jueves, 3 diciembre, 2020
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Recuerdan a Don Luis y Doña Mery

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Fue una pareja comprometida con y por Tabasco, todo lo dieron aun radicando lejos de ella. Al cumplir, uno, 24 años y, otro, siete, de concluir el ciclo de la vida, fueron recordados por dejar una huella indeleble de amor, amistad, solidaridad, trabajo, lealtad y unidad familiar propia del tabasqueño de ayer y de hoy.

La de Luis Cantón Márquez y Mery Zetina fue una pareja comprometida con y por Tabasco. Todo lo dieron por la tierra y el agua aun radicando fuera, lejos de ella. Y la simiente sembrada floreció como siempre al cumplir, uno, 24 años y, otro, siete, de concluir el ciclo de la vida, dejando huella indeleble de amor, amistad, solidaridad, trabajo, lealtad y unidad familiar propia del tabasqueño de ayer y de hoy.

Esas virtudes de la humanidad se manifestaron el lunes 7 cuando amigos y familiares recordaron el aniversario luctuoso del inolvidable matrimonio. En ese marco, como hubiera querido doña Mery o don Luis, el día se convirtió en una estela, cierto de recuerdos, pero también de realidades frutos del tesón, esfuerzo y compromisos con la patria chica inculcados por los padres a los hijos y de éstos a los nietos y…

Una prueba por si faltara:

“Dos Luis sembró esa semilla de amor por Tabasco. Y esa es la que yo también quiero seguir sembrando para que mis hijos y mis nietos continúen haciendo la tarea que inició don Luis C. Márquez”, dijo, ufano, Miguel Cantón Zetina, el periodista director del diario Tabasco Hoy; “el periódico más importante del sur sureste de México, y uno de los mejores a nivel nacional”, reconoció, en su momento, el senador Humberto Mayans Canabal.

Este político como orador invitado por la familia Cantón Zetina en la ceremonia realizada ante el busto erigido en honor al fundador del Diario de Tabasco y Rotativo –éste último en la capital del país–, entre otras publicaciones, fue uno de las asistentes de la clase política, empresarial y de asociaciones civiles y religiosas que acudieron, primero, al panteón central y a la glorieta Luis C. Márquez, en avenida Los Ríos de Tabasco 2000, luego.

Pero si la intervención del notario público Armando Capdepont Inurrueta en la ofrenda floral en el camposanto conmovió a los presentes al recitar “Y pensar”, poema de la autoría de Pedro Rodríguez Lomelí, la emotiva participación de Samuel Cantón Balcazar, fue la prueba fehaciente de la sangre:

“De él entendí que debemos ser fuertes. Por muy difícil que se presentaran las cosas, la recomendación era no dejarse avasallar ante las dificultades. Es una enseñanza que recuerdo de mis abuelos, sobre todo cada domingo. Por eso agradezco en darnos fortaleza”, expresó el nieto hijo del periodista Samuel Cantón Zetina.

También con el rostro más que consternado, placido porque el paso de la pareja Cantón Zetina trasciende el tiempo, Silvano Zetina, sobrino de la señora Mery, y uno de los fundadores del grupo musical Los 7 Modernistas, hizo uso de la palabra a propósito de expresar el respeto y cariño que siempre prodigo a sus tíos: “La enseñanza que obtuvimos de ellos fue mantener unida a la familia”, precisó.

Y si las coloridas flores depositadas en el mausoleo iluminaron como el sol matinal el homenaje luctuoso, cuando el mismo prosiguió, a las 11 horas, con una guardia de honor ante el busto de Luis Cantón Márquez, la fotografía confirmó la cultura de familia, a la tabasqueña: Mery, Samuel, Jorge, Miguel Cantón Zetina, así como los hijos de éstos y amigos entrañables como Dora María, La Chaparrita de Oro, ahí estaban.

Reconocimiento a la obra

Si en la ofrenda floral en el panteón central, el columnista Saúl Pérez Galicia consideró al periodista Luis C. Márquez como “El Quijote del periodismo del siglo 20”, la disertación del senador Mayans Canabal en la continuación de la ceremonia luctuosa, escudriñó no sólo la obra pública del homenajeado sino hasta su vida familiar.

