sábado, 19 septiembre, 2020
Home / OPINION / Reelección o resignación

Reelección o resignación

Lic. Juan José López Magaña*

Con la reforma a la Constitución General de la Republica de 2014, se puso fin de manera parcial al principio constitucional de no reelección; si bien es cierto, este principio data de la constitución de 1917 y se circunscribía a la Presidencia de la Republica y a las Gubernaturas de los Estados, pues imponía la restricción a quienes desempeñaran dichos cargos, de que por ningún motivo, podrían volver a desempeñarlos, y salvo la interrupción en el periodo de Plutarco Elías Calles de 1927 que abrió la posibilidad de ser reelecto como Presidente de la Republica habiendo transcurrido un periodo (cuatro años), éste principio se mantuvo casi intacto. Dicha intentona de reelección interrumpida no duró más que un año, pues en 1928 se retomó el principio de no reelección y se aumentó el periodo presidencial a 6 años.
En la constitución de 1917, no se hacía referencia a los gobiernos de los municipios, ni a las legislaturas locales, fue hasta el periodo de Abelardo L. Rodríguez en 1933, con la adición de un segundo párrafo a la fracción 1 del artículo 115 constitucional, que se prohibió la reelección consecutiva de presidentes municipales, pudiendo desempeñarla nuevamente habiendo transcurrido un periodo. La misma suerte corrieron los diputados locales, pues en el último párrafo de dicha reforma al artículo 115, se limitó la reelección consecutiva de estos, pudiendo ser electos nuevamente después de un periodo.
Ochenta y un años después, en tiempos del empoderamiento de la mujer, nuestro país, retoma la reelección consecutiva de legisladores y presidentes municipales en nuestro estado con una presencia mayoritariamente masculina en las alcaldías. Así habremos de inaugurar este nuevo periodo constitucional que no será para nada fácil, ya que en el camino se encontrarán con las limitantes que la propia reforma constitucional les impone, primeramente ser postulados por el partido que originalmente los propuso o por uno de los integrantes de la coalición en caso de haber sido electos por esta vía, siempre y cuando, hayan refrendado su afiliación o se hayan afiliado a un nuevo partido a la mitad de su periodo constitucional.
Si tomamos en cuenta que éste periodo es de tres años, su término fenecerá a mediados del actual para decidir o más bien dicho “amarrar” su posible postulación, pero no podrán participar por un nuevo partido si es que el primero decide no postularlos; si algún munícipe decide optar por la reelección, estará sujeto a las reglas de paridad de género que emitió el órgano electoral local y a los límites constitucionales y legales que ello implica, puesto que se deben postular en igualdad de circunstancias cincuenta por ciento de hombres  y mujeres, además de considerar lo que el órgano electoral denominó “sesgo de género”, es decir, no se puede postular la mayoría de las mujeres en municipios de votación baja.
Pero estas son solo las limitantes legales, debemos considerar también, “el calor del trópico húmedo” que genera cambios de humor político al por mayor; éstos cambian diariamente y las presidencias municipales son desde hace casi dos décadas, la puerta de alivio de los mismos. La era tecnológica por otra parte, alejó a los gobiernos estatales y federal del denominado “baño de pueblo”; ahora ya no es necesario recorrer los pueblos hablando de las obras y programas que se implementan, ya que mediante Twitter, Facebook y WhatsApp se comunican  dejando la responsabilidad a los presidentes municipales, quienes tienen que hacerle al alquimista y convertir lo poco que les llega de recursos en respuestas a sus conciudadanos. En este renglón cabe señalar que son pocos los presidentes municipales que han entendido la enorme responsabilidad que conlleva estar al frente de sus comunas.
Este año comenzarán las mediciones que arrojarán seguramente el resultado inequívoco de lo que ha sido su trabajo; el tiempo se acaba y en septiembre de este año iniciará el proceso federal, y ya deben de ir encaminándose las propuestas para reforzar a las y los candidatos federales, hoy más que nunca se debe aplicar la política del chanchan, “amarrar arriba” con su partido  y “abajo” con su pueblo, carpe díem (aprovecha el momento).
En el ámbito legislativo las circunstancias y los actores cambian, son pocos los legisladores que se han mantenido congruentes con lo que propusieron y su obrar legislativo, si bien existe mayor debate, no trasciende más allá de tomar la tribuna y exponer sus ideas y posicionamientos, la mayoría tiene puestas sus aspiraciones en otro espacio de participación política, y recaerán en una posible reelección en caso de que estas primeras opciones no se vean materializadas, pero al igual que los munícipes, aún tienen los  filtros ciudadanos y legales que cubrir.
Alejándonos de la relección, cada día está más cerca el inicio del proceso electoral federal que nos llevara a los mexicanos a elegir al nuevo ocupante de Los Pinos, y es evidente que Tabasco se juega mucho. Un evento que ha generado muchas paradas, reculadas, desentierro de troles, adivinaciones y demás artes escénicas de la política es sin duda el que se llevará a cabo el día 19 de febrero, después de dicho evento vendrán los recuentos de daños en varios partidos políticos, algunos afianzarán sus aspiraciones y a otros los llevará seguramente a un replanteamiento. Al tiempo.
Agradezco a esta casa editorial la oportunidad que se me brinda de colaborar en esta revista plural. Nos leemos en el próximo comentario.

*Originario de Jalpa de Méndez, Licenciado en Derecho por la UJAT, con una amplia experiencia en temas de Derecho Electoral, Constitucional y Parlamentario.