sábado, 19 septiembre, 2020
Home / NACIONAL / Teapa, víctima de la falsa aristocracia
Tan sólo 20 familias que lo mismo se perfilan con partidos de derecha, centro o izquierda, controlan la vida política del municipio ubicado en la región sierra de Tabasco.

Teapa, víctima de la falsa aristocracia

Por: Luis Enrique Martínez

Jorge Armando Cano Gómez es fiel representante de la aristocracia que gobierna Teapa desde hace dos siglos, a pesar de la democracia y de la alternancia partidista del siglo XXI.
Aunque los primeros pobladores del municipio fueron zoques (Tea-pan: Río de piedras) de origen maya -siglos del IV al X, según el historiador Manuel Gil y Sáenz-, la evolución demográfica no ha impedido que en diversas épocas unas cuantas familias impongan sus intereses, a la mayoría de ciudadanos que cohabitan en una superficie territorial de 679.78 kilómetros cuadrados.
Ubicado al norte de Villahermosa, el municipio de Teapa es emblemático para la historia de Tabasco a partir de la conquista española cuando su primer encomendero fue Bernal Díaz del Castillo, a quien también se le identifica como el fundador del lugar en donde la huella de los frailes dominicos aún se refleja en la comunidad ya urbana de Tecomajiaca.
A partir de la guerra de independencia, en la lucha revolucionaria y en la etapa constitucionalista del siglo pasado, los apellidos Calzada, Beltrán, Melo, Sastré, Bocanegra, Salazar, Casanova, Prats, Bastar, Mollinedo, Wade, Pedrero, Medina, Sala, Balcázar, Rosado, Quintero, Asmitia, Reséndez, Balboa, Conde, Luque, Giorgana y Cano, entre otras, se adueñaron de la historia local, cuya población católica, en su mayoría, desde 1944 celebra la Santa Cruz.
La influencia de la nobleza teapaneca también se refleja en la selección de sus candidatas a las ferias regionales de Tabasco. De las 56 flores de oro estatales, una decena la ganaron herederas de la aristocracia de ese municipio: Claudia Soledad Quintero Tapia, Ivonne Prats Riestra, Esperanza Cano Sala, Ivonne Quintero Salazar, Lorena Pedrero Torruco, Mónica Fernández Balboa, Elena Zanetti Melo, Christell Reséndez Bocanegra y Claudia Soledad Fernández Balboa.
Así como las hermanas Mónica y Claudia Soledad representaron con éxito al municipio en el certamen de belleza estatal en 1984 y 2004, de la misma manera la casta divina se reparte el ayuntamiento municipal. Vale apuntar que la primera fue diputada federal por el PRD.
Por ejemplo, de 1940 a la fecha, los presidentes municipales y regidores ostentan los mismos apellidos del linaje municipal. Lo hicieron cuando el partido hegemónico era el Revolucionario Institucional. Y gracias a la capacidad camaleónica, la familia ha librado los escollos de la democracia de “carne y hueso” en 1985, así como la alternancia política pues en 1995, Carlos Mario Ocampo Cano asumió el poder bajo la siglas del naciente Partido de la Revolución Democrática.

El heredero en turno

Un heredero de la dinastía Cano es el actual presidente municipal, Jorge Armando Cano Gómez, quien después de nacer políticamente en el PRI, en 2015 abanderó, principalmente, al PVEM para enfrentar a candidatos del mismo árbol genealógico aunque, temporalmente representaran al PRD y al Revolucionario Institucional en las urnas: Gladys Cano Conde –que como priista fue diputada local y federal, además de presidenta municipal en el periodo 1989-1991– y Carlos Armando Cano Conde, por un lado y, por el otro, Mariano Cano Cantoral.
Pero si el controvertido Jorge Armando Cano Gómez representó a la sangre camuflageado en el Verde Ecologista, en el pasado reciente Elda María Llergo Asmitia hizo lo propio como heredera de los ex alcaldes Darvelio Asmitia Padrón (1977-1979) y Oscar Llergo Heredia (1992-1994). Y como fiduciario de la sangre dejó a su hijo Martín Lastra Llergo, quien es regidor del ayuntamiento por el periodo constitucional 2016-2018.
Para variar, en el zafarrancho del 30 de enero en que concluyó la sesión del cabildo, también aparecieron otros personajes de la realeza. Los regidores Dalia María Cano Reyes, Rafael Abner y Mireya Balboa Cano –hermanos-, quienes a su vez están ligados con los ex presidentes municipales Juan Vicente Cano Cano –que gobernó en dos ocasiones y es el padre del actual alcalde Jorge Armando Cano Gómez–, así como con los perredistas Carlos Mario Cano Ocampo y Rafael Abner Balboa Sánchez, éste último padre de los regidores de la administración municipal actual Mireya y Rafael Abner.
Además, Balboa Sánchez, quien ya fue diputado local por el PRD, también logró imponer en el ayuntamiento a su actual pareja sentimental: Piedad Ballesteros, según reveló el diputado Manlio Beltrán Ramos.
A la lista de regidores relacionados con el pasado, se añaden Ramón Pedrero Ramírez a quien seguramente le corren por sus venas sangre del liberal Mariano Pedrero Lorca (1894-1891) y del candidato perdedor en la elección de 2015, Mariano Pedrero Cantoral.

La casta divina

Pero no sólo el cabildo está infestado de la familia real; todo el gabinete está integrado por la casta divina, empezando por el director jurídico del ayuntamiento, Gerardo Calzada Sibilla, a quien lo identifican como parte del árbol genealógico de los abogados revolucionarios José Calzada Aguilar, Francisco Calzada, Lorenzo Calzada Casanova, Lorenzo Calzada Quintero y Adelor Donaciano Sala Casanova.
En los últimos años y representando en las urnas a cualquier organización política, sea de derecha, centro o izquierda, la familia Cano ha predominado. Pero hasta 2003, la casta de los Casanova hasta en cuatro ocasiones, al igual que los Salazar y los Rosado lo ha hecho en dos ocasiones.
Como en el resto de los municipios de Tabasco, Teapa es tierra de la aristocracia a pesar que, por ejemplo, la población del municipio pasó de 10 mil 240 en 1950 a los 53 mil 570 que registro el Censo de Población y Vivienda del INEGI en 2010.