año lleno de éxitos y bienestar, no olviden seguirnos en Twitter como @juanjoselopezm y en Facebook como @lopezmaganaelecciones.