miércoles, 21 octubre, 2020
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PROSTITUCIÓN A PLENA LUZ DEL DÍA EN CENTRO

VILLAHERMOSA, TABASCO.- La necesidad de ingresos que ha generado la pandemia del corona­virus, ha provocado que el número de trabajadoras sexuales aumen­te en el primer cuadro de la ciudad de Villahermosa.

Incluso ante las restricciones, la prostitución se ha extendido a los parques de esta capital; no se descarta que mafias controlen la zona, mientras las autoridades municipales muestran desinte­rés en el tema.

El servicio sexual que regular­mente se mantenía en las esqui­nas de la avenida Constitución, principalmente en las “Casas de Citas”, hoy se han expandido has­ta el mercado José María Pino Suárez.

En ocasiones, en la esquina de la calle Hermanos Bastar Zozaya y Constitución, se observan a gru­pos de 10 mujeres que miran a los ojos a los masculinos para atra­parlos y les soliciten el servicio.

Locatarios de los alrededores del mercado, cuentan que fue du­rante esta pandemia que aumentó el número de mujeres ofreciendo servicios sexuales.

‘AHORA HAY MÁS’

“Esto ocurre de unos meses para acá. Dicen que algunas se vinie­ron porque las cantinas en don­de trabajaban cerraron. Pero sí, siempre hubo, pero ahora hay más”, comentó uno de los co­merciantes que trabaja cerca del parque La Paz.

La pandemia por el corona­virus hizo que los ingresos de las mujeres que ofrecen servicio sexual, disminuyeran. Mientras antes de la pandemia tenían una jornada de 15 servicios de 200 pe­sos al día, ahora han disminuido y apenas obtienen 400 pesos libres, porque tienen que pagar comida y alojamiento.

La vida no ha sido fácil para ca­da trabajadora sexual.

En la bolsa lleva los preservativos para protegerse con los clientes y así evitar contagios.

‘ES UNA NECESIDAD’

Mía, quien así prefieren que la llamen, también es otra mujer con hijos y que por necesidad económica ha tenido que vender su amor al mejor postor.

“Ya me había retirado de este oficio, pero por necesidad , regre­sé. Me dedicaba a vender cosas, trabajar en tienda, pero desde que cerraron el negocio tuve que re­gresar a mi antiguo trabajo. Me hablaron hace rato de casa para decirme ya no hay gas, ¿cómo lo compro si no tengo dinero?, tengo que salir a trabajar”, comentó.

Hay casos, como el de Elizabeth, ha tenido que superar un cán­cer de mama el cual le arrebató un seno, pero que no tiene otra forma de subsistir y con la pandemia las cosas se han complicado aún mas.

Entre ellas se cuidan. Llevan incluso hasta navajas para defen­derse de quienes les quieren robar a hacerle daño.

Elizabeth, una mujer de 40 años de edad, recientemente se ha sumado al servicio sexual. La ne­cesidad económica de su familia la enroló con el trabajo más anti­guo del mundo. Primero, empezó como bailarina en los cabarets de la Ciudad de México, luego, cuan­do la necesidad apretó en casa y no había dinero para la comida, deci­dió emprender el oficio, hace 20 años.

Siempre carga una navaja para defendese en caso de que alguien pretenda hacerle daño.

‘FUI BAILARINA’

“Yo desde pequeña empecé a tra­bajar en cualquier trabajo para llevar el sustento a casa. Cuando cumplí los doce años, mi abuela enfermó y no tenía dinero, así que me dediqué a bailar en los cabarets. Cuando tuve 23 años empecé en el servicio más anti­guo”, dijo y comentó que actual­mente, aunque tienen dos hijos, cada uno es independiente.

Ellas no piden otra cosa, sino que las autoridades y la misma so­ciedad las apoye y las deje de ver como una mala imagen. Pues ase­guran que si Magdalena (traba­jadora sexual) fue perdonada por Dios, por qué la sociedad no las perdona o las deja de criticar.