viernes, 30 octubre, 2020
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Luchador de profesión y padre de tres hijos, dos de ellas con problemas de salud que han impedido a “King Cobra” estar de lleno en el ring.

Mis hijos, la mejor lucha: “King Cobra”

Por Flor García Morales
@FlorGarciaMora1

La pelea más importante para el luchador tabasqueño “King Cobra” no es la que tiene sobre el cuadrilátero, sino la que enfrenta cada día al lado de su familia: ser padre, labor para la cual no recibe entrenamiento alguno.

Arriba del entarimado es el más rudo y violento, pero ante sus hijos Roberto, Regina y Renata, sin pensarlo, baja la guardia.

La tarea no es fácil, porque aunque sea una dicha ser padre, para él es una prueba de vida; “Cuando Renata y Regina nacieron nos pusimos felices, pero al enterarnos que estaban enfermas comprendimos que sería una lucha, que aunque muy dolorosa, estábamos dispuestos a pelear, aunque eso significara dejar a un lado algunas de nuestras actividades preferidas”, comentó el enmascarado.

 

Sacrificios

Por más de un año el Rey Cobra tuvo que alejarse de la lucha libre y buscar un trabajo con el cual pudiera costear los gastos familiares y estar con su hijo Roberto, cuando sus otras hijas viajaran con su esposa a la Ciudad de México por tratamiento.

“Cuando mi esposa viaja a la Ciudad de México para los estudios y tratamiento de Regina, que nació con problemas de lenguaje, yo me quedo con los otros dos, me encargo de hacerles desayuno, llevarlos a la escuela, ir por ellos, darles de comer, leerles un cuento por las noches y tratar de mantenerlos en calma, pues saben que en unos días operarán a su hermana nuevamente y nos ponemos nerviosos”, agregó el padre de familia.

Pero alejarse del deporte que es su mayor pasión no fue sencillo, a pesar de que estaba seguro de hacer lo correcto al dedicar más tiempo a su familia, el dejar de luchar le causó depresión y aunque tenía el amor de sus seres queridos no fue nada sencillo.

“Lloraba al ver mis trajes y máscaras guardados, temía no volver a luchar, pero mi familia me alentó para que regresara, una vez que hubo la oportunidad, me apoyaron para que volviera a entrenar y a pelear, aunque de vez en cuando tengo que dejarlo a un lado para poder cuidar de mis hijos, el deporte es mi pasión, pero ellos son mi vida”, afirmó King Cobra entre lágrimas.

Al ser cuestionado sobre qué es lo más difícil de ser padre, el deportista sin dudarlo dijo que el hecho de ver a sus hijas enfermas.

“Para mí no habría mayor felicidad, mi mejor regalo sería que mi niña, que no puede hablar bien, me dijera Papá, sé que lo hará, porque al principio no decía nada​ y con la primera operación avanzó mucho, le pido a Dios que todo salga muy bien en esta segunda operación”.

Cada vez que lucha el Rey Cobra busca desde lo alto los aplausos y el apoyo más importante, el de sus hijos, que a veces le acompañan para animarlo tal y como él lo hace con ellos.

“Cada vez que lucho mi mayor inspiración son mis hijos, sé que debo pelear con pasión y ofrecer el mejor espectáculo, quiero que ellos estén orgullosos de mí y por eso peleo”, agregó.

 

Cuando tenía 9 años, sus padres lo llevaron a ver una pelea en el Palacio de los Deportes, ahí nació el amor por la lucha libre. “Supe de inmediato que yo quería ser como ellos y me metí a los camerinos para interactuar con ellos y saber qué tenía que hacer para ser luchador”.

A los 12 años entró a un gimnasio, donde su entrenador fue el profesor Torbellino y  años más tarde se convirtió en luchador.

Empezó como maletero y poco a poco le dieron la oportunidad de subir al cuadrilátero y mostrar sus habilidades.