viernes, 14 agosto, 2020
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Por segundo día consecutivo aumentó el tránsito vehicu­lar y la aglomeración de personas en Villahermosa, con lo que crece el riesgo de rebrote del covid-19.

¡QUE VIVA EL CONTAGIO!..

Aquella ciudad casi silenciosa, con calles vacías y escaso tránsito de personas y vehículos, se ha ido es­fumando.

Con el anuncio del retorno a la ‘Nueva normalidad’ en la próxima semana, ha regresado el caos, el tráfico por aquellos que van a sus trabajos y de compras en los esta­blecimientos esenciales y hasta los no esenciales en la capital ta­basqueña.

En la avenida Madero regresó el ruido de los carros y el bullicio de las personas que hablan en voz alta o murmuran, o los comercian­tes que anuncian lo que venden.

 

PANUCHOS CALIENTITOS

Como Mateo Lara, un vende pa­nuchos que con un altavoz promo­ciona: “Ahí van los panuchos. Llevo panuchos de pollo, chorizo con pa­pas, de frijolitos, calientitos”.

Además, con el riesgo de au­mentar el contagio de Covid-19, la fila de cuentahabientes de Citi­banamex es más larga que de cos­tumbre, y los pasan de cinco en cinco para resolver sus asuntos.

De camino por la calle Juárez ya se observan zapaterías, locales que venden cubrebocas, ropa, tec­nología, que están operando.

Tianguis Campesinos: El pretexto: comprar comida, pero sin respetar distancia.

Muchos aplican la sana distan­cia, otros no tanto, como retando al Covid.

En la avenida Constitución circulan 23 vehículos por minu­tos. Igual que en el Malecón Car­los A. Madrazo y Ruiz Cortines. En las horas pico se forma el acos­tumbrado tráfico, sobre todo, en la curva del Tianguis Campesino Je­sús Taracena, para doblar hacia la colonia Casa Blanca.

En la Calle Río Grijalva de la colonia Casa Blanca, el comer­cio ambulante no se ha detenido, y otros negocios no esenciales se han adelantado a la apertura. Co­mo el negocio de don Ulises Gar­cía, quien vende aceites y baterías para vehículos. No le ha ido bien, igual que a la mayoría.

“La situación está muy difícil. Nosotros nos adelantamos a abrir porque ya no podemos más estar sin vender. Ya pusimos una cin­ta para que los clientes tengan su espacio. También tenemos saniti­zante para las manos”, señaló.