sábado, 5 diciembre, 2020
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Pobreza e ignorancia, claves para el PRD y Morena.

En Tabasco hay pobreza e ignorancia, por eso gobierna el PRD y por eso también hay condiciones de crecimiento electoral de su hermano menor, Morena. Si hubiera prosperidad, industrialización, clase empresarial abundante, suficiente empleos, buen número de mano de obra calificada, gente preparada y competitiva, estos partidos no tendrían posibilidades de éxito electoral.

Veamos. Los estados donde ha enraizado o desarrollado mayor pobreza, delincuencia, retraso educativo, desempleo, corrupción e indicadores de marginación social entre otros, están Tabasco, Guerrero, Michoacán, Morelos, Chiapas, Zacatecas y Distrito Federal, y es precisamente donde ha logrado gubernaturas el PRD, también donde mayor crecimiento electoral está teniendo el partido Morena.

Los estados mejor evaluados en prosperidad prefieren guardar distancia. Si este país y/o este estado estuvieran en óptimas condiciones de desarrollo económico, el clientelismo electorero del PRD y Morena estarían a la baja.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la ONU, presentó el documento Panorama Social de América Latina 2015, en su sede ubicada en Santiago de Chile, durante una conferencia que se transmitió vía internet. El informe detalla que la pobreza en México avanzó de 51.6% de la población del país en 2012 a 53.2% en 2014, mientras que la indigencia creció 0.6%, al afectar a 20.6 por ciento.

La población de mexicanos que viven en pobreza pasó de 53.3 millones, registrada en 2012, a 55.3 millones en 2014. Y estaríamos hablando de casi 60 millones de mexicanos en 2016.

El Informe de Latín-barómetro señala que los latinoamericanos son los más insatisfechos con su “democracia”. México, el peor. Se escribe que la democracia liberal representativa está en la más severa crisis de su historia.

La crisis se manifiesta en lo que considera “las instituciones centrales de la democracia representativa: las elecciones, los partidos y los parlamentos”, que han “perdido su capacidad integradora y de convicción”, y se refleja en tres planos: 1) el de la participación, con la caída de la participación ciudadana en los procesos electorales y en la afiliación partidaria, entre otras formas de intervención política; 2) el de la representatividad, ante la pérdida de confianza ciudadana en instituciones como los partidos políticos o el parlamento, donde predominan los intereses de las clases más altas sobre los del tercio inferior de la sociedad; y 3) el gubernamental, donde el parlamento y los gobiernos han perdido poder, tendencia agudizada en los tiempos de la desregulación de los mercados nacionales, la globalización neoliberal y la integración económica mundial.

Si las reformas estructurales del gobierno de Enrique Peña Nieto, no alcanzan a reflejarse en los bolsillos de los mexicanos y sigue aumentando la insatisfacción de nuestros modelos para elegir a los gobernantes, tampoco tendremos elecciones democráticas en 2018, sino llegada de gobernantes que arropados en la demagogia de la pobreza y la ignorancia tendrían su mayor caldo de cultivo.

Entonces gobernarían a plenitud gente como Ovidio Chablé Martínez, ofreciendo programas sociales a cambio de votos; Bejarano, el señor de las ligas; Nicogate, el chofer, Ponce, el de las Vegas; esos que entregan despensas, vales, tarjetas de depósitos.

Tendríamos otro México, el de los que no pagarán luz, ni impuestos, escuelas al vapor sin legalidad, llenos de taxistas piratas, invasores de predios, grupos violentos, tomadores de pozos petroleros, gobierno sin transparencia, despilfarro en apoyos sociales que dejen votos, sin pasar de alto, aquellos que se enojan porque se le da mayor preferencia a un personaje mundial como el Papa, que a él.

Gobernantes que saldrían sorteados de tómbolas, perredistas u obradoristas al estilo de los de Ayotzinapa, mandando a ejecutar estudiantes que interrumpen sus actos de gobierno, entre tanta cosas que ni en Macondo se imaginó Gabriel García Márquez en su célebre obra de Cien Años de Soledad.

*Sociólogo. Maestría en Administración. Doctor en Alta Dirección. Especialista para el Desarrollo de Proyectos APP.