miércoles, 23 septiembre, 2020
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Las legislaturas presididas por Neyda García y De la Vega Asmitia quedaron a deber a los ciudadanos al permitir tanta simulación, saqueos y por poner trabas a iniciativas para la impartición de justicia.

Recursos desviados; congreso solapó corrupción e impunidad

Por Ignacio Ríos

@NachoRios1

De las dos últimas legislaturas, no se hizo una. PRD llegó al poder y sólo seis años duró. El pueblo los desterró con su voto. Uno de sus mayores infortunios resultó la Cámara Local de Diputados, aunque no se le compara con el saqueo individual y pifias de secretarios y presidentes municipales.

Peroooo… de la impunidad que a la fecha existe por los casos graves de corrupción y denuncias que incluso fueron presentadas en tribuna o en las puertas del legislativo, se acosa y acusa a los diputados tabasqueños “por complicidad o hacerse de la vista gorda”.

La historia del parlamento choco, en dos facetas.

2013-2015: Las cuentas rimbombantes de la exsecretaria de Desarrollo Social, Neyda Beatriz García Martínez precisan que en sus tres años de legislatura (inició presidida por Rafael Abner Balboa), arrojaron un trabajo conjunto de 26 nuevas leyes y reformas a otras 75.

Según la exlíder cameral, se garantizó la seguridad social con la nueva Ley del ISSET que entre sus perjuicios para los trabajadores está el aumento a las cuotas y a la edad de jubilación de la clase trabajadora, aunque ciertamente –a costa de los trabajadores—rescatan la quiebra de la institución y el decreto de Corazón Amigo, programa por Ley.

Empero, en contra parte, ediles como Héctor Peralta Grappin de Comalcalco y Francisco Sánchez Ramos de Huimanguillo, fueron solapados uno en el cobro de derecho de piso a empresarios y el otro en el desvío de recursos. A los diputados de la LXI Legislatura se les acusó de proteger a los ediles. Es más, hasta la propia Neyda García, fue acusada de traficar contratos con la Sedesol para la constructora de su hijo.

No se salvó la diputada Verónica Castillo Reyes de ser acusada de beneficiarse con un programa social de vivienda.

2016-2018: La actual legislatura -que salvo unos días fue presidida por el PVEM- desde su inicio encabezada José Antonio de la Vega Asmitia, fue tildada de la compra de diputados para lograr la Junta de Coordinación Política. El conflicto llegó a la Sala Superior Electoral.

Un total de seis diputados cambiaron de filas al PRD: Juan Pablo de la Fuente Utrilla y José Atila Morales dejaron Morena; Leticia Palacios Caballero, abandonó el PVEM desde el inicio; Silbestre Álvarez Ramón, desertó del PAN; y, Zoyla Margarita Ysidro Pérez y Patricia Hernández Calderón abandonaron el PRI.

La anarquía política existente fue salvaguardada con la reprobación –más que nada por presión de diputados acérrimos enemigos de alcaldes—de las cuentas públicas municipales de Huimanguillo (Francisco Sánchez Ramos, de PRD y hoy Morena) y de Macuspana (José Eduardo “Cuco” Rovirosa, exPRI, hoy sin partido).

La reprobación en el pleno y en el decreto, en los hechos, la impunidad impera. Ninguno de los dos ha sido amonestado, reintegrado recursos o se le ha iniciado procedimiento alguno. Gozan de cabal salud.

La LXII Legislatura, queda a deber. Ambas, ejercieron un presupuesto de más de 2 mil 100 millones de pesos, sin resultados de ataque a la impunidad y la corrupción.

Aunque la sociedad ya se los cobró: De 23 diputados (de 35) en esta última legislatura que fueron por un cargo de representación popular, ninguno ganó por voto directo.

El pueblo sí tuvo memoria…

Sí predominó la impunidad: Lizárraga

Para el diputado del PVEM, José Manuel Lizárraga Pérez, este Congreso, la mayoría del PRD, le quedó a deber al pueblo de Tabasco.

Sí existe impunidad ante la corrupción. Cumplimos con reprobar las cuentas de Huimanguillo y Macuspana, pero no se ha tocado a los alcaldes.

Aprobamos la Fiscalía anti corrupción, pero no hubo voluntad para nombrar al fiscal anti corrupción.

Se propuso eliminar el fuero a los diputados, pero no se tocó al final la iniciativa por su traba en la Cámara Federal.

Si la mayoría hubiese querido, se hubiera podido, puntualizó.