miércoles, 30 septiembre, 2020
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“Obrador, mejor hombre que político”

 

 

Por: Octavio Novelo Zetina

Le tocó ser el fotógrafo de aquel histórico equipo de prensa que cubrió la primera campaña a la gubernatura de Andrés Manuel López Obrador, pese a los riesgos que esto representaba en un estado en donde todo lo controlaba el PRI.
No obstante, para Tomás Rivas sigue siendo un orgullo recordar aquellos inicios y, sobre todo, constatar que “el Licenciado” sigue siendo la misma persona humilde que conoció hace cerca de cuarenta años.
Oriundo de Tlaxcala, reconoce que fueron los hermanos Aranda (Adán y Benjamín), fotógrafos reconocidos, quienes le enseñaron el oficio, mismo que ha desarrollado con pasión siempre desde la izquierda y aunque no le ha  dejado dinero, “si muchas satisfacciones como el haber formado parte del inicio de la carrera política del primer tabasqueño que podría ser Presidente de México”.


Luego de un sorbo a su café negro que religiosamente consume a las ocho de la mañana en una mesa del Parissi, “Tomasito” como le conocemos muchos, se frota las manos al recordar que fue precisamente a instancias de sus mentores que se vinculó con López Obrador.
“Benjamín fue quien inició con el Licenciado, pero al no poder continuar porque estaba trabajando con Amador Izundegui, me dijo: te vas air con él, y así fue como me sumé a su campaña”.
Era 1988, Andrés Manuel había sido postulado por el recién creado Frente Democrático Nacional; vicisitudes al margen, a decir del entrevistado, “el Licenciado no ha cambiado. Recuerdo que íbamos caminando por los pantanos de Nacajuca donde tomé aquella imagen en la que aparece levantando su único par de zapatos. Cuando vio que me costaba trabajo caminar en el lodazal se ofreció a llevarme la maleta; te veo cansado me dijo”.
Aquellas jornadas, recuerda Rivas, iniciaban a las seis de la mañana y concluían a las once de la noche.
”Yo lo veía en su casa y doña Rocío siempre salía a invitarme a pasar, ella era muy amable. Ya a la salida le daba su bendición al Licenciado y me decía: Ahí te lo encargo. Me estimaba mucho y yo a ella”.
“Al principio era llegar al parque  principal de cada villa o cabecera municipal, montar una bocina y tomar el micrófono. La gente espiaba por las ventanas y no salía, los más audaces se arrimaban poco a poco, sin embargo, el Licenciado hablaba igual que lo hace ahora en plazas llenas con miles de personas, con el mismo ánimo.
Lo que evitaba que la gente saliera a acompañarnos era el miedo y aunque ahora es menos, todavía hay a quien le asusta la libertad”.

Equipo de valientes

Pese a su conocida parquedad el tema lo emociona, sorbe su café, suspira  y regresa a la charla recordando cómo a finales de los ochenta el gobierno inventaba rumores para desacreditar a López Obrador, como aquel de que era un perseguidor de la iglesia y que en ese sentido iba a ser peor que Tomás Garrido si ganaba la gubernatura. Desde entonces lo tachaban como “un peligro para México”, cuando es una de las personas más pacíficas que conozco, apunta el entrevistado.

“Ese primer staff era integrado por Azarías Gómez, reportero, Chuy Falcón, asistente, chofer y amigo personal del Licenciado y yo; nosotros vivimos los inicios de lo que hoy es una exitosa carrera política a punto de coronarse; me tocaron los huevazos en estación Chontalpa, Huimanguillo y otras corretizas posteriores, como aquel desalojo en el Campo Zen en Nacajuca”.
Y como si fuera ayer, recuerda con cierta tristeza cómo luego de la derrota y al buscar incorporarse a un medio de comunicación los mismos “compañeros” le hacían el feo cuando llegaba a algún evento y le sacaban la vuelta; me sentía como apestado y por supuesto nadie quería contratarme. El rechazo hacia López Obrador se tornó en contra mía también”
Luego en la conformación del PRD estatal, Tomás se unió al equipo que integraban Dorilián Díaz, Nicolás Heredia, Chuy Falcón y Alberto Pérez Mendoza, todos encabezados por el de Tepetitán. Ellos fueron los pilares, los verdaderos fundadores, apunta.

Última oportunidad

Y a la pregunta de que si cree que el paisano llegue a la Presidencia de México, cuidadoso Tomás sostiene que hay fuertes posibilidades, “siempre y cuando no dispare tanto. Tiene que cuidar más su discurso. Esta es su última oportunidad, pero no solo la suya sino la de muchos de nosotros”.
“Con 33 años en esta actividad te digo que no ha sido fácil y sin embargo aquí sigo; nunca me he afiliado a algún partido, pero siempre he sido y seré andresmanuelista. En alguna ocasión algún gobernador priista me ofreció irme con él pero no acepté”.
Casi para terminar, confía el buen Tomás que además de las experiencias invaluables le quedan las fotografías originales de aquellas épocas, mismas que acaban de ser presentadas en parte en una exposición en Plaza de Armas y que, como una colección privada serán parte medular de un libro todavía en proceso.
Yo al hacer un recuento, dice, me quedo con lo más valioso: su amistad; “ya sea aquí cuando viene o cuando he ido al DF (hoy CDMX) a verlo, siempre me ha recibido muy bien, con afecto, pero a diferencia de otros nunca he explotado la relación. Para mí y por lo que lo conozco, el Licenciado es un hombre excelente, fue un buen esposo y ha sido un buen padre. Creo que es mejor ser humano que político”, concluye.