viernes, 23 octubre, 2020
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Proteger la vida

El mejor modo de desarmar a la autoridad es dirigirse a ella antes de que la autoridad se dirija a uno. Carlos Ruíz Zafón

Al parecer los funcionarios de la Secretaría de Salud de Tabasco –salvo algunas excepciones- desconocen los derechos y obligaciones manifestados en la Ley General de Salud, por ejemplo, en el artículo 51 del capítulo IV referente a los Usuarios de los Servicios de Salud y Participación de la Comunidad señala: Los usuarios tendrán derecho a obtener prestaciones de salud oportunas y de calidad idónea y a recibir atención profesional y éticamente responsable, así como trato respetuoso y digno de los profesionales, técnicos y auxiliares.

Esta disposición que debiera ser la biblia para todo servidor público, se altera reiteradamente por varias razones, principalmente por la falta de vocación. Muchos son los esfuerzos que realizan las instituciones que integran el Sistema Estatal de Salud para ofrecer un servicio de calidad los cuales se frustran por la poca o nula sensibilidad de quienes están al frente de una responsabilidad prioritaria como lo es la atención médica, concretamente en hospitales de alta especialidad donde miles de personas se topan con la falta de coordinación del personal, entre otras cosas.

La semana pasada, circuló en redes sociales un video donde se muestra a una mujer dando a luz dentro de una camioneta a escasos metros de la puerta de emergencias del Hospital de la Mujer, en la grabación se escuchan consignas contra el personal del nosocomio que -según el audio- minimizaron el estado en que se encontraba la embarazada y en un único “diagnóstico” la regresaron. (Artículo 61 Bis, Ley General de Salud: Toda mujer embarazada, tiene derecho a obtener servicios de salud en los términos a que se refiere el Capítulo IV del Título Tercero de esta Ley y con estricto respeto de sus derechos humanos).

No es la primera vez que ocurren casos de negligencia en el Hospital de la Mujer (sobre el asunto anterior, la versión oficial -en voz de la directora de la institución- rechaza tal situación), el problema de logística sigue fallando además de la poca preparación o capacitación del personal de emergencias, sorprende que una empresa de seguridad privada resguarde las entradas convirtiéndose en el primer filtro y aplicando criterios no médicos cuyas consecuencias están a la vista. Quien suscribe este texto ha sido testigo de diversas irregularidades en este sitio, basta darse una vuelta a urgencias y verlo diariamente.

La administración de la salud no solo es cuestión de infraestructura ni de insumos, es un proceso que va más allá de la aplicación correcta de los recursos, es cuestión de humanidad.

Se antoja complejo pero no imposible, insistir en ello evitará más quejas y mejores resultados. La crisis hospitalaria ya pasó, quienes no pudieron con el paquete en la Secretaría de Salud ya se fueron, ahora corresponde ponerse las pilas y volver la vista a lo inmediato: la atención. Que unas cuantas personas indolentes no vulneren la pasión y entrega de muchas otras que honran la profesión de proteger la vida.