domingo, 27 septiembre, 2020
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Murió Marisa Rocco, esposa de Lula Da Silva

Marisa Leticia Rocco, quien murió a sus 66 años tras haber sufrido un derrame cerebral hace nueve días, acompañó, como participante activa, toda la carrera política de su esposo, Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente más carismático que ha tenido Brasil (2003-2010).

Pese a su discreción como esposa del dirigente político y como primera dama, nadie niega la fuerte influencia que tuvo en las decisiones de Lula durante los 43 años en que estuvieron casados y su participación como protagonista en hechos históricos, como la fundación del Partido de los Trabajadores (PT).

Rocco, que estaba hospitalizada y en coma desde el 24 de enero y cuya muerte cerebral fue anunciada este jueves en el Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, era la segunda esposa de Lula, con quien contrajo matrimonio en 1974 cuando ambos eran viudos, y fue primera dama de Brasil entre 2003 y 2010.

“Doña Marisa”, como el propio ex mandatario la llamaba, no fue una primera dama activa, de las que lideran o participan en proyectos sociales, pero siempre fue una sombra y un soporte de Lula.

Además de haberse involucrado en articulaciones para la fundación del Partido de los Trabajadores (PT) en la década de 1980, fue quien confeccionó la primera bandera de la que se convertiría en la mayor formación de izquierda de América Latina y que gobernaría Brasil por 13 años.

Como “compañera” del entonces líder sindical, Rocco era la responsable por organizar las fichas de inscripción que fueron rellenadas por los fundadores del PT y hasta recorrió las calles de Sao Bernardo do Campo, ciudad del cinturón industrial de Sao Paulo en la que nació y fijó residencia con Lula, en busca de militantes.

“Doña Marisa”, como el propio ex mandatario la llamaba, no fue una primera dama activa, de las que lideran o participan en proyectos sociales, pero siempre fue una sombra y un soporte de Lula.

Además de haberse involucrado en articulaciones para la fundación del Partido de los Trabajadores (PT) en la década de 1980, fue quien confeccionó la primera bandera de la que se convertiría en la mayor formación de izquierda de América Latina y que gobernaría Brasil por 13 años.

Como “compañera” del entonces líder sindical, Rocco era la responsable por organizar las fichas de inscripción que fueron rellenadas por los fundadores del PT y hasta recorrió las calles de Sao Bernardo do Campo, ciudad del cinturón industrial de Sao Paulo en la que nació y fijó residencia con Lula, en busca de militantes.

Los dos viudos comenzaron una relación sentimental ese mismo año y se casaron en 1974. Lula adoptó inmediatamente al hijo de “doña Marisa”, con quien tuvo otros tres hijos.

Un año después del matrimonio, Lula se convirtió en líder del Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo, y Rocco, que siempre intentó preservar su privacidad y rehuía a entrevistas y fotografías, pasó a acompañar su carrera discretamente.

Su discreción se prolongó durante su período como primera dama, en el que prácticamente no se involucró en ningún asunto del Gobierno ni en campañas sociales, aunque nunca renunció a su papel de consejera informal en los asuntos del partido.

Igualmente, fue discreta cuando comenzaron a surgir acusaciones y procesos por corrupción contra Lula, en tres de los cuales aparece también como procesada.

Ello debido a que, según las acusaciones, Rocco también se benefició de las supuestas ventajas que le fueron ofrecidas a Lula por las empresas interesadas en contratos con la petrolera estatal Petrobras, como un apartamento de playa y una casa de campo cuya propiedad se atribuye a la pareja.