lunes, 28 septiembre, 2020
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El presbítero detenido el miércoles asegura que iba armado porque ya lo intentaron plagiar en Huimanguillo.

Sacerdotes amenazados por la delincuencia

 Centro, Tabasco

Asaltos, robos, extorsiones, atracos e intentos de secuestro, son parte de los 16 ataques en tres años que ha perpetrando el crimen organizado en contra de los sacerdotes e iglesias en Tabasco.

Ante ello, se han presentado los primeros casos de presbíteros que han decidido armarse, luego de la amenaza de secuestros y extorsiones.

Uno de ellos fue el caso del sacerdote de Huimanguillo, Francisco Santos Arcos Pérez, quien por miedo a ser secuestrado decidió adquirir una pistola.

El clérigo, que fue detenido el pasado martes por el Grupo URI de Seguridad Pública Municipal, cuando circulaba en una camioneta Jeep Liberty con placas B-28 ATW sobre la carretera a Estación Chontalpa, portada el arma calibre 38.

En su declaración señaló que la pistola la adquirió luego de que el seis de enero del 2017 un grupo armado intentó secuestrarlo cuando oficiaba misa en la iglesia de la ranchería Tierra Nueva tercera sección.

Para su fortuna, los feligreses lo defendieron, pero después de los hechos comenzó a recibir amenazas de extorsión para no ser levantado, por lo decidió adquirir una pistola para su defensa personal.

Afirmó que en repetidas ocasiones pidió el respaldo de las autoridades policíacas, pero éstas nunca le hicieron caso.

Aunque no se tiene el dato preciso, sacerdotes entrevistados por Grupo Cantón, señalaron que es posible que al menos 10 presbíteros más hayan decidido adquirir armas para su defensa, e incluso andar acompañados por escoltas.

“Si tú estás amenazado de algo grave tienes derecho a defenderte”, destacó el padre Pablo Evaristo Barba, al referirse a la detención de su homólogo en Huimanguillo, por portación de arma de fuego.

Señaló que él también ha sido víctima de la delincuencia. “En algún momento me llamaron para extorsionarme; me preguntaron si amaba mi vida y la Iglesia, pero no hice caso y tuve que cambiar de número”, destacó.

CRECE EL TEMOR

“En el 2017 hubo 10 ataques a sacerdotes y en el 2018 ya van dos. Al menos la mitad han sido robo de vehículos y el resto robo de pertenencias personales y a sus viviendas”, aseguró.

Por su parte, el sacerdote Miguel Ángel Camacho consideró que esto es un llamado enérgico a las autoridades.

Asimismo, Avelino Cortés, padre de la Iglesia San José Obrero, justificó el uso de armas del párroco de Huimanguillo. “Cuál es el problema; se puede mientras el sacerdote también tenga criterio, no la usa para matar a nadie, sino para defenderse”, aseveró.

Cabe señalar que desde el 2015 a la fecha han venido a la alza los ataques de la delincuencia a la Iglesia, principalmente en municipios de la zona de La Chontalpa, como Comalcalco, Huimanguillo y Cunduacán.

Por ejemplo, sólo en Cunduacán, al menos 100 de los 300 templos de las comunidades han sido saqueados, reportó el coordinador de Asuntos Religiosos, Cruz Alberto Castillo de Dios.

Se llevan limosnas, motores de bombas de agua, cableado eléctrico, instalaciones de agua, campanas y equipos de sonidos.

En el municipio de Comalcalco, en 2016, los delincuentes se llevaron hasta la corona de oro de la Virgen de Cupilco.