Después de reseñar cómo conoció, en 1983, al matrimonio Cantón-Zetina cuando acompañó a comer, junto con José Eduardo Beltrán Hernández, al gobernador Enrique González Pedrero a la casa de Coyoacán de la familia en la ahora Ciudad de México, Mayans Canabal reveló impresiones de esa visita:

“Nos sorprendieron dos cosas: la primera, el conocimiento y el amor profundo que Don Luis tenía a su tierra natal; en segundo lugar, el gran cocinero que Don Luis, era. Doña Mery nos aseguró que él había cocinado los diversos platillos tabasqueños que degustamos. Descubrimos entonces al gran chef –como ahora se dice—que era Don Luis; y su pasión y su gusto por la buena comida tabasqueña”, detalló el orador.

Una ligera brisa otoñal refrescó el ambiente para unos, otros aspiraron profundo el olor y sabor de la comida regional. Y con la boca hecha agua, Miguel Ángel Valdivia De Dios, Francisco Castillo Ramírez, Fernando Valenzuela Pernas, Pedro Jiménez León, trabajadores, colaboradores y directivos de Tabasco Hoy, así como amigos y familiares, persistieron en asuntar al orador invitado que ya decía que como Luis Donaldo Colosio, don Luis C. Márquez también era producto de la cultura del esfuerzo:

“Nadie –enfatizó–, le regaló nunca nada. Los importantes logros que alcanzó en la vida fueron en base al esfuerzo, al trabajo y a su aguda y perspicaz inteligencia.

“Tenía, por otra parte, un intelecto que le permitía un conocimiento profundo de la condición humana. Bastaba tan sólo unos minutos de charla con una persona, hasta entonces desconocida, para que la mirada penetrante y fría de Don Luis, lo analizara. Lo diseccionara, literalmente, y dar rápidamente su veredicto.

“Siempre acertaba. Nunca se equivocaba. Tenía un ojo clínico para conocer a las personas y saber si eran dignos de confianza o no. Una virtud, por cierto –dijo el orador–, que deberían de tener todos los políticos: a muchos les falta, se equivocan frecuentemente.

“Poseía igualmente un alto sentido de la amistad. Era difícil, muy difícil, ser amigo de Don Luis. Pero cuando se lograba, él se daba completamente, de manera solidaria, fraternal, y exigía reciprocidad. Decía, aún lo recuerdo –narró Mayans Canabal–: “No se puede ser leal a un amigo cuando éste no lo es con uno”. La amistad, decía Don Luis, como la lealtad, es de ida o vuelta, o no es…”.

Apenas este es un retrato de la singular pareja tabasqueña. Hay otras, muchos más en el arcón de los recuerdos. Y seguirán apareciendo más conforme los días, semanas, meses y años que la familia Cantón Zetina recuerde al árbol madre: Luis y Mery.

 

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La fotografía confirmó la cultura de familia, a la tabasqueña: Mery, Samuel, Jorge, Miguel Cantón Zetina, así como los hijos de éstos y amigos entrañables como Dora María, La Chaparrita de Oro, ahí estaban.

 

Los asistentes de la clase política, empresarial y de asociaciones civiles y religiosas acudieron, primero, al panteón central y a la glorieta Luis C. Márquez, en avenida Los Ríos de Tabasco 2000, luego.


“Nadie le regaló nunca nada (a don Luis). Los importantes logros que alcanzó en la vida fueron en base al esfuerzo, al trabajo y a su aguda y perspicaz inteligencia”

Humberto Mayans Canabal

Senador por Tabasco

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“De él entendí que debemos ser fuertes. Por muy difícil que se presentaran las cosas, la recomendación era no dejarse avasallar ante las dificultades. Es una enseñanza que recuerdo de mis abuelos, sobre todo cada domingo”

Samuel Cantón Balcazar

Hijo de Samuel Cantón Zetina